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“Sin autoridad moral,…”

Monseñor Diego Padrón, presidente de la CEV

Monseñor Diego Padrón, presidente de la CEV

● Padrón advierte que “un diálogo sin metas ni objetivos concretos es inúti” El gobierno "carece de autoridad moral para llamar al diálogo y a la paz" y es incapaz de solucionar los problemas● “En la práctica el referéndum revocatorio comenzó el 6 de diciembre”  ● @CEVmedios : “Acatar la decisión del pueblo es un imperativo moral que no puede ser soslayado (Videos) …● “Los intereses del gobierno no son los del pueblo”. Exhortó al Ejecutivo a permitir la entrada de medicinas al país●Texto completo

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JUAN FRANCISCO ALONSO - U&O/Iglesia: El presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), monseñor Diego Padrón, expresó que se debe acudir al poder ordinario que está en el pueblo por la situación actual. A su juicio, “la democracia en Venezuela está resquebrajada”.

Desde la CVI Asamblea del Episcopado Venezolano, Padrón indicó: “Acatar la decisión del pueblo es un imperativo moral, que no puede ser soslayado por nadie”. Denunció que el gobierno no ha logrado controlar la delincuencia en 17 años, por lo que no puede garantizar la tranquilidad.

Sostuvo que los intereses del gobierno no se corresponden con los del país, por lo que llamó a corregir errores y permitir un diálogo sincero.

A su juicio, no se puede estar ajeno a los problemas de los ciudadanos, por lo que exhortó al Ejecutivo a permitir la entrada de medicamentos al país.

“Existen mecanismos pacíficos y constitucionales que ofrecen una salida legítima a la crisis”, añadió.

Padrón advierte que un diálogo sin metas ni objetivos concretos es inútil

El Arzobispo de Cumaná pidió al Gobierno que le permita a  la organización social de la Iglesia recibir y distribuir medicamentos donados en el exterior.

Desde el Episcopado saludaron que la palabra diálogo esté en el tapete en estos días. Sin embargo, rechazaron las pretensiones del Gobierno de sentar en una mesa a los sectores que le adversan sin primero reconocerlos y luego sin definir claramente el por qué ni el para qué de esas eventuales conversaciones.

“Un diálogo político sin metas precisas, sin fases definidas y sin objetivos concretos es inútil”, advirtió el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), monseñor Diego Padrón, al instalar la 106 asamblea ordinaria plenaria de los obispos, la cual se desarrollará hasta el martes en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

Tras aseverar que “no se puede dialogar si no se reconoce en primer lugar la existencia y la paridad del otro” y que “ignorarlo o eliminarlo agrava más la situación”, el también Arzobispo de Cumaná puso en duda la capacidad de las autoridades para iniciar un proceso de esta naturaleza.

“Un Gobierno que no ha podido derrotar la guerra económica ni dar alimentos y medicinas al pueblo, aún más negado a permitir que instituciones religiosas o sociales presenten su concurso para aliviar las penurias y dolencias del pueblo, carece de autoridad moral para llamar al diálogo y la paz”, soltó el prelado, quien volvió a exigirle gestos al Ejecutivo que revelen que en realidad quiere revertir la actual situación que sufre el país.

En su discurso, monseñor Padrón no solo lamentó que las autoridades antepongan sus intereses a los del país, sino que advirtió que esta postura está abriendo las puertas a hechos de violencia similares a los registrados en el año 1989.

“Las ciudades de Cumaná y Tucupita, entre otras, han experimentando los efectos de las políticas sociales y económicas equivocadas y la indolencia de las autoridades. Pareciera entonces que una nueva edición del Caracazo se realiza por capítulos”, alertó, al tiempo que reclamó que se consulte al pueblo sobre el rumbo que debe tomar Venezuela y que se respete su decisión.

“El referendo revocatorio en la práctica comenzó el 6 de diciembre”, concluyó.

Acepten la ayuda

El Presidente de la CEV aprovechó la ocasión para reiterar el llamado que en los últimos meses vienen haciendo para que las autoridades acepten la ayuda humanitaria que desde distintos gobiernos e instituciones internacionales le han ofrecido para paliar la escasez de alimentos y medicinas que sufre el país; y en particular para que autorice a Cáritas Venezuela a recibirla y entregarla.

“La capilaridad de Cáritas y la cooperación de instituciones privadas, no gubernamentales y personas capacitadas nos hacen capaces de recibir y distribuir adecuadamente las muchas ofertas que a diario recibimos del exterior. No es la solución definitiva, pero sí un paliativo que no debería esperar más”, afirmó.

Desde abril la organización social de la Iglesia viene recibiendo paquetes de 15 kilos en promedio con medicamentos, los cuales ha distribuido entre dos mil personas en el país, según datos aportados a El Universal por la presidenta de la instancia, Janeth Márquez.

Caracas, 07-01-2016

SALUDO Y BIENVENIDA

Habiendo entrado hace poco días por la Puerta Santa del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, con la mirada puesta en Jesucristo “iniciador y perfeccionador de nuestra fe” (Hb. 12, 2), rostro visible del Padre rico en Misericordia (Ef. 4,6), iniciamos llenos de confianza el año 2016 y abrimos la CV Asamblea Ordinaria del Episcopado Venezolano.

Saludo fraternalmente al Sr. Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas y Presidente de Honor de la Conferencia Episcopal (CEV), al Excmo. Mons. Aldo Giordano, Nuncio Apostólico en Venezuela, y a los Sres. Arzobispos y Obispos de Venezuela. De manera especial saludo y doy la más cordial bienvenida al Obispo Electo para el Vicariato Apostólico de Amazonas, S.E. Mons. Jonny Reyes, y al Obispo Electo para la nueva Diócesis de Guasdualito, S. E. Mons. Pablo González, quienes serán  incorporados próximamente por la Ordenación al Colegio Episcopal.

En nombre de los hermanos Obispos saludo a la Conferencia Episcopal de Ecuador en la persona de su Presidente, el Excmo. Mons. Fausto Trávez, Arzobispo de Quito, que nos honra con su presencia. ¡Bienvenido, Excelencia!

Tengo presentes a los venerados Hermanos Obispos Eméritos y, como es costumbre entre nosotros, les haré llegar  un saludo especial. Mi saludo y agradecimiento personal como también de toda la Conferencia Episcopal  al  Rvdo. Padre Francisco José Virtuoso, Rector de esta casa de estudios, quien nos cede gentilmente esta Aula para la ocasión.

Agradezco  la  presencia de los Superiores y Superioras Mayores de la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Venezuela (CONVER), del Presidente y demás miembros de la Junta Directiva del Consejo Nacional de Laicos (CONALAI), de la Presidenta y demás miembros de la Junta Directiva de la Asociación de Educadores Católicos (AVEC), de los Rectores de las Univerdades Católicas e Institutos de Educación Superior, de la Gerente General del Instituto de Previsión Social del Clero (INPRE-CLERO), a quienes saludo con gran estina.

Un fraterno saludo y bienvenida al Director de las Sociedades Bíblicas Unidas de Venezuela (SBUV) y al Director de las Sociedades Bíblicas de Bolivia, quienes nos visitan gentilmente.

Saludo al Pbro. Víctor Hugo Basabe,  Secretrario General de la Conferencia,  y al Pbro. Polito Rodríguez,  Subsecretario, al equipo de Directores del Secretariado Permanente del  Episcopado Venezolano (SPEV) y al personal de empleados y obreros de la Casa “Mons. Ibarra”, que con su diligente dedicación  nos facilitan el intenso trabajo de estos días.

Saludo con sincero agradecimiento a los representantes de los Medios de Comunicación Social presentes.

1. PANORAMA DE LA IGLESIA

La Iglesia en Venezuela es pueblo de Dios que peregrina en el contexto histórico y cultural de cada época. Todo lo que acontece en el mundo tiene resonancia en nuestra Iglesia particular. No es, pues, la nuestra una Iglesia autoreferencial,  sino que mira constantemente hacia Cristo, Su Cabeza, y hacia la Iglesia de Roma que nos precede en el tiempo y nos preside en el amor. Durante el segundo semestre del año que acaba de terminar, la Iglesia Universal, guiada por el Espíritu Santo y respondiendo a la iniciativa del Papa Francisco, ha vivido dos momentos estelares: la XIV Sesión Odinaria del Sínodo de los Obispos y la apertura del Año Santo de la Misericordia. Unos días antes, la Iglesia en América se vio bendecida  y fortalecida con la Visita Pastoral del Santo Padre.

2. SÍNODO DE LA FAMILIA

El Sínodo fue, una vez más, una experiencia excepcional de diálogo y comunión eclesial a nivel mundial. No hay otro foro como ése, pluricultural y,  al mismo tiempo,  unívocamente religioso, orante y fraterno. Tuvo un doble  objeto:  anunciar al mundo el “Evangelio de la familia”, o  proyecto que sobre ella Dios nos ha revelado, y dar respuesta desde la teología y la pastoral a los grandes desafíos que presenta la institución familiar en el actual cambio de época.

Fue una asamblea plural, libre y respetuosa. No hubo en ella pensamiento único ni discursos amarrados. El Papa definió sus rasgos fundamentales con esta sentencia: “La sinodalidad implica la diversidad”. Y señaló tres actitudess básicas indispensables para su armonioso desarrollo: “hablarse claramente, escucharse pacienctemente, dialogar largamente” . Al mismo tiempo señaló claramente para lo de adentro y lo de afuera que el Sínodo no es un parlamento o senado en el que, por acuerdo y negociación se llega a un consenso.  En consecuencia, tampoco el Sínodo legisla, no produce leyes o reglamentos.  Sus conclusiones fueron entregadas con devoción y confianza al Santo Padre, pidiéndole su palabra y su exhortación sobre la vida de la familia.

Esta experiencia de metodología sinodal es un modelo a seguir en la Iglesia.  Es un proceso –dijo el Papa-  que deberá modelar siempre más la vida de la Iglesia. (Añado yo ahora: de toda nuestra sociedad) y, – continuó el Papa-:  Es lo que Dios espera de la Iglesia en el tercer milenio. (Aula Pablo VI, 17, 10 2015 en la Conmemoración de los 50 Años de la Institución del Sínodo).

La Relación o Informe Final del Sínodo, aprobada con mayoría calificada, expone en síntesis la doctrina cristiana, tradicional e indiscutible, sobre el matrimonio y la familia. También el Papa, en el Discurso de Clausura, dijo que mientras él participaba en el trabajo del Aula sinodal, se preguntaba: ¿qué significará para la Iglesia concluir este Sínodo dedicado a la familia? Y él mismo dio esta respuesta: Significa haber instado a todos a comprender la importancia de la institución de la familia,  y del matrimonio entre un hombre y una mujer, fundado sobre la unidad y la indisolubilidad, y apreciarla como la base fundamental de la sociedad y de la vida humana.

Por otra parte, el Informe Final señala que las familias, aun las incompletas en muchos aspectos, deben ser consideradas siempre con una mirada positiva. Es más, la situación de fracaso matrimonial, experiencia siempre dolorosa, puede convertirse – expresa el Informe — en una oportunidad para la reflexión, la conversión y el abandono en Dios (79). En relación a los divorciados y vueltos a casar deben ser más integrados en la comunidad cristiana en las diversas formas posibles, evitando cualquier ocasión de escándalo. La lógica de la integración es la clave de su acompañamiento pastoral, para que no sólo sepan  – afirma de nuevo el Informe — que pertenecen al Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, sino que puedan tener una experiencia feliz y fecunda. Son bautizados, son hermanos y hermanas, el Espíritu Santo derrama en ellos dones y carismas para el bien de todos (…). Ellos no sólo no tienen que sentirse excomulgados, sino que pueden vivir y madurar como miembros vivos de la Iglesia, sintiéndola como una madre que los acoge siempre, los cuida con afecto y los anima en el camino de la vida y del Evangelio. (84).

La impronta de esta XIV Sesión del Sínodo fue la gran apertura,  y marca un nuevo estilo en la pastoral de la familia. La Iglesia se sintió llamada a entrar en diálogo pastoral con todas las familias, sin excluir a ninguna, por difícil que sea su situación,  y a mantener siempre abierta puerta. Incluso la puerta de los sacramentos, la puerta más dificil de abrir, que todavia en la Sesión Extraordianaria del 2014 permanecía cerrada, está ahora a punto de abrirse. Esto marca un nuevo estilo en la relación pastoral y el trato con las familias.  El Sínodo de 2015 no cerró puertas, sino más bien amplió el proceso iniciado en año anterior.  Este modo de proceder  marca un nuevo estilo en la relación que la Iglesia llama “Pastoral familiar”. El Informe Final lo dice sin ambages: El Sínodo, al mismo tiempo que aprecia y alienta a las familias que honran la belleza del matrimonio cristiano, se propone promover el discernimiento pastoral de aquellas situaciones en las que la acogida de este don es difícilmente reconocida, o se ve comprometida de diversas maneras. Mantener el diálogo pastoral con estos fieles, para permitir la maduración de una apertura coherente al Evangelio del matrimonio y de la familia en su plenitud, es una gran responsabilidad. Los pastores deben identificar los elementos que pueden promover la evangelización y el crecimiento humano y espiritual de quienes el Señor ha confiado a su cuidado. (69)

Teniendo como punto de partida esta nueva visión postsinodal, el tema de la familia, con todos sus desafíos, entra de lleno en el Año Santo de la misericordia.

Durante sus tres semanas de duración  (05-24 de Octubre), los Padres sinodales no logramos tocar todos los temas referentes a la familia, pero el Sínodo, en opinión del Papa, buscó iluminarlos con la luz del Evangelio, de la Tradición y de la historia bimilenaria de la Iglesia, infundiendo en ellos la alegría de la esperanza sin caer en la cómoda repetición de lo que es indiscutible o  ya se ha dicho”. Tampoco el Sínodo aportó soluciones exhautivas a todas las dificultades y dudas, pero al menos, continuó  el Papa,   las afrontó sin miedo y sin esconder la cabeza debajo de la arena (Francisco – Discurso de Clausura).

La primera parte del Informe Final, que se titula: “La Iglesia a la escucha de la familia”, concluye con esta clara orientación para los pastores: Es necesario acoger a las personas con compresión y sensibilidad en su existencia concreta y saber sostener su búsqueda de sentido. La fe aviva el deseo de Dios y la vountad de sentirse plenamente parte de la Iglesia aun en quien ha experimentado el fracaso o se encuentra en las situaciones más difíciles. El mensaje cristiano tiene siempre en sí la realidad y la dinámica de la misericordia y de la verdad, que convergen en Cristo (…). Desde la óptica de la fe no hay excluidos: todas las personas son amadas por Dios y están al centro de la acción pastoral de la Iglesia.(34 ).

El Sínodo mostró aún más las entrañas de misericordia de la Iglesia al afirmar que ella siente el deber de acompañar a sus hijos más frágiles, marcados por el amor herido y perdido, dando de nuevo confianza y esperanza, como la luz del faro de un puerto o de una antorcha llevada en medio de la gente para iluminar a aquellos que han perdido la ruta o se encuentran en medio de la tempestad (55).

3. JUBILEO DE LA MISERICORDIA

Para conmemorar los cincuenta años de la clausura del Concilio Vaticano II,  el Papa Francisco, el pasado 8 de Diciembre, abrió a la Iglesia y al mundo, mediante un ritual litúrgico milenario, la Puerta Santa de la misericordia de Dios. Este año 2016 es para los católicos, conforme a la tradición que se remonta al Antiguo Testamento (cf. Lv 25, 8-17.23-55),  tiempo de Jubileo, un momento extraordinario de gracia y renovación espiritual (MV 3).

En la Bula de convocación,  el Papa explica de manera muy pedagógica que la misericordia de Dios no es una idea abstracta sino una realidad concreta con la cual El revela su amor, que es como el de un padre o una madre que se conmueven en lo más profundo de sus entrañas por el propio hijo. Se trata – dice – de un amor “visceral” que  porviene desde lo más íntimo como un sentimiento profundo, natural, hecho de ternura y compasión, de indulgencia y de perdón (MV 6).

Por ser un rasgo que define a Dios,  y por su concreción, la misericordia compromete a la Iglesia. Ella es la viga maestra que sostiene su vida. Nada en su anuncio y en su testimonio puede carecer de misericordia. En ella se juega la Iglesia su credibilidad. Durante mucho tiempo – confiesa el Papa – ella se ha olvidado de andar por esa vía. De aquí, pues, que el lema de este Año Santo sea: Misericordiosos como el Padre (cf. Lc. 6, 36). Es una ocasión para poner en práctica las obras de misericordia corporales y espirituales. Ellas son como un test que nos ayuda a darnos cuenta si vivimos o no como discipulos de Jesús. Ellas se actualizan hoy en la misión de llevar una palabra, y un gesto de consolación a los pobres, anunciar la liberación a cuantos están prisioneros de las nuevas esclavitudes de la sociedad moderna, restituir la vista a quien no puede ver más porque se ha replegado sobre sí mismo, y volver a dar dignidad a cuantos han sido privados de ella (MV 16). Abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periférias existenciales (MV 15).

La misericordia no es señal de debilidad ni es contraria a la justicia “Quien se equivoca deberá expiar la pena”. Pero la justicia no basta. “Si Dios se detuviera en la justicia dejaría de ser Dios, sería como todos los hombres que invocan respeto por la ley”. La misericordia divina es más fuerte que ella y se transforma en indulgencia (cf MV 22).

Los Obispos venezolanos hemos acordado realizar durante este año gestos de misericordia a nivel personal, parroquial, diocesano y nacional. Iinvitamos a celebrar en Caracas el sacramento de la reconciliación el domingo 10 de julio, mientras se derrolle la CVI Asamblea Episcopal. Visitaremos algunas cárceles, hospitales y ancianatos para acercar la misericordia sacramental a nuestros hermanos más afligidos y necesitados. (Mensaje de la CEV sobre el Jubileo Extraordinario de la Misericordia).

 Con el lema ALIENTA LA VIDA, la XXXVI Campaña Compartir nos ofrecerá una ocasión privilegiada para concretar compromisos de misericordia visibles hacia los más pobres… (Ibidem), y ya que estamos viviendo un clima socio político cargado de conflictividad y violencia, alentamos a todos los venezolanos a promover la cultura de la reconciliación y la resolución pacífica de conflictos (Ibidem).

4. LA ENCÍCLICA LAUDATO SI

Hace muchos años, desde la década de los 70,  la iglesia, teniendo en cuenta la revelación divina sobre la obra de la creación y de la redención o “nueva creación” en Cristo (cf Ro 8, 18-25;  2 Co 5, 17-18; Ap 21, 1-5),  ha asumido como compromiso propio de la fe la tarea de transformar y, ultimamente salvaguardar la obra creadora, para garantizar la vida de todos los seres, desd los infimos en la escala cientifica hasta el más sobresaliente en el plan divino, el hombre.

La Carta  Encíclica del Papa Francisco, Laudato Si, viene a ser como una pequeña “suma teológica” de las enseñanzas biblíco teológicas de la iglesia.

En esta carta, el Papa nos enseña que la ecología o el cuidado de la ”casa común” no se reduce a la defensa o protección del ambiente natural que nos rodea, sino que la ecología en su sentido más profundo se sustenta en la antropología, por lo que ella, para ser completa, debe ser integral, es decir, que haya entre el mundo natural y el humano una unidad orgánica. En consecuencia por una parte la actual crisis ecológica tiene una raíz humana y, por otra el Papa propone el estudio y discernimiento entre cuestiones ambientales y cuestiones sociales y humanas.

Hoy el análisis de los problemas ambientales es inseparable del análisis de los contextos humanos, familiares, laborales, urbanos, y de la relación de cada persona consigo misma, que genera un determinado modo de relacionarse con los demás y con el ambiente. Hay una interacción entre los ecosistemas y entre los diversos mundos de referencia social, y así se muestra una vez más que « el todo es superior a la parte ». Si todo está relacionado, también la salud de las instituciones de una sociedad tiene consecuencias en el ambiente y en la calidad de vida humana: «Cualquier menoscabo de la solidaridad y del civismo produce daños ambientales». En ese sentido, la ecología social es necesariamente institucional, y alcanza progresivamente las distintas dimensiones que van desde el grupo social primario, la familia, pasando por la comunidad local y la nación, hasta la vida internacional. Dentro de cada uno de los niveles sociales y entre ellos, se desarrollan las instituciones que regulan las relaciones humanas. Todo lo que las dañe entraña efectos nocivos, como la perdida de la libertad, la injusticia y la violencia. (141-142)

Más aún, el Papa propone la ecología integral  como paradigma de la justicia y del bien común. Pero como  todo está conectado, aquí entran en juego la política y la economía. Es verdad –dice la Encíclica- que hoy algunos sectores económicos ejercen más poder que los mismos Estados. Pero no se puede justificar una economía sin política. Pero muchas veces la misma política es responsable de su propio descredito, por la corrupción y por la falta de buenas políticas públicas … Ellas, la politíca y la economía tienden a culparse mutuamente por lo que se refiere a la pobreza y la degradación del ambiente. (196 – 198).

Hay dos números de la Encíclica que, leídos desde Venezuela, parecen haber sido escritos pensando en  ella:  El cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia y de comunión. Jesús nos recordó que tenemos a Dios como nuestro Padre común y que eso nos hace hermanos. El amor fraterno sólo puede ser gratuito, nunca puede ser un pago por lo que otro realice ni un anticipo por lo que esperamos que haga. Por eso es posible amar a los enemigos. Esta misma gratuidad nos lleva a amar y aceptar el viento, el sol o las nubes, aunque no se sometan a nuestro control. Por eso podemos hablar de una fraternidad universal. Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos. Ya hemos tenido mucho tiempo de degradación moral, burlándonos de la ética, de la bondad, de la fe, de la honestidad, y llegó la hora de advertir que esa alegre superficialidad nos ha servido de poco. Esa destrucción de todo fundamento de la vida social termina enfrentándonos unos con otros para preservar los propios intereses, provoca el surgimiento de nuevas formas de violencia y crueldad e impide el desarrollo de una verdadera cultura del cuidado del ambiente. ( 228.-229)

 5.LA VISITA  DEL SANTO PADRE A LA IGLESIA DE AMÉRICA

Las visitas del Papa, a comienzos de Julio, a Ecuador, Bolivia y Paraguay, durante ocho días, y, a fines de Septiembre, a Cuba y Estados Unidos, han dejado sembrados en el corazón de estos pueblos la semilla de la Palabra de Dios y numerosos sorprendetes gestos de cercanía y solidaridad del Vicario de Cristo, Buen Pastor.

El objetivo de sus viajes fue confirmar la fe católica de los pueblos, despertarlos proféticamente y y orientarlos ética y culturalmente.

En cada país renovó su llamado fundamental a los Gobiernos a valorar a los pobres,  a optar por ellos en sus políticas sociales, y a darles espacio y protagonismo en la sociedad.  En el aeropuerto de Quito, primer páis visitado, declaró: Los pobres son la deuda que aún tiene América Latina. Con esta afirmación advirtió de plano que son inseparables de la justicia social. Ded ahí que más adelante expresó: : la sociedad civil – no el Estado – está llamada a promover a cada persona y agente social para que pueda asumir su propio pael y contribjuir desde su especificidad aql Bien común.

En estos países manifestó abiertamente su inconformidad con un sistema económico global dominado por intereses minoritarios egoistas que sobreponen el afán de lucro a la equidad social.

A los Obispos de Ecuador les  renovó un mensaje clave: El mejor camino para recuperar las paz social es el diálogo.

A fines de Septiembre llegó a Cuba como Misionero de la misericordia. Las palabras que más repitió fueron “misericordia” y “servicio”, y los retos más resaltados, la cultura del encuentro y la amistad social.  Comentando en la Plaza de la Revolución la idea de servicio subrayó: Nunca el servicio es ideológico, ya que no sirve a ideas, sino que sirve a las personas.

Con su presencia quiso ratificar su aporte al proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, proceso que calificó como un signo de la victoria de la cultura del encuentro, del diálogo, del sistema de acrecentamiento universal (…) sobre el sistema muerto para siempre de dinastía y de grupos. Mostraba así que el diálogo y la negociación son el camino político en  favor de la paz y el bienestar de los pueblos.

El  mensaje  del Santo Padre a los pueblos visitados en América Latina  es igualmente válido para cualquiera de nuestras naciones. De hecho se refirió  a Colombia país que – dijo- está buscando construir una sociedad de paz.

La breve descripción que hizó del pueblo cubano puede aplicarse a Venezuela: un pueblo-  sintetizó el Papa  — que tiene gusto por la fiesta, por la amistad, por las cosas bellas. Un pueblo que camina, canta y alaba. Un pueblo que tiene heridas, como todo pueblo, pero que sabe estar con los brazos abiertos, que marcha con esperanza porque su vocación es de grandeza.

 6.LA ASAMBLEA NACIONAL DE PASTORAL

Con el propósito  de celebrar los primeros diez años de la conclusión del Concilio Plenario de Venezuela, y siguiendo sus propias normas y orientaciones pastorales, la CEV había decidido desde el año pasado realizar la primera Asamblea Nacional de Pastoral  apoyándose en una metodología y un itinerario de asambleas parroquiales, diocesanas y provinciales previas.

El desarrollo armonioso de la asamblea, la calídez  huaman y espiritual de su ambiente, la madurez de la  reflexión y el diálogo hicieron que esta Asamblea constituya un hito de referencia para el caminar de nuestra Iglesiaen los próximos tres años.

La Asamblea Nacional hizo numerosas propuestas, de las cuales las más apremiantes son:  Renovar el encuentro personal con Jesucristo que,  con su Espíritu, ha sembrado las semillas de comunión, que estan en las personas y comunidades. Que toda comunidad cristiana se sensibilice en la caridad y la justicia… Que contribuyamos al fortalecimiento de la democracia, animando la formación y participación especialmente de los laicos en las instancias políticas y económicas que favorezcan la construcción del bien común.

7. EL AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA

El Año dedicado a la Vida Consagrada, promovido por el Papa Francisco para conmemorar los cincuenta años de la Constitución dogmática sobre la Iglesia (LG), que habla en el capítulo VI de los Religiosos, y los cincuenta años del Decreto conciliar La Perfecta Caridad (PC), sobre la renovación de la Vida Religiosa, ha sido acogido con mucho entusiasmo por los Consagrados y Consagradas de Venezuela. En cada diócesis, el organismo que los agrupa, la CONVER, ha llevado a cabo un variado programa que culminará en Caracas con el Congreso Nacional de Vida Consagrada los días 30 y 31 de este mes. El Año clausura el 02 de Febrero, fiesta de la Presentación o Consagración del Niño Jesús en el Templo.

Pero el Año de la Vida Consagrada no es sólo de un sector de la Iglesia, los Consagrados,.  sino de toda la Iglesia. Es una ocasión para poner de relieve la validez de la vocación a seguir a Jesuscristo más de cerca y con mayor radicalidad.

Es también un momento oportuno  para que la Conferencia Episcopal, en nombre de toda la Iglesia enVenezuela, manifieste, una vez más, el aprecio y el agradecimiento a todos los Institutos de Vida Consagrada que, a lo largo de nuestra historia pasada y presente, han dado su testimonio misionero entre los indígenas, entre los alumnos de escuelas y colegios y entre los pobres y los ancianos. Ya el Concilio Plenario de Venezuela (CPV), en el documento 5, se refirió ampliamente a esa experiencia evangelizadora.

Hace apenas un mes, durante la celebración de los 500 años de la fundación de Cumaná, Primogénita del Continente, la C EV y la Arquidiócesis hicieron memoria y homenaje a Dominicos y Franciscanos, primeros evangelizadores de nuestros pueblos. Lo mismo reconocemos a Jesuítas y Agustinos que evangelizaron otras regiones del país.

En este año, la Vida Consagrada y toda la Iglesia en Venezuela celebran el centenario del retorno de los Padres Jesuítas a nuestro país, después de haber sido expulsados de América por el rey Carlos III de España, en 1767. También ochenta años más tarde, en 1848, el Presidente José Tadeo Monagas les prohibió la entrada, el mismo Presidente que en ese año mandó a sus partidarios a atacar el Congreso Nacional para evitar un enjuiciamiento judicial.

La llegada de la Compañía de Jesús se debió al noveno Arzobispo de  Caracas, el Excmo. Mons. Felipe Rincón González (1916-1946), dada su gran preocupación por el Seminario y la formación que debía impartirse en él.

Desde entonces, y durante treinta cinco años, estuvieron los jesuítas dedicados a la formación del clero nacional en el Seminario Interdiocesano de Caracas, a la par de la dirección de distinguidos colegios, de la creación de la Revista SIC (siglas del Seminario), de la fundación de esta Universidad “Andrés Bello” (1953), de la extraordinaria obra “Fe y Alegría” (1955), del Instituto Tecnológico Universitario “Jesús Obrero”, de residencias estudiantiles, del Instituto Radiofónico  Fe y Alegría, de la atención pastoral de muchos barrios y de numerosas otras obras de evangelización de la cultura difíciles de catalogar en este apretado resumen.

Bajo las consignas ignacianas: Para la mayor gloria de Dios  y En todo amar y servir, la Compañía de Jesús en Venezuela ha marcado profundas huellas en la educación, la espiritualidad, la Comunicación Social, la formación para la política, la Doctrina Social de la Iglesia.

Sin embargo, hablando de la Vida Consagrada, no nos quedamos anclados en lo que ha hecho. El CPV plantea a los Consagrados tres desafíos que todavía siguen vigentes: el primero: Soplo Dios basta; el segundo, la comunión fraterna, libertad solidaria; y el tercero, servidores de la reconciliación y la esperanza. Y, refiriéndose al primero, añade este otro: Ante el empobrecimiento general del país,  vencer la tentación de buscar otras seguridades basadas en el poseer o en las estructuras de la institución. Formar a las nuevas generaciones de consagrados en la opción por la vida sencilla y la misión preferente con los pobres (CPV, La Vida Consagrada en Venezuela, 97)

Con  el Papa Francisco nuestra  Conferencia  invita a los Religiosos, a  las Sociedades de vida apostólica, a los Institutos Seculares y a las nuevas formas y experiencias de consagración a  hacer resplandecer la belleza y la santidad de la Vida Consagrada en la Iglesia  y  a abrazar el futuro con esperanza sin dejarse desalentar por las dificultades…(Carta Apostólica a los Consagrados).

8. SITUACION POLÍTICA Y SOCIAL DEL PAÍS

Venezuela, mediante las elecciones del pasado 6D,  ha entrado en un proceso de transición política que tendrá notables consecuencias sociales, económicas, e incluso psicológico-espirituales para la nación.

La Jornada electoral realizada en paz, y la toma de posesión de sus curules por parte de los Diputados electos son una ratificación de la conciencia civilista y democrática de los venezolanos y un contundente rechazo del  sistema  representado por el Socialismo del siglo XXI, del despotismo, militarismo, arbitrariedad  y corrupción.

La instalación de la Asamblea Nacional,  a pesar de las dificultades, es un paso decisivo hacia  la reinstitucionalización  del país y la independencia de los Poderes  públicos.  Es un punto de partida para la recuperación del estado de derecho, la renovación y saneamiento de los organismos del Estado, la revisión de las políticas nacionales y la política internacional, sus acuerdos, convenios y negociaciones.  Ha sido un logro de la unidad de los partidos y otras organizaciones políticas, unidad no sólo como estrategia sino unidad de espíritu, de objetivos y de mensaje.

Pero sobre todo y ante todo, es una victoria de la voluntad popular que reclama cambios reales en los campos de la libertad, la justicia, los derechos humanos, la salud, la seguridad, la economía y tantos otros. A ese pueblo, la nueva Asamblea Nacional tiene que darle, en término perentorio, respuestas satisfactorias, no por que vaya a cambiar la economía, que es responbsabilidad del Gobierno, sino porque corregirá vicios y procedimientos irregulares y proporcionará leyes que favorecerán  la producción nacional, la libertad de empresas  y controlarán el fácil enriquecimiento. Tomará medidas que contribuyan a la distensión y la reconciliación nacional, como será la amnistia para los presos políticos y la vuelta de los exiliados.  Aportará leyes que corregirá las políticas económicas y castigarán la corrupción. Cumplida  esta  etapa transcendental de nuestra historia  política,  con el concurso de todos, el país debe enrumbarse progresivamente hacia la despolarización, el diálogo transparente y efícaz entre el poder ejecutivo y el legislativo, entre el Gobierno y la Oposición y entre todos los venezolanos, y hacia la recuperación económica y la reconciliación nacional.

Para que el  diálogo sea eficaz, tiene que establecerse sobre realidades y no a partir de premisas ideales, menos aún ideologías (AA). En su reciente visita a Ecuador dijo el Papa Francisco: el diálogo es para el bién común y el bién común se busca desde nuestras diferencias. La unidad no rompe las diferencias sino que las vive en comunión por medio de la  solidaridad y la comprensión. En búsqueda del bíen común las diferencias siguen, pero quedan a un costado, en la reserva. Y en Bolivia expresó: hay que construir puentes en vez de levantar muros sin diálogo no se encuentra solución a los problemas.

Es tiempo de reconstruir el país y, en frase del Cardenal Bergoglio, ponerse la patria al hombro.  Cada Diputado y el conjunto de la Asamblea ha alcanzado un ascenso en la responsabilidad frente a los ciudadanos y frente a Dios.

Termino con este comentario al Evangelio, capítulo 15 de San Lucas del entonces Cardenal Bergoglio, Arzobispo  de Buenos Aires:  La parábola del Buen Samaritano es un icono iluminador, capaz de poner de manifiesto la opción de fondo que debemos tomar para reconstruir esta patria que nos duele. Ante tanto dolor, ante tanta herida, la única salida es ser como el Buen Samaritano. Toda otra  opción termina o bién del lado de los salteadores o bien del lado de los que pasan de largo, sin compadecerse  del dolor del herido del camino. Y “la patria no ha de ser para nosotros … sino un dolor que se lleva en el costado” la parábola nos muestra con que iniciativa se puede rehacer una comunidad a partir de hombres y mujeres que sienten y obran como verdaderos socios (en el sentido antiguo de conciudadanos)hombres y mujeres que hacen propia y acompañan la fragilidad de los demás, que no dejan que se erija una sociedad de exclusión, sino que se aproxima –se hacen prójimos- y levantan y rehabilitan al caído, para que el Bién sea Común.

Muchas gracias.

+  Mons. Diego Padrón

Arzobispo de Cumaná

Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana