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“Vatileaks”: La difícil transparencia

Francesca Chaqouqui, el Papa Francisco y Mons. Lucio Ángel Vallejo Balda

Francesca Chaqouqui, el Papa Francisco y Mons. Lucio Ángel Vallejo Balda

¿La revolución de la sobriedad del papa encuentra turbulencias … cuentas secretas, astucias y gastos faraónicos

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● La Gendarmería vaticana investiga al marido de Francesca Chaouqui en la trama de documentos filtrados

Gana fuerza la hipótesis de que Vallejo Balda haya sido una "víctima útil" para el escándalo

 Giacomo Galeazzi – Vatican Insider - La Stampa:- La revolución de la sobriedad de Francisco tiene demasiados pesos en las alas. Los documentos contenidos en los libros «Vía Crucis» de Gianluigi Nuzzi y «Avaricia» de Emiliano Fittipaldi iluminan realidades inéditas y narran otras que ya habían surgido a la luz en los últimos meses.

Documentos reservados sobre la riqueza, los escándalos y las incongruencias entre la «Iglesia pobre y para los pobres» de Bergoglio y el paso real de la vida en el Vaticano de hoy.

En conjunto, los volúmenes trazan con tonos oscuros un panorama inquietante. Desde mega-departamentos de 500 metros cuadrados de los cardenales de la Curia hasta el “tesorito” eclesiástico de cuatro mil millones de euros en propiedades inmobiliarias. Secretos que no fueron considerados tan reveladores sobre la situación del Pontificado como para merecer un “pre-estreno” por parte de los principales medios de comunicación de Estados Unidos, que nunca hacen descuentos a la Iglesia. No encontraron nada nuevo en ellos o datos eclatantes.

Casos nuevos dignos de nota

Algunas situaciones ya se conocían. Por ejemplo, el lujoso departamento del ex-Secretario de Estado Tarcisio Bertone, la mala gestión de la sanidad católica desde la Idi hasta el Hospital de Padre Pío en San Juan Rotondo, desde los conflictos interiores por la gestión de las finanzas vaticanas en la cúpula vaticana (Pell, Calcagno, Parolin). A este cuadro descrito por los medios de comunicación en los últimos meses, el libro de Nuzzi añade grabaciones de encuentros reservados entre prelados y el Papa («los costos están fuera de control, hay trampas», dice Francisco).

Balances no oficiales de los que surgen corrupción y delincuencia. Por lo demás, no son novedad los fastos de las jerarquías, la fábrica de los santos, las limosnas de los fieles que no van a dar a la beneficencia, el hoyo negro de las jubilaciones, los venenos de los que sabotean las reformas.

En la investigación de Fittipaldi se habla de dinero, inmuebles, despilfarros. Pero también negocios sucios y privilegios. El IOR que se ocupa de la gestión de 4 fondos de caridad no dio ni en 2013 ni en 2014 ni un euro a los necesitados o a la solidaridad, a pesar de tener activos por decenas de millones de euros.

Gastos en la Curia

Pequeñas astucias que se convierten en negocios. Como el combustible: garantiza márgenes ingentes, escriben los analistas de Ernst&Young. Como se sabe, en el Vaticano hay dos distribuidores de gasolina, y el precio para los clientes es 20% más bajo con respecto al precio italiano. Fittipaldi reconstruye el marco general: hay 550 tarjetas que permiten comprar gasolina: 1.800 litros al año, 27 mil usuarios. Muchos no están autorizados. Pero no solo son estos dos nuevos libros los que hacen surgir nuevos escándalos financieros en la Curia.

Sospechas sobre la Apsa

Según un documento interno, publicado por la agencia Reuters, la Apsa habría sido utilizada para reciclar dinero de procedencia oscura del Banco Finnat de Giampietro Nattino, el banquero sobre el que el agente inmobiliario Stefano Ricucci dijo en un interrogatorio con el Público Ministerio: «¿Quién es Nattino? ¿Usted quiere que me maten hoy? Olvídese. Yo lo digo por mí, pero si quiere seguir adelante, hágalo. Usted haga lo que le parezca, pero lo protegen 600 personas. A mí, ¿quién me protege?».

Se habrían trasladado 2 millones de euros a Suiza poco antes de que el Vaticano impusiera nuevas normas contra el reciclaje y vigilara las transferencias minuciosamente. Desde mayo de 2000 hasta el 29 de marzo de 2009, la cartera “339” era de Nattino. El origen y el destino de los fondos serían «dudosos», se lee en el informe de los investigadores vaticanos, que tiene 33 páginas. Esta información después pasó a los investigadores italianos y suizos, para que pudieran, a su vez, verificarla. La Apsa se ocupa también de finanzas y de los fondos de la Santa Sede. Una caja fuerte que todavía está bajo la lupa.

 “Vatileaks”, información ya superada

Lombardi: “en parte ya se conocía la información, fruto del empeño impulsado por el mismo Francisco. No hay nuevos indagados, pero las investigaciones prosiguen para las verificaciones”

Iacopo Scaramuzzi: Una «publicación llena de una gran cantidad de informaciones diferentes, en gran parte relacionadas con una fase del trabajo que ya ha sido superada» (e impulsado, además, por el mismo Papa Francisco al principio del Pontificado), con la finalidad de crear la impresión «de un reino permanente de la confusión», no hace justicia a la reforma de la Curia que ya ha sido puesta en marcha ampliamente ni al compromiso de la Santa Sede para llegar a la transparencia.

El portavoz vaticano Federico Lombardi reflexionó sobre los documentos vaticanos reservados y la fuga de noticias (“vatileaks”) que alimentaron dos libros que salen en estas horas: “Vía Crucis” de Gianluigi Nuzzi y “Avaricia” de Emiliano Fittipaldi.

Las investigaciones, dijo Lombardi, prosiguen para verificar las declaraciones de los dos indagados, mons. Lucio Ángel Vallejo Balda y Francesca Chaqouqui, pero, indicó Lombardi, por el momento no hay más indagados. El Papa «siegue adelante sereno», a pesar de las dificultades.

 

Después de haber insistido en que los documentos acabaron en estas dos publicaciones mediante una «actividad ilícita», que es perseguida por la justicia vaticana, «ahora nos interesa –afirmó Lombardi en su reflexión publicada por la Radio Vaticana– reflexionara más bien sobre el contenido de las divulgaciones. Se puede decir que en buena parte se trata de informaciones ya conocidas, aunque a menudo con menos amplitud y detalles, pero sobre todo hay que notar que la documentación publicada se relaciona sobre todo con un notable empeño de recopilación de datos y de informaciones puesta en marcha por el mismo Santo Padre, para hacer un estudio y una reflexión para reformar y mejorar la situación administrativa del Vaticano y de la Santa Sede. La Cosea (Comisión Referente de Estudio y Orientación sobre la Organización de las Estructuras Económico-Administrativas de la Santa Sede), de cuyo archivo proviene buena parte de la información publicada, fue, efectivamente, instituida por el Papa el 18 de julio de 2013 con este objetivo, y después fue disuelta después de que hubiera cumplido con su encargo. No se trata, pues, de información obtenida originalmente en contra de la voluntad del Papa o de los responsables de las diferentes instituciones, sino, generalmente, de información obtenida u ofrecida con la colaboración de estas mismas instituciones, para contribuir al objetivo positivo común. Naturalmente, una gran cantidad de información de este tipo debe ser estudiada, comprendida e interpretada con cuidado, equilibrio y atención. A menudo son posibles diferentes lecturas partiendo de los mismos datos».

Lombardi responde al respecto a una serie de cuestiones planteadas en los dos volúmenes, desde el «hueco» del fondo de jubilación, sobre el que, recordó, la Sala de prensa vaticana ha ya ofrecido una «lectura tranquilizadora», hasta los bienes de la Iglesia, «en realidad destinados a sostener en el tiempo actividades de servicio vastísimas de cuya gestión se ocupan la Santa Sede o instituciones a ella conectadas», pasando por el óbolo de San Pedro, cuyos empeños son, según sus estatutos, «diferentes, incluso según las situaciones, a juicio del Santo Padre».

Con el paso del tiempo, declaró Lombardi, «estas temáticas regresan periódicamente, pero son siempre ocasión de curiosidad y de polémica. Habría que tener la seriedad para profundizar las situaciones y los problemas específicos, con tal de saber reconocer todo (bastante más de lo que se dice generalmente, y sistemáticamente callado por el género de publicaciones del que estamos hablando) lo que está completamente justificado y que ha sido bien administrado (incluido el pago de los impuestos debidos), y distinguir en dónde se encuentran los inconvenientes que deben ser corregidos, oscuridades que deben ser aclaradas, verdaderas chapuzas o ilegalidades que deben ser eliminadas. Justamente hacia este objetivo se orienta el fatigoso y complejo trabajo que comenzó por impulso del Papa con la constitución de la Cosea, que cumplió hace ya tiempo su trabajo, y con las decisiones e iniciativas que todavía deben ser desarrolladas y puestas en marcha (y que por lo menos en parte se han conseguido gracias, justamente, a recomendaciones de la misma Cosea al final de su trabajo).

La reorganización de los dicasterios económicos, el nombramiento del Revisor General, el funcionamiento regular de las instituciones competentes para la vigilancia de las actividades económicas y financieras, etc…, son una realidad objetiva e incontrovertible.

Una publicación llena de una gran cantidad de informaciones diferentes, en gran parte relacionadas con una fase del trabajo ya superada, sin la necesaria posibilidad de una profundización y evaluación objetiva llega el resultado (desgraciadamente en buena parte buscado) de crear la impresión contraria, de un reino permanente de la confusión, de la no-transparencia o incluso de la búsqueda de intereses particulares o incorrectos. La vía de la buena administración procede sin incertidumbres. Naturalmente esto no hace usticia de ninguna manera a la valentía ni al compromiso con los que el Papa y sus colaboradores han afrontado y siguen afrontando el desafío de una mejoría sobre el uso de los bienes temporales al servicio de los bienes espirituales. Esto, en cambio, es lo que debería ser más apreciado y animado en un correcto trabajo de información para responder adecuadamente a las expectativas del público y a las exigencias de la verdad. La vía de la buena administración, de la rectitud y de la transparencia, sigue y procede sin incertidumbres. Esta es evidentemente la voluntad de Papa Francisco y no faltan quienes en el Vaticano colaboran con plena lealtad y con todas sus fuerzas».

Lombardi confirmó también una noticia que fue dada a conocer ayer por la tarde por la agencia Reuters, en relación con el peligro de reciclaje de dinero y de “insider trading” en la Apsa (Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica): «La Oficina del Promotor de Justicia en el Tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano, después de un informe de la Autoridad de Información Financiera, en el mes de febrero de 2015, puso en marcha las investigaciones relacionadas con operaciones de compra-venta de títulos y de transacciones que se pueden relacionar con el señor Gianpietro Nattino. La misma Oficina pidió la colaboración de las Autoridades financieras italiana y suiza mediante cartas rogatorias enviadas por vías diplomáticas el pasado 7 de agosto de 2015».

En cuanto a las investigaciones en el Vaticano, dijo Lombardi respondiendo a los periodistas, siguen su curso las averiguaciones, para verificar las declaraciones de los dos indagados por fuga de documentos reservados. El Papa «es una persona serena, a pesar de las dificultades», continuó: «conoce muy bien la situación, sabe qué hay que hacer, cómo proceder». «Que las noticias no bellas no sean fuente de alegría es tan obvio que no merece un comunicado, pero no quiere decir que esté desconsolado, sigue adelante muy sereno». Y es «absolutamente surreal», declaró, pensar que el Vaticano decide qué hacer, en relación con la reforma económica y administrativa, con base en «los libros de Nuzzi o Fittipaldi».