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“Troles católicos”, llamémosles como lo que son

Señuelos para atraer la atención de alguien

Señuelos para atraer la atención de alguien

En las redes sociales se han multiplicado las imágenes, videos e informaciones falsas sobre el Papa Francisco y la Iglesia en general, producto de la ligereza de algunos ingenuos o de la mala fe de otros interesados

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ARIEL BERAMENDI – Vatican Insider - La gran cantidad de información y la velocidad con la que se difunde a ritmo de “clicks” en el mundo virtual, hace que las redes sociales sean el lugar ideal para confundir la información falsa y la verdadera.

¿Pero quién está detrás de una información viral falsa?, son individuos o grupos que con el afán alborotador o polemista,  intentan llamar la atención a cualquier precio con el objetivo de crear confusión, ganar audiencia (seguidores), o reforzar posturas individuales, lamentablemente también en la esfera religiosa.

Dentro la cultura digital estas personas son denominados troles. Según la Fundación del Español Urgente, el verbo inglés “to troll” significa ‘pescar con curricán’ (un tipo de pesca en la que se suelen utilizar cebos artificiales llamativos para que sean muy atractivos para los peces) y, por extensión “servir como señuelo para atraer la atención de alguien”.

Este término nació cuando estaban de moda los foros en internet y, en poco tiempo, empezó a referirse a la persona osada que critica con ligereza (es decir, el que respondía al trolling) y, posteriormente, pasó a denominar, en general, a una persona que molesta, insulta o demuestra una manifiesta negatividad dentro de un foro en internet.

Hoy la moda de los foros ha sido sustituida por las redes sociales en las que los troles se han multiplicado y mutado asumiendo elementos multimedia, y el ámbito religioso no ha quedado eximido de este fenómeno tan común.

Así, hemos asistido a un video en el que el Papa Francisco quita un mantel de un solo tirón en el altar de una iglesia, durante su viaje a los Estados Unidos; a una foto en blanco y negro donde Juan Pablo II saluda al Cardenal Ratzinger en presencia de otro obispo, y donde no faltó el comedido que introdujo el rostro del cardenal Jorge Mario Bergoglio.

Estos “troles seudocatólicos” – como los defino – se han multiplicado también gracias a los gestos sorprendentemente cercanos del Papa Francisco y  muchos usuarios de internet con un entusiasmo ingenuo o, peor aún, premeditadamente han iniciado a “trolear” para hacer reforzar sus ideas privadas de Iglesia, como cuando publicaron al Papa alzando una bandera que originalmente era de Argentina y alteraron la imagen con una bandera del arcoíris.

Hemos asistido a falsas declaraciones papales que negaban la existencia del paraíso o del infierno, negaban la existencia de la Virgen de Guadalupe, o de los sacramentos.

Hemos visto al Papa Francisco en Paraguay tomar Fernet con Coca-Cola, con la clásica leyenda “así es cómo deben vivir los jóvenes”.

No cabe duda que los troles religiosos también existen y aunque – en el mejor de los casos – sus actos nazcan de una intención ingenua, tendríamos que recordar que el fin no justifica los medios, mucho menos cuando enterramos la autenticidad y olvidamos alevosamente que la propiedad privada también existe en Internet y que es ilegal modificar o alterar la información de terceras personas, o suplantar la identidad.

Existen innumerables perfiles en las redes sociales que están falsamente asociados a la figura de autoridades eclesiásticas (incluyendo el Papa) o a lugares religiosos importantes (incluyendo el Vaticano).

Además de la autenticidad cristiana de vivir la fe en todos los ámbitos, tengamos en cuenta el no ser ligeros de pluma para lanzar información falsa. Como usuarios maduros preguntémonos siempre cuándo lo hizo y dónde lo dijo, así verificaremos si la información que acabamos de recibir es verdadera o se trata del enésimo “trol”, como el del supuesto primer selfie del Papa,  del pasado 10 de diciembre, publicado en un perfil de Instagram que se define como cuenta oficial del Vaticano y no lo es.

Curiosamente el diccionario RAE define el neologismo “trol” refiriéndolo al monstruo maligno que habita en bosques o grutas. Hemos descubierto pues que también existen este tipo de seres y que les interesa mucho la religión.