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Salesianos: ‘300 mil niños participan en guerras’

ILUSTRACIÓN: Raúl Azuaje

ILUSTRACIÓN: Raúl Azuaje

En el Día Internacional contra la Utilización de los Niños Soldado, la organización reclama una mayor protección para los menores víctimas de conflictos armados

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IVÁN DE VARGAS  - En el Día Internacional contra la Utilización de los Niños Soldado, Misiones Salesianas ha realizado un llamamiento a los gobiernos y organismos internacionales para que “protejan de manera especial a los niños en los conflictos” y “persigan estas malas prácticas”. “Hoy seguimos hablando de más de 300 mil menores utilizados como soldados en los conflictos del planeta”, ha denunciado la organización.

Más de 50 grupos armados continúan reclutando niños para utilizarlos como soldados en conflictos armados y más de 230 millones de menores viven en zonas afectadas, sufriendo además situaciones de pobreza y especial vulnerabilidad, según la ONU, que advierte de que esa violación de los derechos humanos de los menores se sigue dando en 17 países y territorios.

Los niños que son reclutados por los grupos armados participan activamente en las hostilidades. También son utilizados como mensajeros, guardaespaldas, detectores de minas, cargadores, vigías, cocineros o como fabricantes de bombas. Las niñas, en su mayoría, son obligadas a contraer matrimonios forzados o a convertirse en esclavas sexuales.

“Siria, República Centroafricana, Yemen, Sudán del Sur, Somalia… son países en conflicto y en todos ellos los niños y niñas son obligados a participar en la guerra. Además, los menores se enfrentan a una nueva amenaza: los grupos islámicos radicales que secuestran a menores para utilizarlos como combatientes, como esclavos, como escudos humanos o para perpetrar atentados”, señalan los misioneros salesianos en un comunicado. “El lugar de los niños no es el frente sino el patio y la escuela”, recuerda su portavoz, Ana Muñoz.

Misiones Salesianas trabaja para que los menores más vulnerables se sientan protegidos, acogidos, reciban educación y puedan tener un futuro. Entre ellos, reciben especial apoyo los niños que han sido utilizados como soldados en conflictos. “Recuperar a estos chicos no es una tarea sencilla, pero hay que apostar por ellos. Hay que cambiar sus dinámicas y que conozcan otro lenguaje que no sea el de las armas y la violencia”, explica Muñoz.

En la Ciudad Don Bosco de Medellín se esfuerzan en recuperar a los niños y niñas que han estado en las guerrillas. “Mi fusil era mi mejor juguete y he tenido que aprender a jugar al balón”, relata Manuel, uno de los menores que consiguió entrar en los programas de desarme y hoy ha olvidado esos días difíciles.

También en República Centroafricana los misioneros salesianos han comenzado un programa de desarme de menores en el que participan alrededor de 100 niños y niñas excombatientes. “Están muy felices. Algunos dicen que la razón que les movía a entrar en los grupos armados era porque no sabían qué hacer en la vida y se veían obligados a tomar las armas. Otros que fueron manipulados y, a veces, obligados por los jefes locales. Todos se arrepienten y tienen la esperanza de poder convertirse en profesionales y buenos ciudadanos”, asegura Desiré Adjeckam, que se desvive en el Centro Don Bosco de Damala.