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El rabino que acompaña al Papa Francisco

Papa judío y musulman| Ilustración: RA

Papa judío y musulman| Ilustración: RA

Nunca en la historia un Papa había viajado acompañado de un musulmán y de un judío. Francisco lo hizo. En el segundo viaje internacional de su pontificado viaja  junto a dos amigos: un rabino (el argentino Abraham Skorka) y un dirigente islámico.

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Para Francisco se trata de un sueño hecho realidad, con el que además lanzará un poderoso mensaje en una zona marcada por las diferencias religiosas...

Omar Abboud, un porteño de 48 años, descendiente de sirios y libaneses, es el musulmán que durante este periplo histórico disfrutará del privilegio de formar parte del séquito papal. Director del Instituto de Diálogo Interreligioso y uno de los principales dirigentes de los 500.000 musulmanes que se calcula que hay en Argentina, conoce a Bergoglio desde hace 10 años, cuando siendo arzobispo de Buenos Aires ya decidió hacer una enorme apuesta por el diálogo interreligioso.

¿Pero va a participar usted en los encuentros que el Papa lleve a dirigentes políticos o religiosos?

No lo sé... Pero más allá de la participación, creo que lo importante es el gesto en sí mismo, lo que el Papa quiere decir incorporando en su séquito a un musulmán y a un judío como. Lo importante es lo que el Papa quiere transmitir con mi presencia y la del rabino Skorka, no lo que nosotros podamos decir. Bergoglio siempre ha sido un hombre de acción y esta invitación a acompañarlo en su viaje a Oriente Medio lo demuestra.

¿Y cree que el viaje del Papa puede cambiar algo en esa una zona tan turbulenta del mundo?

Yo creo que el que un musulmán y un judío vayamos con él a Tierra Santa es un gesto de los más fuertes que se han visto, un gesto que tiene escala universal, en la región más conflictiva del planeta. Pero no me parece que la función del Papa, más allá de su defensa de la paz y del diálogo, sea resolver conflictos, eso es algo que le corresponde a la política y a la comunidad internacional. El Papa puede defender la paz, pero el modo de llegar a ella lo debe decidir la política.

Para muchos es casi una utopía hablar de paz en una región donde se respira tanto odio...

Yo soy simplemente un creyente islámico que acompaña al Papa, no represento a los musulmanes. Por ese motivo evito hacer pronunciamientos de orden político. Pero creo sinceramente que el diálogo es la cara más humana de la globalización y que la voluntad de construir es fundamental en el proceso de pacificación. Y creo también que la paz debe de ir acompaña de justicia, de una mayor dignidad d las personas. Como dice no hay que dejarse robar la esperanza. La visión de paz ahora es un anhelo. Es difícil, pero ese anhelo existe.

Como persona cercana al Papa y que le conoce desde hace diez años, ¿qué destaca de él?

Su coherencia. Era un hombre que cuando era arzobispo de Buenos Aires viajaba en Metro, que visitaba a las barriadas de chabolas... Un hombre que luchaba a favor de la justicia social, de la inclusión, de la solidaridad permanente... Esas son constantes en él. También destacaría su capacidad de ponerse en el lugar del otro, ese saber siempre hacer entender su mensaje.

¿Cómo se siente a nivel personal ante un viaje como este, en el que va a acompañar a un Papa a visitar una tierra que es sagrada tanto para los musulmanes, los cristianos y los judíos?

Lo único que uno pide es estar a la altura de las circunstancias, porque esto es demasiado trascendente y uno se plantea cómo va a ser evaluado después, en términos de éxito o fracaso. Pero sobre todo destaco la valentía por parte de Francisco.