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OEA: Diálogo en tiempos de terror

LAPRESSE - Francisco durante el encuentro interreligioso

LAPRESSE - Francisco durante el encuentro interreligioso

Se prepara un Instituto de Diálogo Interreligioso de las Américas que surgirá en el seno de la OEA y será presentado en el Vaticano a inicios de septiembre próximo, de la mano de un amigo del Papa

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ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ: Es urgente, en tiempos de violencia ciega. Cuando se multiplican las imágenes de terror que usa a la religión como excusa para matar.

Desde América puede levantarse un mensaje distinto: convivir en paz es posible. Esa es la intención de un nuevo instituto para el diálogo interreligioso.

Una iniciativa continental, que cuenta con la bendición del Papa. Surgirá en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA), pero con una mirada global. Omar Abboud, líder islámico y amigo de vieja data de Francisco, contó al Vatican Insider los detalles.

“Entendimos hace mucho que el diálogo interreligioso es una buena parte de la solución a los conflictos del mundo”, explicó Abboud en entrevista. Todos lo recuerdan como uno de los amigos al cual el Papa abrazó frente al Muro de los Lamentos, en mayo de 2014. El otro fue el rabino argentino, Abraham Skorka. Aquel fue un gesto premonitorio.

“Consideramos que es Francisco la autoridad espiritual del mundo moderno. En el mundo moderno hay una sola autoridad espiritual, existen muchos matices pero quien expresa la objeción de conciencia al poder temporal, el único que ocupa ese espacio hoy es Bergoglio y no otro. Claro, con su debida independencia”, agregó.

De esta consideración deriva la idea del Instituto para el Diálogo Interreligioso de las Américas. Su lanzamiento está previsto para los primeros días de septiembre próximo, con un congreso en el Vaticano. Entre otros puntos de encuentro habrá una reflexión que parta de la encíclica “Laudato Si”, documento de Francisco sobre el medio ambiente y la ecología humana. 

A final de cuentas, el objetivo es emular el instituto de diálogo nacido en Buenos Aires cuando el arzobispo era Jorge Mario Bergoglio. Un organismo que todavía existe, presidido por el propio Abboud, el rabino Daniel Goldman y el sacerdote católico Guillermo Marcó. Nació en 2005, tras una declaración en contra de cualquier forma de fundamentalismo y terrorismo firmada por el cardenal junto a representantes del Centro Islámico de la República Argentina, la Asociación Mutual Israelita Argentina y la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas.

“En Argentina la convivencia ha superado la idea de tolerancia y ha generado ámbitos particulares de colaboración”, destacó Abboud. Un “laboratorio de convivencia”, dijo el Papa muchas veces. El nuevo instituto quiere aprovechar esa experiencia, además de la juventud del Continente Americano, para lanzar mensajes que sirvan como señales de esperanza.

El congreso vaticano durará dos días y, al final, se emitirá una declaración. El secretario general de la OEA, Luis Almagro, ya dio su apoyo pleno. Pero el instituto aspira a obtener la mayor autonomía posible, sumando a delegados de los diversos países para conformar una estructura asamblearia independiente. Y busca establecer, con rapidez un cronograma de actividades concretas, enfocadas especialmente en la educación.

“Se puede educar para el diálogo, así como también se puede educar para el fundamentalismo. Debemos ver cómo podemos revertir la tendencia y América es un gran lugar para hacer eso, ahí existe una espiritualidad presente. Hablar de diálogo es muy sencillo y es una propuesta política interesantísima, pero dialogar es otra cosa completamente distinta”, precisó Abboud.

Advirtió que en muchas partes del mundo el diálogo interreligioso “no pasa de ser té y cortesía”, pero aclaró que “eso se lo dejamos a la diplomacia”. La propuesta del nuevo instituto es la de promover valores comunes en la práctica, sin entrar en debates teológicos.

“El mundo, en este siglo en particular, va a tener que definir de qué lado está. La religión es un acto de liberación, pero en malas manos y con malas interpretaciones es el peor de los venenos. Quien enseña a dialogar a un hombre, es como si hubiese dialogado con toda la humanidad. El tema es cómo construir la identidad del futuro. O nos recalcitramos en las identidades fundamentalistas del pasado, que van a terminar en choque, o nos animamos a ponernos en los zapatos del otro”, constató.

Aseguró que el pontífice no es ingenuo, cuando apuesta al diálogo y la cultura del encuentro, especialmente con los musulmanes. No obstante los atentados que han sembrado terror en toda Europa. Y, como descendiente de sirios y musulmán, fue muy drástico al ilustrar la sensación de su comunidad al conocer de las persecuciones anticristianas en Medio Oriente.

“Hasta ahora no he escuchado ninguna opinión ingenua del Papa, lo he visto en muchos políticos pero nunca en Francisco. Pocas mentes como la suya; en la mediocridad que existe en el mundo poder vivir con la coherencia que vive este hombre realmente es envidiable. Pero es porque ha vencido el ego. La batalla contra el ego es de todos los días. Cuando dejas atrás el ego eres libre. A veces da vergüenza no poder responder de la misma manera”, reconoció.

Y apuntó: “Molesta cuando uno escucha que un musulmán mató a un cristiano en Medio Oriente, donde ellos están desde 600 años antes que nosotros y han vivido toda la vida bien. Esto es nuevo, hace 20 o 30 años no era así. En Siria existía el último lugar del mundo donde se hablaba en Arameo, Malula. Toda la vida vivieron ahí y ahora tener que escuchar que un tipo, en nombre del islam, los quiera correr o sacar o los bombardea… da vergüenza”.