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Masacre de Tumeremo: La CEV exige “respuestas y acciones”

La foto que se filtró luego de un enfrentamiento en las minas. (Archivo NPG/Cortesía)

La foto que se filtró luego de un enfrentamiento en las minas. (Archivo NPG/Cortesía)

 “9 marzo 2015.- Las situaciones irregulares que se han presentado en las minas ubicadas en Guasipati, Tumeremo, El Callao, El Dorado y El Manteco han creado un inmenso pesar en centenares de familias que ven partir a alguien de su entorno y jamás vuelve para narrar sus últimos minutos”. (Nueva Prensa de Guayana)

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"¿Dónde está tu hermano? ¿Qué has hecho?... La voz de

la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra." - Gen 4, 9-10

 La Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Venezolana alza su voz al reclamo de verdad y justicia, respecto del dolorosísimo hecho de Tumeremo.

Desde el 4 de marzo, familiares y habitantes de la población de Tumeremo, Edo Bolívar, han denunciado la desaparición de aproximadamente veintiocho (28) personas dedicadas a la actividad minera.

Este lamentable hecho ha sido denunciado también por el Obispo de Ciudad Guayana, Mons. Mariano Parra Sandoval, - “El Sur está controlado por grupos armados” - quien como Pastor de esa Iglesia local, oyó los relatos de los familiares de las víctimas y les acompañó en sus preocupaciones.

La ola de crímenes y violencia llena todos los rincones del país sin que se vea solución efectiva ante este fenómeno.

No existe actividad humana y económica que no haya sido tocada por la violencia. Como ciudadanos vivimos permanentemente en la zozobra e incertidumbre ante un ambiente enrarecido, y atendiendo los derechos que nos ampara queremos llamar la atención para que no sea un hecho más sin solución en la historia de Venezuela. Por lo que:

 Denunciamos:

La falta de respuesta inmediata. La situación de los desaparecidos y el sufrimiento de sus padres, madres y familiares merecen acciones eficaces y respeto.

La conducta mostrada por funcionarios del Estado de desviar la denuncia al señalar a las personas desaparecidas como presuntamente involucradas en actividades delictivas.

La actuación tendiente de los organismos del Estado a reprimir y censurar las denuncias y protestas suscitadas por la desaparición de este grupo de personas; ante lo cual se debe recordar que rigen las garantías a la libertad de manifestación pacífica y a la libertad de información y expresión.

 Exhortamos:

- A las autoridades del Estado a investigar exhaustivamente y de forma inmediata, oportuna e imparcial, los hechos hasta sus últimas consecuencias, para que se conozca con certeza lo que ha sucedido con los desaparecidos y se sancione con todo el peso de la ley a los culpables, dando cumplimiento a las obligaciones previstas en la Convención Interamericana contra la Desaparición Forzada de Personas.

- A las fuerzas políticas abstenerse de formular declaraciones que estigmaticen o inculpen a las víctimas y a sus familiares, por cuanto la obligación de garantizar la vida y la integridad física de las personas no tiene eximentes basadas en la presunta participación de las víctimas en actividades ilegales.

- A los organismos competentes a garantizar la debida protección a todos los familiares y posibles testigos de los hechos.

- A las autoridades competentes a actuar con responsabilidad, apegados a la ley y a los acuerdos en materia de derechos humanos, suscritos por el país, con miras a caminar por la justicia y el bien común.

- A los distintos órganos del Poder Público Nacional, a crear una comisión de la verdad, que aclarezca con total imparcialidad los hechos acaecidos.

- A los ciudadanos y feligreses para que acompañen el monitoreo de esta denuncia, hasta que se logre el esclarecimiento de lo ocurrido y el pueblo tenga una respuesta satisfactoria en la verdad.

 La Iglesia reitera su “cercanía y solidaridad con los padres, madres, familiares y compañeros de los 28 mineros desaparecidos, y pide a Dios que les de fortaleza para continuar en la lucha, con miras a que pronto quede esclarecido el paradero de sus seres queridos.

 Que María Santísima de la Paz proteja a nuestro pueblo de las asechanzas desbordadas del mal en nuestra patria.

 

Con la bendición.

 En Caracas, a los 11días del mes de Marzo 2016

 + Mons. Roberto Lückert León

Presidente de la Comisión de Justicia y Paz de la CEV