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«Manos violentas siembran terror y muerte»

ILUSTRACIÓN: Raúl Azuaje

ILUSTRACIÓN: Raúl Azuaje

Tras el atentado terrorista que ensangrentó la segunda ciudad paquistaní, intenso llamado de Francisco contra el vil ataque

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ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ - Pascua ensangrentada por un vil ataque. Por tercera ocasión en pocos días, los días de Semana Santa, el Papa incluyó una condena al terrorismo.

Primero fue por Bélgica, después por Irak y ahora por Pakistán. El mundo es sacudido por las bombas de los traficantes de muerte, y Francisco reacciona con nuevos llamados. Y oración. 

“Ayer, en Pakistán central, la santa Pascua ha sido ensangrentada por un execrable atentado que ha provocado la matanza de tantas personas inocentes, la mayor parte de ellos familias de minoría cristiana –especialmente mujeres y niños- reunidas en un parque público para transcurrir con alegría la fiesta pascual”, dijo este mediodía, asomado a la ventana de su estudio personal en el Palacio Apostólico del Vaticano.

Ante miles de personas congregadas en la Plaza de San Pedro del Vaticano, el pontífice rezó con la oración del “Regina Coeli” (Reina del cielo), que en tiempo pascual sustituye al Angelus. Tras bendecir a la muchedumbre, manifestó su cercanía a cuantos han sido golpeadas por este “crimen vil e insensato”, e invitó a rezar por las numerosas víctimas y sus seres queridos.

Lanzó un llamado a las autoridades civiles y a todos los componentes de aquella nación, para que cumplan todo esfuerzo para dar de nuevo seguridad y serenidad a las poblaciones y, en especial, a las minorías religiosas más vulnerables.

“Repito una vez más que la violencia y el odio homicida conducen solamente al dolor y a la destrucción; el respeto y la fraternidad son la única vía para alcanzar la paz. La Pascua del señor suscite en nosotros, en modo aún más fuerte, la oración a Dios para que se detengan las manos de los violentos, que siembran terror y muerte, y en el mundo puedan reinar el amor, la justicia y la reconciliación. Rezamos todos por los muertos de este atentado, por los familiares, por las minorías cristianas y étnicas de esa nación”, añadió. Entonces inició el rezo de un “Ave María” en voz alta, al cual se sumaron los presentes.

Al menos 72 personas murieron y 340 resultaron heridas la víspera, luego que un terrorista suicida se hizo explotar cerca de una zona infantil del parque Gulshan-e-Iqbal de Lahore, la segunda ciudad más grande de Pakistán.

Antes de este llamado, el líder católico reflexionó sobre el “estupor y reconocimiento” del gran misterio de la resurrección del señor, la Pascua.

“La vida venció la muerte. ¡La misericordia y el amor han vencido al pecado! Existe necesidad de fe y de esperanza para abrirse a este nuevo y maravilloso horizonte. Y nosotros sabemos que la fe y la esperanza son un don de Dios y debemos pedirlo: ¡Señor, dame la fe, dame la esperanza! Tenemos mucha necesidad”, señaló.

Pidió a todos dejase llenar de las emociones que resuenan en la secuencia pascual, porque Cristo resucitó de verdad y esa verdad marcó en modo indeleble la vida de los apóstoles que, después de la resurrección, advirtieron de nuevo la necesidad de seguir a su maestro y, recibido el espíritu santo, fueron sin miedo a anunciar a todos lo que habían visto con sus ojos y personalmente experimentado.

“Si Cristo resucitó podemos mirar con ojos y corazón nuevos a todo evento de nuestra vida, también aquellos más negativos. Los momentos de oscuridad, de fracaso y también de pecado pueden transformarse y anunciar un camino nuevo. Cuando tocamos el fono de nuestra miseria y de nuestra debilidad, Cristo resucitado nos da la fuerza de alzarnos de nuevo. ¡Si nos confiamos a él, su gracia nos salva! El señor crucificado y resucitado es la plena revelación de la misericordia, presente y obrante en la historia”, apuntó.