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Indígenas e Iglesia “por la Amazonía”

Devastación foirestal en la Guayana Esequiba - 2015

Devastación foirestal en la Guayana Esequiba - 2015

Caracas no participó en las reuniones. Un desafío pastoral, cultural y político de los pueblos de Colombia, Perú y Brasil unidos para afinar una estrategia común en defensa del pulmón verde del mundo

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FRANCESCO PELOSO: Un programa común para defender la Amazonia, las poblaciones que la habitan, la biodiversidad. Es lo que afinaron hace algunos días, del 7 al 10 de junio, en Tabatinga, Brasil, obispos, representantes de los pueblos indígenas, congregaciones misioneras activas en la región y organismos eclesiales como la Cáritas y la Repam, la Red Eclesial Pananazónica (fundada en 2014 gracias a la iniciativa del Consejo Episcopal Latinoamericano, Celam).

El gran impacto que ha tenido la encíclica de Papa Francisco «Laudado si’» ha provocado una movilización eclesial considerable para la Amazonia.

Ha habido y habrá muchísimas iniciativas en todo el mundo para celebrar el primer año de su publicación.

 Participaron en el encuentro 91 personas de tres países: Colombia, Perú y Brasil, porque las selvas tropicales que son el pulmón de la tierra no conocen fronteras, por lo que es importante que las iniciativas y los compromisos para tutelarla superen la dimensión nacional.

Durante el encuentro hubo momentos de diálogo entre los líderes indígenas y los representantes de la Iglesia católica sobre diferentes cuestiones: desde el tema central del territorio hasta la cultura y la educación escolar de las poblaciones indígenas, el desafío de las fronteras y la alianza para compartir las diferentes formas de espiritualidad y vida religiosa.

Además se llevó a cabo un análisis conjunto de las realidades de las regiones fronterizas y de la zona panamazónica subrayando los principales retos socio-ambientales, los principios básicos que deberán orientar la presencia y las actividades de la Iglesia entre los pueblos indígenas, y las estrategias más adecuadas para responder a estos desafíos.

 Entre los principales retos identificados destacan en primer lugar la defensa del territorio frente a las leyes que amenazan los derechos de los pueblos indígenas, los problemas que representan los «mega-proyectos de infraestructuras y de explotación económica como los hidroeléctricos, carreteros, mineros, de extracción de gas y petróleo, de la deforestación para implantar monocultivos agrícolas». También se subrayó el peligro que representan las actividades ilícitas como el tráfico de seres humanos o el narcotráfico en la región. Se insistió en la necesidad de llevar a cabo un trabajo cultural teniendo en cuenta las nuevas formas de dominio, la marginación de los jóvenes y, a nivel local, los sistemas de producción inadecuados, las dificultades económicas, la pérdida del uso de la lengua materna y otras expresiones culturales, el cambio de las costumbres cotidianas, un uso erróneo de las tecnologías, la difusión del alcoholismo, la presencia negativa de algunos tipos de sectas e iglesias.

 Se habló también sobre la necesitad de «reforzar los proyectos de vida alternativa frente a los grandes intereses económicos y políticos, y de autonomía de los pueblos indígenas». Se afirmó particularmente la idea de construir una Iglesia que esté cerca de la realidad, que sea capaz de reconocerla, «capaz de comprender a los pueblos indígenas, que camine junto a las comunidades», que contribuya a colaborar en la conservación y valorización de la propia cultura, capaz de apoyar la formación social y politica, de ser espacio de diálogo y participación, amiga, aliada y solidaria, espiritual y culturalmente encarnada y no impuesta al pueblo, que ponga en discusión un orden opresivo con valentía y compromiso: «una Iglesia con rostro amazónico».

El encuentro concluyó con una serie de compromisos, empezando por la necesidad de construir estructuras organizativas que involucren a las tres fronteras, para responder de la mejor manera a los desafíos que plantean el territorio y el ambiente. De la misma manera, se decidió reforzar los procesos formativos en materia de políticas públicas, de conocimiento de las diferentes legislaciones según los diferentes niveles (local, nacional e internacional) y de protección de los derechos de los indígenas. Además se decidió crear un catálogo de todas las leyes nacionales e internacionales que tutela y garantizan los derechos de los pueblos indígenas. Se promoverá un encuentro entre los pueblos de las fronteras y se construirá una red internacional que incluya parroquias diócesis, vicariatos y organizaciones indígenas.