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Hacen falta los Vivaldi (cura, exorcista, compositor)

ILUSTRACIÓN: Raúl Azuaje

ILUSTRACIÓN: Raúl Azuaje

Antonio Vivaldi fue compositor, violinista, empresario, profesor y sacerdote católico italiano del barroco. Johann Sebastian Bach admiraba tanto su música que transcribió varias de sus obras y le rescató del olvido

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Vivaldi era apodado “Il prete rosso” («El cura rojo») por ser sacerdote y pelirrojo. Se trata de una de las figuras más relevantes de la historia de la música. Su maestría se refleja en haber cimentado el género del concierto, el más importante de su época.

Compuso unas 770 obras, entre las cuales se cuentan más de 400 conciertos y cerca de 46 óperas. Es especialmente conocido, a nivel popular, por ser el autor de la serie de conciertos para violín y orquesta “Las cuatro estaciones”, concierto para violín 8, uno de los primeros ejemplos de música programática, nombrada así por la repetición de tonalidades e interpretaciones hechas por la orquesta.

Johann Sebastian Bach estudió su obra mientra se formaba. Sus conciertos fueron un modelo a seguir en toda Europa, influyendo en sus contemporáneos.

Comenzó a enseñar en un conservatorio de niñas huérfanas, el Ospedale della Pietá, donde permaneció hasta 1740 como profesor mientras componía conciertos y oratorios para las presentaciones semanales.

Muchas de sus obras fueron interpretadas, por primera vez, por orquestas integradas sólo por mujeres.

La producción de Vivaldi abarca no sólo el género concertante, sino también música de cámara, vocal y operística.

Es célebre por sus cuatro conciertos para violín y orquesta reunidos bajo el título “Las cuatro estaciones”, esta fama ha demeritado otras de sus obras igualmente valiosas, como “Orlando furioso“, “Armida al campo d’Egitto”, “Tito Manlio” y “L’Olimpiade”.

Vivaldi es uno de los más grandes compositores del periodo barroco, quien se inició en el mundo de la música probablemente de la mano de su padre, violinista de la catedral de San Marcos.

Vivaldi murió en Viena en 1741, después de una época de gran esplendor, murió en el olvido y su obra fue totalmente desconocida hasta pasado más de un siglo.

 Juventud y ordenación como sacerdote

 En 1693, a la edad de quince años, empezó a estudiar para ser sacerdote.10 El 18 de septiembre de 1693, Antonio ingresó en un seminario y recibió sus primeras órdenes religiosas: ostiario el 19 de septiembre de 1693, lector el 2 de septiembre de 1694, exorcista el 25 de diciembre de 1695 y acólito el 2 de diciembre de 1696.

El 4 de abril de 1699 fue ordenado subdiácono, luego diácono —el 18 de septiembre de 1700—, y finalmente ungido sacerdote el 23 de marzo de 1703, a los veinticinco años.

Más inclinado hacia la música que a las obligaciones religiosas, logró que se lo dispensara de dar misa por razones de salud, en 1704.

Sus síntomas, «strettezza di petto» («opresión en el pecho»), se han interpretado como una forma de asma y según investigaciones médicas del francés Roger-Claude Travers, parecen haberse tratado de «angor pectoris» (angina de pecho).

 Esto no le impidió aprender a tocar el violín, componer o participar en actividades musicales, a pesar de que hizo que dejara de tocar instrumentos de viento. Tras su ordenación como sacerdote, le apodaron «Il Prete Rosso» («El cura rojo»). Vivaldi se limitaba a decir misa como sacerdote un par de veces y parecía que se había retirado de las obligaciones sacerdotales, aunque él seguía siendo cura.

 Últimos años

En la cúspide de su carrera, Vivaldi recibió encargos de la nobleza y realeza europea. La serenata (cantata) Gloria e Imeneo (RV 687), de 1725, fue un encargo del embajador francés en Venecia para la celebración del matrimonio de Luis XV.

Al año siguiente, escribió otra serenata, La Sena festeggiante (RV 694), que fue estrenada en la embajada de Francia para celebrar el nacimiento de las princesas francesas, Ana Enriqueta y Luisa Isabel. La Cetra Opus 9 estaba dedicada al emperador Carlos VI.

En 1728, Vivaldi conoció al emperador mientras que éste estaba de visita en Trieste para revisar la construcción de un nuevo puerto. Carlos admiraba la música del compositor tanto que dijo que había hablado más con el compositor durante su encuentro que lo que había hablado con sus ministros en los últimos dos años.

Le otorgó a Vivaldi el título de caballero, una medalla de oro y una invitación a Viena.

El compositor le correspondió con un manuscrito de La Cetra, un conjunto de conciertos casi totalmente diferentes del conjunto con el mismo título y publicados como Opus 9. La impresión probablemente se retrasó, lo que obligó a Vivaldi a preparar una improvisada versión para el emperador.

Como muchos compositores contemporáneos, en los últimos años de su vida Vivaldi pasó dificultades económicas. Sus composiciones ya no tenían tanta estima como antes en Venecia, ya que habían cambiado rápidamente los gustos musicales y eran consideradas pasadas de moda.

En respuesta, Vivaldi optó por vender un número considerable de sus manuscritos a precios ínfimos para financiar su desplazamiento a Viena.35 La razón de su marcha de la ciudad no está clara, pero parece probable que, después del éxito de su encuentro con el emperador Carlos VI, deseara conseguir el puesto como compositor en la corte imperial. En su viaje a Viena, Vivaldi pudo haberse detenido en Graz para visitar a Anna Girò.

También es probable que Vivaldi fuera a Viena para escenificar óperas, especialmente porque residió cerca del Kärntnertortheater. Poco después de su llegada a la ciudad, Carlos VI falleció, lo que le hizo perder cualquier protección imperial o una fuente de ingresos regular. Al poco, Vivaldi empobreció y murió de una «infección interna» durante la noche del 27 al 28 de julio de 1741, a la edad de 63 años, en una casa propiedad de una viuda de un fabricante de sillas de montar vienés.

El 28 de julio fue enterrado en una tumba sencilla del cementerio que era propiedad de un hospital público, cerca de la Iglesia de San Carlos Borromeo. Su funeral tuvo lugar en la catedral de San Esteban.

 Curiosidades

De hecho en 1737 lo acusan de que es un sacerdote que nunca da misa a lo que Vivaldi responde lo siguiente en una carta dirigida a Bentivoglio:

“No he dicho misa por espacio de 25 años y no tengo intención de volver a hacerlo, no por causa de prohibición u ordenanza alguna, sino por mi propia voluntad, a causa de una enfermedad que he sufrido desde la infancia y que todavía me atormenta.

Después de haber sido ordenado sacerdote, dije misa durante un año, pero posteriormente decidí no volver a decirla por haber tenido en tres ocasiones que abandonar el altar antes de concluir el sacrificio a causa de mi enfermedad.

Por esta razón vivo casi siempre en interiores y nunca salgo si no es en góndola o carruaje, ya que no puedo caminar sin sentir dolor y opresión en el pecho.

Ningún caballero me ha invitado a ir a su casa, ni siquiera nuestro príncipe, porque todos conocen mi debilidad.

Puedo salir a pasear después de la cena, pero nunca voy a pie. Ésta es la causa de que nunca diga misa”

El compositor italiano compuso la música de bodas del rey Luis XV de Francia.

El Emperador austriaco Carlos VI gustaba tanto de la música de Vivaldi que lo nombró caballero.

Johann Sebastian Bach admiraba tanto la música de Vivaldi que transcribió varias de sus obras.

Al morir Vivaldi en 1741 su música quedó en la más completa oscuridad.

Fueron los estudiosos de Bach en el siglo XIX, los que oyeron por primera vez de Vivaldi, ésto gracias a los antiguos manuscritos donde Bach había transcrito los conciertos de alguien llamado A.L.Vivaldi.

Se sabía quien era Bach, ¿pero quién era Vivaldi? Por fortuna se realizó una búsqueda, lo que dio como resultado el rescate de Vivaldi del olvido.

En el funeral de Vivaldi, celebrado en la catedral de Viena, cantaron los niños del coro de la catedral, entre los que se encontraba el futuro compositor Joseph Haydn