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Geopolítica vaticana: El caso ISIS

ILUSTRACIÓN: Raúl Azuaje

ILUSTRACIÓN: Raúl Azuaje

Podemos contar, desde enero de 2014 a diciembre de 2015, alrededor de 34 intervenciones del Papa respecto a la crisis del Medio Oriente

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SEBASTIÁN LA ROSA* - Bastó más que un atentado a una revista satírica francesa, precisamente la foto de un niño muerto en las costas mediterráneas y la complejidad de los migrantes (devenidos en errantes) producto del desmembramiento de las primaveras árabes (hoy en guerras civiles) y, por sobre todo, la acción de un grupo terrorista pseudofundamentalista islámico; para que la Comunidad internacional, la sociedad civil occidental y los medios masivos de comunicación dieran una cobertura correspondiente en 2015 a las víctimas de los flagelos de ISIS, o autoproclamando Estado Islámico, o Daesh (término preciso a utilizar al no representar este califato instaurado ni un Estado ni al propio Islam).

Desde 2014 la política internacional encontró un actor relevante en la figura del Papa Francisco. Figura que interviene en la agenda política de manera relevante ante el accionar de ISIS.

La carta de agosto de dicho año al Secretario General de la ONU, Ban ki Moon, manifestando los horrores vividos por los cristianos (no habla de católicos solamente, sino de ortodoxos, protestantes, coptos, etc.) y musulmanes mismos a costa de EI está en la punta de la pirámide del ejercicio papal en pos de una intervención para la solución a este flagelo. 

Allí decía: “… presento ante usted las lágrimas, los sufrimientos y los gritos tristes de desesperación de los cristianos y de las demás minorías religiosas de la amada tierra de Irak. Al renovar mi llamamiento urgente a la comunidad internacional para que intervenga poniendo fin a la tragedia humanitaria en curso, aliento a todos los órganos competentes de las Naciones Unidas, en especial a los responsables de la seguridad, la paz, el derecho humanitario y la asistencia a los refugiados, a continuar sus esfuerzos en conformidad con el preámbulo y los artículos pertinentes de la Carta de las Naciones Unidas.”

Luego en su carta a los cristianos de Oriente Medio de diciembre manifiesta: “(…) nunca han faltado tribulación ni aflicción en Oriente Medio tanto en el pasado como recientemente.

En los últimos meses se han agravado debido a los conflictos que afligen a la Región, pero especialmente por la actividad de una reciente y preocupante organización terrorista, de unas dimensiones nunca antes vistas, que comete todo tipo de abusos y prácticas inhumanas, golpeando especialmente a aquellos de vosotros que han sido brutalmente expulsados de sus tierras, en las que los cristianos están presentes desde la época apostólica.”

Francisco siempre llamó la atención a la comunidad internacional y mostró conocimiento y acompañamiento a las comunidades afectadas que puede verse, en diferentes intensidades, en mensajes, discursos, entrevistas. Podemos contar, desde enero de 2014 a diciembre de 2015, alrededor de 34 intervenciones.

Anterior a los hechos ocurridos en las oficinas parisinas de Charlie Hebdo, medios de comunicación de oriente, agencias informativas cristianas y redes sociales manifestaban los horrores perpetrados por ISIS y en particular su feroz cristianicidio.

Una limpieza religiosa alarmante a los ojos del siglo XXI: desplazamientos forzosos, brutales persecuciones y condenas (crucifixiones, hogueras, decapitaciones, fusilamientos, exhibición de cabezas cortadas), quema y destrucción de templos y figuras religiosas, genocidio de minorías, conversiones obligatorias (apostasía), esclavismo, violación de mujeres y niñas, niños soldados y otras denuncias que asombran.

Desde su rol como máxima autoridad de la Iglesia Católica, pero mancomunado con un sentido interreligioso y ecuménico, Francisco llama a todas las religiones a trabajar y denunciar los crímenes que Daesh comete en Siria e Irak, como también en otros países asiáticos y africanos. 

Occidente y la comunidad internacional dieron una respuesta tardía. El foco se puso de manera “relevante” (sin claros resultados) tras los atentados en Paris y otros puntos del globo. Se trata de salvar a los que se fueron, pero también a los que no pueden escaparse de esta versión de la Yihad.

Se podría escribir mucho sobre la diplomacia o perfil de líder religioso del Papa ante lo generado por el terrorismo islamista; sea Daesh, Boko Haram, Al Qaeda o las organizaciones subsidiarias de éstas. Pero la realidad de 2014 a 2016 ubica a Francisco como el principal operador y portavoz de aquellos que sufren este fundamentalismo. Bajo la cuidada forma de un Papa, aunque sin guardarse nada, lleva la voz de las otras confesiones cristianas. Promueve el ecumenismo y el diálogo interreligioso, que también abre el juego para escribir sobre estos fenómenos gestados lentamente las últimas décadas, especialmente post Concilio Vaticano II. Además de intentar marcar la agenda de acción de la comunidad internacional.

 * Licenciado en Ciencia Política (UBA) y funcionario público.