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Fe y Alegría es una sexagenaria recién nacida

"La educación de los pobres no puede ser una pobre educación".

Fe y Alegría celebró  61 años de su fundación. El 5 de marzo de 1955 se creó la primera escuela privada en un barrio pobre, con educación cristiana pero conducida por laicos.

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En Venezuela,  tiene un total de 170 escuelas y  5 Institutos, 25 emisoras de radio conectadas en red, 91 Centros de Capacitación Laboral, un Centro de Profesionalización de docentes en servicio y un Centro de Formación, Investigación y Producción,  Está presente en otros 21 países de América Latina, África y Europa . Atiende aproximadamente a 1.500.000 personas, que coordina las políticas de formación de miles de educadores. De las 170 escuelas, 83 ofrecen educación técnica… - Antonio Pérez Esclarin

 "La educación de los pobres no puede ser una pobre educación". Esta frase del ideario del sacerdote jesuita José María Vélaz (1910-1985), define el apostolado con el cual abrazó su magna obra, Fe y Alegría, visionaria allá por 1955, cuando, en el domicilio de un humilde albañil, se instituyó en Caracas la primera escuela: una fructífera cruzada que trascendió la geografía nacional hasta otros países de América Latina y África.

 “Nuestro fundador siempre dijo que no podíamos quedarnos en chiquito porque si somos poquitos nadie nos escucha, pero si somos muchos nos tienen que escuchar, y ese ha sido el empeño en crecer. Fe y Alegría es una sexagenaria recién nacida: ante nuevos problemas buscamos nuevas soluciones”.

 Quien así se expresa es la educadora Luisa Pernalete, con cuatro décadas de labor en Fe y Alegría.

“Yo estuve 25 años en Zulia y después 15 en Bolívar; y ahora soy itinerante en el Centro de Formación, instancia de asesoría y de investigación”, dijo.

 Especial efemérides la de este 5 de marzo, que rememora 61 años de gestión por la enseñanza popular integral y la promoción social, con una propuesta de educación pública y administración privada. Con 13 mil trabajadores en Venezuela, se ubica en más de setecientos puntos geográficos y un millar de servicios, repartidos entre planteles y colegios universitarios, el Instituto Radiofónico Fe y Alegría (IRFA), junto con los Centros de Capacitación Laboral (Cecal) y otras unidades no formales.

 La pedagoga recuerda cuando le correspondió coinstaurar un plantel al noroeste del país, calificándolo como una muestra de la capacidad de resiliencia, de nacer, crecer y reinventarse en los entornos violentos, de pobreza extrema, en medio de una gran soledad. “Una escuelita que ayudamos a fundar en 1992, con los wayúu de la Alta Guajira, en pleno desierto. Ahí nacimos con 4to, 5to y 6to grados”, evocó.

 Ante la amenaza del pensamiento único, la profesional indicó que Fe y Alegría auspicia la diversidad. “Tenemos escuelas hasta con siete pueblos indígenas y eso no es un problema, eso es una complejidad y un valor. Si revisamos el tema de las garantías, se observa que hubo sociedades que privilegiaron los derechos políticos, otros los derechos económicos y sociales; nosotros decidimos que los derechos humanos son interdependientes y se necesitan todos”, dijo.

 “Los muchachos deben conocer de todo: yo propongo que se seleccione a 10 premios Nobel que estudien la situación que les tocó enfrentar, y que nos beneficiemos de esas experiencias de diferentes personalidades, religiones y posturas”, dictaminó.


En el aire con buen espíritu

“En este conflicto político y en esta realidad económica, Fe y Alegría tiene la premisa de saber leer de cara al futuro: no vivir de los 60 años pasados sino que tenemos el reto de identificar cuál es el rol social, educativo y hasta político que hoy tenemos que jugar ante la nueva realidad del país. La Fe y Alegría del futuro pasa por tender puentes entre diferentes sectores”.

 Tal es la posición del docente y comunicador Gerardo Lombardi, director del Instituto Radiofónico Fe y Alegría, con 25 frecuencias operativas en el aire,” emisoras muy grandes – Guadualito, Maracaibo, El Tigre, Caracas, Puerto Ordaz –, y unas más pequeñas – en la frontera zuliana con Colombia, contamos con una en la Guajira, y otra en la sierra de Perijá además, en Tucupita, en Delta Amacuro –”.

 “Estas últimas tres emisoras prestan un servicio intercultural bilingüe, con programación en lengua indígena. Tenemos cartillas de alfabetización en guajiro y en warao, y el proyecto de hacerlas también en yukpa, barí y kariña”, informó.

 Con 33 años activo en la institución, recordó que Fe y Alegría surgió, durante la dictadura perezjimenista, para romper paradigmas en la educación, entre ellos el del sistema de enseñanza dividido en público y privado. “Este último destinado solo a quienes podían pagarlo, con colegios para varones y colegios para hembras, y los colegios religiosos generalmente para las clases altas”.

 “Entonces, nos convertimos en la primera escuela católica, de educación cristiana, en un barrio, privada y mixta, destacando que – salvo el padre Vélaz - no era conducida por sacerdotes sino por los laicos y la propia comunidad”, precisó.

 Expresó que Fe y Alegría se sostiene con lo que recibe del Estado – gracias al convenio de la Asociación Venezolana de Educación Católica (Avec) -, además de donaciones de la empresa privada y el aporte de la colectividad. “Y, por supuesto, trabajar en Fe y Alegría ‘no es de tiempo completo sino repleto’: muchos, además de sus horas, cumplen trabajo comunitario y complementario que no es pagado”.

 Y es que, recogiendo palabras del padre Vélaz, en la Fe y Alegría que se inició hace más de seis decenios, comenzando donde terminaba el asfalto y la ciudad perdía su nombre; en la Fe y Alegría que cada día cobra mayor vigencia gracias a los Hombres de Activa Esperanza, quienes siguen los pasos que vislumbró el fundador de la obra, se encuentra, ciertamente, la Venezuela posible, con la que él soñó despierto.  

Fe y Alegría Internacional

Fe y Alegría nace en Venezuela en el año 1955, gracias al impulso del sacerdote jesuita P. José María Vélaz, s.j. como una respuesta ante la necesidad de sumar esfuerzos para crear servicios educativos en las zonas pobres de la ciudad.

El Movimiento se ha constituido como una de las mayores redes de Educación Popular en el mundo, atendiendo a más de 1.5 millones de personas y extendiéndose a 19 países en 3 continentes: Latinoamérica, África y Europa, asociadas como Federación Internacional de Fe y Alegría.

La Federación Internacional de Fe y Alegría contribuye a la construcción colectiva y revisión permanente de la Propuesta de Educación Popular y Promoción Social del Movimiento; promueve y gestiona programas, proyectos y acciones de cooperación entre los países miembros para su desarrollo y fortalecimiento; favorece la información y comunicación de experiencias entre los diversos países federados; impulsa la expansión del Movimiento a nuevos países y constituye una plataforma de representación y dialogo con organismos internaciones.

Fe y Alegría en el mundo

Argentina

Bolivia

Brasil

Chile

Colombia

Ecuador

El Chad, África

El Salvador

España

Guatemala

Haití

Honduras

Italia

Nicaragua

Panamá

Paraguay

Perú

República Dominicana

Uruguay

Venezuela


Mirando a África: Fe y Alegría Chad

16 de Ene de 2008

Fe y Alegría Chad nace a instancias de la Diócesis de Mongo y se marca el objetivo a corto plazo de generar un equipo fuerte y dinámico que eche raíces y consolide la presencia de Fe y Alegría en el terreno.

También se marca como reto establecer alianzas con gobiernos e instituciones locales, a fin de que su actividad encaje y se coordine con la estructura educativa ya existente en el país; , finalmente, el objetivo a largo plazo es diseñar un modelo de Fe y Alegría en África.

El reto es grande pues Fe y Alegría ha de contemplar todas las peculiaridades culturales, políticas y sociales de Chad; ha de ser una obra africana liderada por los africanos.

El modus operandi de Fe y Alegría tiene que adaptarse, a la vez, a los factores socioculturales propios del nuevo territorio (por ejemplo, el hecho de que Chad sea un país eminentemente musulmán).

Y todo esto en un contexto en el que la participación de los niños y niñas en la escuela a menudo se ve obstaculizada por la inseguridad alimentaria, por carecer de la ropa adecuada, por la necesidad de trabajar o por la escasa capacitación de los maestros entre otros factores.

La presencia de Fe y Alegría en Chad es un hecho histórico en este Movimiento de Educación Popular y, por supuesto, también para la escena educativa de África. Asimismo, este acontecimiento refleja el poder de la unión ciudadana a favor de su propio desarrollo, lo cual resulta siempre alentador.

Para Entreculturas, el hecho de que nos hayamos implicado tanto en el nacimiento de esta nueva Fe y Alegría tiene un valor muy fuerte, ya que concuerda con nuestro deseo de "africanizar" nuestra organización y de arrojar luz sobre este continente tan olvidado. Es reseñable la importancia que ha cobrado para la génesis de Fe y Alegría Chad la presencia de dos voluntarias VOLPA de Entreculturas, un hecho que reverbera la experiencia del propio surgimiento de Fe y Alegría hace más de 50 años en Venezuela, que también contó con la apuesta decidida de jóvenes voluntarios para sacarla adelante.


Dos jóvenes valientes y pioneras

Brunilde y Diamantina no tienen dudas. Llevan todo el mes de enero terminando de planificar su viaje a Mongo (Chad) y, sin embargo, ambas reconocen estar tranquilas. Pese a su corta edad, la experiencia vital de estas dos jóvenes las arma de valor para asumir el reto de sentar las bases para una nueva -y primera- Fe y Alegría en África.

Brunilde Román Ibáñez

Nació en Palencia y estudió Filología Inglesa y Filología Hispánica. Ha trabajado la mayor parte de su tiempo como profesora en varios países de Europa y en EEUU, sin embargo, como ella misma expresa, "necesitaba una visión más amplia de las cosas, mirar el mundo desde otra perspectiva".

Sin dudarlo, empezó el Doctorado en Antropología al tiempo que compaginó los estudios con un voluntariado en Venezuela, donde estuvo 9 meses.

Al terminar dicha experiencia, tuvo muy claro que quería seguir descubriendo el mundo y entrar en contacto con otras culturas, de modo que, hasta que le surgiera la ocasión, ejerció de traductora esporádica. Ahora, junto a Diamantina y otras cuatro chicas voluntarias, tiene por delante una interesante misión: crear redes ciudadanas y acondicionar el tejido social de Chad para el asentamiento de Fe y Alegría en la región.

"No tengo ninguna expectativa clara, sino que todo irá sobre la marcha, sobre todo teniendo en cuenta que nos llevará un tiempo adaptarnos; voy con la idea de trabajar con las comunidades, no de hacer grandes cosas, sino de trabajar paso a paso para poder ayudar en lo que sea, a mi nivel, sin grandes pretensiones, haciendo todo lo que esté en mi mano... asimilando la realidad", explica. "Además, esta experiencia también podrá aportarme mucho de cara a mi tesis de antropología".

Diamantina del Campo Sánchez

Nació en Fuerteventura (Islas Canarias), si bien es cierto que pasó la mayor parte de su infancia en Málaga. A continuación, desarrolló gran parte de su labor como trabajadora social en Sevilla, abordando la realidad de las personas en riesgo de exclusión, concretamente, de las personas sin hogar.

Reconoce tener muchas razones para estar ilusionada por este nuevo proyecto, entre otras "conocer en propia carne la realidad de otros grupos de personas, sobre todo de África porque me siento llamada por mis raíces", comenta. "Tengo muchas ganas de ir y de estar allí, me siento tranquila, no tengo miedo, aunque estos últimos días están siendo muy intensos, porque tienes que responder a mucha gente, despedirte de tus amigos, de tu familia... Mis padres, a medida que se acerca el momento, se preocupan más, pero también entienden que es algo que siempre he querido hacer, así que me apoyan".