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La Biblia tiene razón: "Hay vida,... después de la muerte"

Fuera del cuerpo | Foto: Iglesia

Fuera del cuerpo | Foto: Iglesia

En Bolivia, a pesar que las condiciones económicas han mejorado, cientos de menores trabajan en las minas de Potosí. Marco, un adolescente de 15 años, trabaja transportando mineral en túneles de condiciones riesgosas e insalubres

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Un estudio reciente apuntó que se puede estar consciente incluso luego de la muerte cerebral.

Desde hace cuatros años, los especialistas han seguido las experiencias de más de 2.000 personas que sufrieron un paro cardíaco en diferentes centros de salud en el Reino Unido, Estados Unidos y Austria.

Cerca del 40% de los sobrevivientes afirmaron haber experimentado un cierto grado de conciencia durante un mínimo lapso entre la muerte clínica y la reanimación cardíaca.

Uno de los testimonios más resaltantes fue el de un hombre quien aseguró haber observado cómo los doctores lo reanimaban luego de llegar a la muerte clínica. A sus 57 años, describió detalladamente todo lo que vivió en ese momento en que estaba “fuera del cuerpo”.

Según explicaciones médicas, el cerebro no puede funcionar cuando el corazón deja de latir.

Sin embargo, en el caso de este hombre la conciencia se mantuvo intacta al rededor de tres minutos luego del paro cardíaco e inclusive observó lo que pasó en su entorno.

Sam Parnia, líder de la investigación, indicó que son muchos los casos en que los pacientes experimentan este tipo de situaciones pero suelen olvidarlo por la posterior medicación a las que son sometidos. De hecho, son muchas las personas quienes aseguraron haber divisado una luz resplandeciente muy similar a la del sol.

“Muchas personas pensaron que habían tenido una alucinación, pero lo que vieron realmente corresponde a los hechos reales”, expresó Parnia, quien espera que los futuros estudios permitan precisar más detalles sobre lo que ocurre después de la muerte.

Quizá la más relevante en la historia de estas investigaciones fue la de Pan Reynolds una cantante y compositora que en 1991 tuvo que ser operada de una aneurisma altamente  peligrosa alojada en la base del cerebro. Robert Spetzler, el neurocirujano encargado de la intervención utilizó una técnica muy delicada para dicha operación conocida como la operación móvil.

La temperatura del paciente desciende hasta los 15 o 10 grados centígrados, su corazón se detiene, así como su respiración y sus ondas cerebrales, en resumen el individuo está clínicamente muerto durante el tiempo que dura la operación.

Atendiendo a estas características lo que resulta totalmente increíble es que tras la operación y una vez consiguieron reanimarla Pam Reynolds describiera además de las típicas ECM muchos aspectos de la operación, conversaciones entre los médicos y herramientas utilizadas en la misma, como si hubiera estado presente en ese momento, lo cual era totalmente imposible ya que su cerebro no presentaba ningún tipo de actividad neuronal.

Este caso fue quizá el elemento discordante en las teorías que hasta el momento intentaban explicar las ECM.

 

 

 

Sam Parnia realizó un exhaustivo estudio sobre la materia basándose en multitud de casos de de personas que sufrieron un paro cardiaco y que posteriormente revivieron. Tras su estudio llegó a la misma conclusión, la mente es una entidad totalmente separada del cuerpo.

Es totalmente imposible que ese tipo de imágenes sean un recuerdo anterior o posterior a la muerte clínica (como también se ha sugerido), ya que en un paro cardíaco el daño cerebral es tan grave que el cerebro deja de funcionar por completo, lo cual produce una pérdida de memoria, es similar a lo que ocurre cuando las personas que han sufrido un accidente aseguran que no recuerdan nada del momento anterior y posterior al accidente.

En el caso de Van Lommel, su estudio es tan relevante que fue publicado en The Lancet, una de las más prestigiosas revistas de investigación. 

Este cardiólogo holandés, no buscaba fama con su investigación, tampoco quería relacionar esta con ningún tipo de religión ni experiencia mística. Lo que Van Lommel quería demostrar era simplemente que la conciencia es un elemento totalmente independiente del cerebro, y lo consiguió.