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Baltazar Porras: ¿Soplan vientos de cambio?

Defender la auténtica vocación ciudadana - Foto: Iglesia

Defender la auténtica vocación ciudadana - Foto: Iglesia

 El prelado merideño, figura también de la Iglesia latinoamericana, comenta la coyuntura del país, de la Sociedad y de la Iglesia.

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Iglesia: “…es innegable la violación de DD HH en Venezuela

Iglesia fustiga ineficacia del Gobierno y agendas individualistas de partidos

Iglesia propone agenda social como punto de encuentro

“La imposición de un modelo totalitario y centralista es la causa de la crisis en el país”

Conferencia Episcopal pide al Gobierno solución a crisis carcelaria

 

LEONARDO SUÁREZ MONTOYACorreo del Caroní

 

Venezuela es un país retador para ejercitar las virtudes teologales: la fe, la esperanza y la caridad.

La inseguridad se conjuga con impunidad; la inflación se mide en tres dígitos, también con colas y en lágrimas amargas de venezolanos; y con la férrea negación del gobierno directamente proporcional con la crisis social del país. ¿Cómo mantener la fe? ¿Hay fórmula para no sucumbir ante la desesperanza?

Baltazar Porras, segundo al mando de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), teólogo e historiador, tiene una, mejor dicho varias respuestas al trance. Es de los que cree que la fe debe ser puesta a prueba para que brille mejor. Como en el primer capítulo de la primera carta de San Pedro.

¿El confesionario (público)?: El aeropuerto internacional Manuel Carlos Piar, de Puerto Ordaz, antes de su regreso a Caracas luego de una misa de consagración episcopal en Tucupita.

- La exhortación más reciente de la CEV plantea un reto muy fuerte para los venezolanos: mantener la esperanza… a la vez pone de relieve la conciencia de la “violación sistemática de los derechos humanos”, una situación económica que afecta en todos los estratos y esboza con un rigor sintético bastante interesante una realidad de país: ¿Cómo no sucumbir ante este panorama tan sombrío?

- Han salido algunas declaraciones: que la CEV hace un documento político y no se ocupa de lo religioso. Sencillamente lo que se quiere es llamar la atención de toda la sociedad y, sobre todo, de las autoridades, de una realidad que ahí está… lo religioso no es estar como en una nube, de orar sin tener que ver con la realidad de cada día. ¿Acaso la violación de derechos humanos, el hambre que pasa la gente, las colas no tienen que ver con esa relación con Dios? Es bueno tener esto presente para que no se quiera descalificar a la Iglesia; por una razón muy sencilla: la religión sirve si es de valor y de guía para la vida cotidiana.

No hay duda de que estamos ante una crisis, no porque lo digamos o lo inventemos (la Iglesia): la sociedad como tal siente un desespero por una situación que se ha ido empeorando día a día. Es cierto que estamos en una crisis que no vino por sí sola: vino de errores en el pasado que se han ido acrecentando durante este tiempo.

Si fuimos los seres humanos quienes construimos los errores, somos también los que debemos poner la carne en el asador para superar eso. ¿Para qué? Para buscar una equidad y en definitiva ocuparnos de quienes más sufren, que son en primer lugar, los más pobres. Es una exigencia de la justicia, de la caridad, que pasa por evitar todo tipo de fanatismo que nos lleva a no ver el perdón, la reconciliación, a no poder ver al otro. No quiere decir que uno justifique todo lo que ha hecho el otro: uno tiene que sentarse a conversar con quien sea.

- La otra tarea que plantea la exhortación de la CEV es “luchar contra el antropocentrismo”. Esa figura de caudillo, bien militar, o bien civil más que evidente con Leopoldo López.

- Nosotros tenemos metido en nuestra cultura que hay un mesías que nos solucionará las cosas. Tenemos que defender la auténtica vocación ciudadana, que sólo se da con el trabajo, con la participación. Así como en una familia llega el momento en que los padres le dicen al hijo: “Ya te hemos dado educación, los instrumentos para que tú puedas valerte solo, pues ya es hora de que puedas aportar algo y no sigas dependiendo del cordón umbilical”.

No como estos regímenes que proponen la dependencia y que uno esté como agradecido de lo que hacen… ¡si los gobiernos están precisamente para solucionar los problemas de la gente! No tenemos que agradecerles, sino exigirles su razón de ser: ser gobernantes, es decir que traigan felicidad, equidad, mediante normas que garanticen que todos los ciudadanos, independiente de cómo piensen, de lo que digan, tienen los mismos derechos.

- El exhorto de la CEV hace un año fue una Misión Vivienda como punto de encuentro: ¿Cómo convencer a los políticos de ello cuando hay tanto interés particular?

- La gente no es tonta. A veces la clase dirigencial cree que a la gente se le puede manipular, se le puede mantener la boca cerrada con una dádiva. Es una equivocación: la gente tiene dignidad, pundonor. No es simplemente que le den, sino que le den los instrumentos para valerse por sí mismos. Por eso todo lo que sea estatizar, meternos a todos por un único carril, eso no da ningún tipo de bienestar a ningún tipo de sociedad.

¿Por qué se da la corrupción en organismos públicos y la FIFA?

Porque no hay control social. Si lo hubiera, aunque manejen grandes cantidades de dinero, no pueden obrar como quisieran. Eso es lo fundamental.

- Eso de control social parece un punto de coincidencia con el Gobierno y con su proyecto de país.

- La Contraloría Social tiene ese valor cuando obra independientemente, cuando hay poderes públicos autónomos. La razón del Poder Moral, de la Defensoría del Pueblo, de la Fiscalía no es cumplir con las órdenes del gobierno; es defender al ciudadano, sea un delincuente o no, porque tiene una dignidad de persona. Si está en contra de la ley debe ser penado, si no defendido.

Si no hay una balanza en los poderes públicos y principalmente en el Ejecutivo, se dan gobiernos como a los que estamos tan acostumbrados en América Latina de querer controlarlo absolutamente todo. Los países que logran echar para adelante, independientemente de sí son del primer mundo o del tercer mundo, están en ese equilibrio y autonomía, que nos dan credibilidad y seguridad a los ciudadanos.

- ¿Hemos aprendido a discernir en estos 16 o 57 años?

- Se está dando el proceso cuando tenemos el agua al cuello… porque las necesidades son mucho mayores… ¿Por qué? Porque se nos vendió la idea de que éramos un país rico, de que había facilidad para todo. Ahí está el mal que le ha hecho el petróleo a Venezuela.

La riqueza que es producida por unos pocos o a la sombra del poder es una riqueza que no tiene contenido social.

- ¿Hemos sido soberbios?

- Más que soberbios, vanidosos. Hemos sido como el nuevo rico, que dice que no importa que gaste o malgaste, porque siempre habrá. El papa Francisco en su encíclica “Laudato si” nos llama a tener cierto sentido de austeridad, de medida en las cosas, a través del ahorro y de la moderación; eso es lo que nos permite acumular riqueza material; no para tener más, sino para invertirlas para la familia y a los que vienen detrás.

Bienaventurados los que lloran…

- Por eso llama la atención el inicio de la reciente exhortación de la CEV: “He visto la aflicción de mi pueblo”. Es una cita del Éxodo (3,7) en un período de la historia de la salvación con particularidades… entre ellas: que el pueblo de Dios tardó 40 años en llegar a la tierra prometida y que Moisés no llegó a la tierra prometida. ¿Puede suceder lo mismo en Venezuela?

- (Risas) Ciertamente… a todas las instancias de la Iglesia nos llega esa aflicción, porque a quienes nos toca enterrar a los muertos y atender a los familiares que están en esa situación tan difícil es a la gente de la Iglesia. A veces la monjita, las abuelas, las señoras de Legión de María, los sacerdotes nos toca dar ese consuelo, ese acompañamiento que es tan necesario cuando crece la angustia porque no hay trabajo, se cercena la dignidad cuando para tener algo hay que mostrar un carnet para conseguirlo, demostrar que perteneces a un partido. Eso nunca genera equidad.

Precisamente una de las características que debe tener una buena democracia es que todos debemos tener iguales oportunidades. ¿Por qué en todo edificio de la Misión Vivienda debe haber una consigna? Eso no es en absoluto educativo, pedagógico; eso nos convierte en clientes. Ese error se cometió también en el pasado, pero eso se acrecienta en estos tiempos; sencillamente lo que nos trae es que quien no se agache, no se arrodille, no puede tener ningún beneficio.

- ¿Uno de nuestros pecados ha sido ser muy pacientes con el totalitarismo?

- Yo creo que por el miedo, por el facilismo, nos quedamos achinchorrados. No sentimos que la única forma de echar adelante sea participar. La mayoría no queremos participar.

Aprender a perdonar

- Ha hecho varias alusiones a los lineamientos espirituales del papa Francisco. Estamos en el año de la misericordia, que él instituyó: ¿cómo ejercerla con quienes han violado derechos humanos?

- En primer lugar hay que tener la consideración y el respeto hacia el otro, así sea un asesino. Es decir, yo no puedo poner una serie de cortapisas para el diálogo: “Yo no hablo con este, porque no piensa como yo, porque es un sinvergüenza”. No se pueden poner. Por supuesto: yo debo saber con quién hablo. No es lo mismo hablar con un niño inocente, que con alguien que yo sé que anda buscando cómo manipular, que es un malandro o que es un corrupto. Sólo esa necesidad, ese beneficio común, nos beneficiará a todos los sectores. Es lo único que nos puede permitir echar adelante.

Uno de los defectos del fanatismo en estos años es la polarización en Venezuela. Sencillamente queremos ver cómo eliminamos al otro; veo al otro como un enemigo y al enemigo hay que acabarlo, como en una guerra. ¡No! La convivencia plural no puede ser a la fuerza.

Hoy en día eso no lo aceptan ni los niños. Si tú como padre le das una pela, el niño te preguntará ¿por qué?. El convencimiento no viene por la fuerza, sino por la paciencia, por la constancia; eso es lo que educa. Eso es lo que forma.

Teléfono presto

- ¿Soplan vientos de cambio en 2015? ¿Estamos preparados para ello?

 - Ciertamente los sondeos… y en el nivel personal, la gente se acerca y pregunta “¿qué hacemos?”.

Esto que tenemos no es lo que nos llena, no es lo que se esperaba. Todo el que quiera ser gobernante debe ser consciente de que no se puede imponer una manera de ser. Hay que escuchar, escuchar al otro y ver cómo se puede echar para adelante.

- ¿Usted cree que el 6 o el 7 de diciembre reciba una llamada como la que recibió el 11 de abril de 2002 para escuchar una confesión en Miraflores?

- Ehh… eso no hay que descartarlo en ningún momento. Si alguna de las cosas que nos ha tocado, como sacerdote y obispo, es que sólo cuando se está con el agua al cuello es cuando uno llama a Dios. Por eso es tan verdad eso de que sólo nos acordamos de santa Bárbara, cuando truena… ojalá no necesitemos…

- Pero el teléfono suyo está prendido…

- (Risas) El mío y el de los demás que están al frente de la CEV.

- Sin ánimos de quebrantar el canon 983 del Código del Derecho Canónico: ¿le ha escuchado la confesión recientemente a alguien en Miraflores?

- (Risas) Recientemente no, porque no me toca, porque no estoy en ese nivel, el de la presidencia de la CEV.

- Eso en cuanto a lo institucional, pero en su ejercicio pastoral: ¿Ha recibido algún mensaje, una llamada…?

- Ciertamente se dan… sobre todo en estos tiempos y como Nicodemo (Juan, 3 1-21): se acercan en secreto a manifestar su cuita, en la búsqueda de alguna luz.

- Si no es confesión, entonces no hay ánimo de arrepentimiento.

- Indudablemente… (risas).

Los ojos del Vaticano en Venezuela

- ¿Cuánta consciencia tiene el Vaticano de lo que está ocurriendo en Venezuela?

- Recordemos primero que el secretario de Estado es el cardenal (Pietro) Parolin, quien vivió cuatro años en Venezuela. El papa es latinoamericano y por el trabajo que realizamos conjuntamente en el Celam (Consejo Episcopal Latinoamericano), que es una de las grandes virtudes que tiene el episcopado latinoamericano, nos conocemos todos los casi mil obispos y tratamos un montón de cosas.

El trato personal nos permite estar pendientes de los logros y de los defectos en otros países y eso nos enriquece muchísimo.

Por eso en el Vaticano muchas veces se preguntan por qué los obispos latinoamericanos encuentran solución mucho más fácil que los de otros continentes, pues porque tratamos estos temas entre todos.

Además en el Vaticano hay varios cardenales que han trabajado en América Latina y algunos de ellos en Venezuela y conocen nuestra manera de ser, nuestra cultura y eso les permite tener una mayor sensibilidad de los problemas de Venezuela y de todo el continente.

- En 2015, el Papa decidió viajar a Ecuador y a Bolivia, cuyos gobiernos son socialistas y miembros del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América); en septiembre, visitará Cuba; a principios de 2015 Filipinas y Sri Lanka, éste con una crisis social y política muy marcadas; Colombia está contemplado para 2016; en junio estuvo en Sarajevo donde se lanzó un discurso sobre la paz en la víspera de la visita prevista (y cancelada) de Maduro al Vaticano… pero Venezuela no...

- El Papa tiene algo bien interesante y desde el primer momento ha dicho que su primera preocupación es la periferia, es decir la exclusión; por eso vemos que la mayoría de sus viajes dentro de Italia y al exterior ha sido fundamentalmente a países en situaciones marginales; el caso de Lampedusa es emblemático; visitar tres países en Latinoamérica es un gesto que nos muestra que primero hay que ir a los más pobres. Luego están los otros. Los viajes del Papa no son de turismo…

- Pero es que Venezuela está en la periferia de los derechos humanos, hay presos políticos, la ideología somete económicamente a los otros. Alguna consideración puede tener el Papa

- Para los viajes (del Papa) hace falta que lo inviten tanto las autoridades gubernamentales como la Conferencia Episcopal. A mí que me tocó la invitación de los dos viajes de Juan Pablo II es una cosa bastante compleja que…

- Ese pudiere ser un punto de encuentro…

- Indudablemente. No hay duda de que la inmensa mayoría del pueblo venezolano… que el señor nuncio Aldo Giordano ha captado ese amor por el Papa y ese deseo por la visita del Papa a Venezuela, pero indudablemente… el tiempo lo dirá.

- Hace falta perseverancia en la oración…

- (Risas).

Examen de conciencia pastoral

- El PSUV tiene revisión, rectificación y el reimpulso (las tres erres). ¿Qué erres puede aplicarse la Iglesia en Venezuela?

- Estamos en estos momentos en la preparación de la Asamblea Nacional de Pastoral en noviembre en Caracas; ahora en agosto habrá el Encuentro Nacional de Jóvenes. Nosotros hemos sido muy críticos con nosotros mismos; además es un llamado del Papa desde Aparecida (Brasil) y en sus últimas exhortaciones nos habla de la conversión pastoral, que en otro lenguaje pudiéramos llamar: reingeniería.

Hay que replantearse a fondo… no es que lo que estamos haciendo es bueno o malo, sino es lo que debemos hacer y debemos estar predicando con gestos. No es sólo la reforma de la curia, que es lo que ha sobresalido, sino a abordar los temas no desde lo tradicional, sino desde la situación más conflictiva. El Sínodo de la Familia, por ejemplo, en octubre; el problema no es tocar las glorias de la familia, sino partir de la realidad. La familia en el mundo está sometida a torturas: el divorcio, el equiparar las uniones de homosexuales con el matrimonio...

- … Eso es una realidad también…

- … Eso es una realidad también, entonces esas realidades deben ser asumidas. Ver qué podemos hacer. Como dice el Papa: “La Iglesia no puede ser alcabala”, es decir: “Usted por aquí no pasa”. Si usted es creyente, así sea lo más abyecto, algo puede hacer y hay que responderle a la gente.

- La Iglesia tiene una doctrina muy tajante sobre la familia con el beato Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. ¿Cómo ha sido el replanteamiento en la Iglesia en Venezuela con relación al tema de los homosexuales?

- Primero hay que conocer la realidad: no sólo en lo religioso, sino desde lo civil. Ha habido disminución de matrimonios civiles, el aumento de divorcios, y de uniones efímeras… eso en el fondo no es lo que produce felicidad y eso trae que los hijos, que de allí surjan, no tengan el calor que deban tener de padre y madre. Eso no se debe a que la gente sea mala, a veces se debe a que hay condicionamientos desde afuera que no permiten actuar mejor.

- En el caso puntual de los homosexuales…

- Es una realidad. El hecho de ser homosexual no es un pecado. Otra cosa distinta es equiparar un matrimonio entre un hombre y una mujer y una unión. No se está en contra de una legislación. Pero equipararlo… es como decir que no puede haber una legislación para la prostitución: la prostitución es una realidad. No es lo mismo lo legal que lo moral.

- ¿Cuán cerca ha tocado la realidad de la pederastia en Venezuela?

- Gracias a Dios: muy poco. En parte quizás, por los países nuestros (Latinoamérica) y en parte por el respeto y el cariño hacia el menor; y después, en el caso venezolano: la selección y preparación que se da en la formación en los seminarios y en las casas religiosas es que se dé una conducta normal. La pederastia es un delito que va más allá de lo normal. Que uno pueda gozar como adulto con un menor de edad… lo que se está es destruyendo a un menor, eso es más grave que vender drogas.

- Dice que no son muchos, pero los hay. ¿Qué medidas ha tomado la Iglesia venezolana?

- Inmediatamente suspenderlo (al sacerdote) de cualquier tipo de trabajo. La legislación canónica es muy estricta con respecto a los obispos. Tanto que si uno no actúa, el primero en ser sancionado es el obispo. Tanto el papa Benedicto como este Papa han destituido como a 20 obispos por no actuar a tiempo. Uno no puede ser cómplice de una destrucción. Como ha dicho el Papa en algunos de sus intervenciones.

Lo malo siempre tiene primera página. Lo bueno no. Debe haber equilibrio en todo. Vemos cómo muchos de los medios de comunicación venden el amarillismo y no las cosas buenas que se hacen por la sociedad.

- Después de Semana Santa se hace la colecta para el Óbolo de San Pedro: ¿Cuán complicado es para la Iglesia venezolana enviar las remesas al Vaticano?

- Se entregan los bolívares a la Nunciatura. Muchas veces es más lo que viene que lo que sale.

- ¿Pasan por el mismo calvario que cualquier cristiano?

- Sí, sí, como cualquier mortal.

- Y cuando tienen que viajar…

- Bueno eso es más complicado.

- En el cónclave de 2013: frente a todos los cardenales, que Jorge Urosa tenga que narrar esto… un bochorno. ¿Cómo están las vocaciones en Venezuela?

- Han aumentado considerablemente.

- ¿Algún porcentaje?

- Cuando yo era seminarista () éramos 100. Hoy en día hay mil 500. Este crecimiento de las diócesis…

- Es una deuda con Tucupita.

- Sí, sí. Yo creo que fue simbólico. Nunca en Tucupita habían estado 20 obispos y no vinimos solamente para salir en la foto. Vinimos primero para solidarizarnos con una realidad y segundo para que las diócesis de occidente, que son las que más vocaciones tenemos, echemos una mano para la ayuda a estas comunidades más marginales, como es el Delta, el Amazonas y el Llano.

- ¿Qué perfil están buscando en las vocaciones?

- Que tienen que formarse con una conciencia clara; no es una profesión más para vivir bien. Es una para servir. Eso requiere de coraje, de constancia, de sacrificio. No es una cosa del otro mundo. Que uno tiene que estar claro que esto debe hacerse con alegría, con la esperanza de servir. No es un masoquismo. No es cercenarse…

- No es un estoicismo amargado.

- En lo absoluto. He ordenado 130 sacerdotes y ocho obispos. No ha sido porque yo soy una estrella. Es porque el trabajo de muchos ha ido germinando. En este sentido, yo diría que hubo un punto de inflexión positiva: la primera visita del papa Juan Pablo II a Venezuela, en 1985. De ahí para acá se aumentaron las vocaciones diocesanas, en unas partes más que en otras.

Sí hay una disminución en las vidas consagradas en la vocación femenina y que tiene una explicación: que es la exaltación de la libertad de la mujer; también la disminución de hijos, que es uno de los dramas que tiene Europa; si tienen un hijo o dos es mucho.

- Francisco dijo en marzo de 2015 que la Iglesia necesita una teología de la mujer: ¿La Iglesia en Venezuela está preparada para una mujer sacerdote?

- Mira, aquí hay algo interesante: quien transmite el machismo no es el hombre, sino la madre. Es una situación bastante compleja y que requiere de muchas cosas y no se pueden dar saltos en el vacío, que se vayan dando formas de participación, que hace algún tiempo parecían imposibles y que hoy en día la mujer está más preparada, tiene más sentido de su dignidad y de su igualdad ante el hombre.

- Es una forma inteligente de responder la pregunta. Se la replanteo: ¿le gustaría incluir en sus estadísticas de ordenación sacerdotal a una mujer como la 131?

- (Risas)… es algo que ciertamente no se ha planteado, pero… primero hay 20 siglos de peso de presencia del hombre. Lo que hay que hacer es lo que el papa Francisco ha dicho: son temas abiertos que hay que discutir a ver qué luces se dan.

- En el papel de los visionarios ¿dónde se ubica usted?

- Bueno, yo tengo siempre mucha esperanza. Confío enormemente en la capacidad del venezolano y cuando uno ve… yo soy medio historiador y cuando uno ve la historia de Venezuela: la Venezuela de hoy no es la Venezuela de hace 50 años, de hace 100 años.

Hay muchas cosas grandes que se han conseguido con el trabajo de todos. No por el producto de una piñata, de una rifa, de ese petróleo que nos ha envuelto en un halo de irresponsabilidad, porque no es otra cosa, que nos hace ver la vida como más fácil. La vida hay que sudarla, hay que ser sacrificado para tener la vida y el gozo.