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‘Autoridad, sin justicia, misericordia y respeto, es mera codicia’

El Santo Padre saludando a los peregrinos

El Santo Padre saludando a los peregrinos

En la audiencia general de esta semana, el Santo Padre recuerda: “Quien quiera ser el primero… sea el servidor de todos”. “Sin la dimensión del servicio, el poder se convierte en arrogancia y opresión. Si no hay justicia, misericordia y respeto a la vida, la autoridad se queda en mera codicia, que destruye a los demás en su afán de poseer”.

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Una semana más, el papa Francisco se ha reunido en la plaza de San Pedro con miles de fieles venidos de todas las partes del mundo, para escuchar su catequesis durante la audiencia general. Previamente, el Santo Padre ha recorrido los pasillos con el papamóvil saludando a los peregrinos, de forma especial a los más pequeños.

En la catequesis de esta semana, el Papa ha reflexionado, prosiguiendo con la serie iniciada hace unas semanas, sobre la misericordia en la perspectiva pública.

En el resumen hecho en español, el Pontífice ha indicado que “en esta catequesis presentamos la historia de Nabot que nos muestra al poder y la autoridad que pierden su dimensión de servicio y de misericordia. El rey Ajab quiere comprar la viña de Nabot por conveniencia personal”. Por eso ha explicado que Nabot se niega, “porque para Israel la tierra es de Dios, prenda de su bendición, y se debe custodiar y transmitir a la siguiente generación”. Ajab se enfurece –ha proseguido– por no haber satisfecho su deseo. La reina Jezabel usará su poder para matar a Nabot y así quedarse con la viña.

El Papa ha advertido qué lejos está esto de la palabra de Jesús: “Quien quiera ser el primero… sea el servidor de todos”. “Sin la dimensión del servicio, el poder se convierte en arrogancia y opresión. Si no hay justicia, misericordia y respeto a la vida, la autoridad se queda en mera codicia, que destruye a los demás en su afán de poseer”, ha añadido el Santo Padre.  Así, ha asegurado que “la misericordia puede vencer el pecado”. Y ha recordado que “Dios envía a Elías para que amoneste al rey y se arrepienta”. Con todo, “el mal causado dejará una herida que tendrá consecuencias en la historia”, ha añadido Francisco.

Finalmente, ha precisado que “solo Jesús puede sanar estas heridas y cambiar la historia, pues desde el trono de la cruz, el verdadero rey sale a nuestro encuentro, vence el pecado y la muerte, y nos da la vida”.

A continuación, el papa Francisco ha saludado a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. De este modo ha pedido “que el ejemplo de Jesús transforme nuestra concepción de poder para que siempre vivamos nuestra responsabilidad como un servicio, en el que manifestar su misericordia a los demás”.

Después de los resúmenes de la catequesis en las distintas lenguas, el Papa ha dedicado unas palabras a los enfermos, los recién casados y los jóvenes.

Recordando que la cuaresma es un tiempo favorable para intensificar la vida espiritual, ha deseado a los jóvenes que la práctica de ayuno sea de ayuda “para adquirir más dominio de uno mismo”. Del mismo modo ha pedido que la oración sea para los enfermos “el medio para encomendar a Dios vuestros sufrimientos y sentirlo cada vez más cerca”. Y para concluir, ha exhortado a que las obras de misericordia ayuden a los recién casados “a vivir vuestra existencia conyugal abriéndola a las necesidades de los hermanos”.