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Del Arca de Noé a iglesia flotante

Una réplica exacta del Arca de Noé

Una réplica exacta del Arca de Noé

En su interior, un centro interactivo, un museo bíblico, una bodega, un teatro, decenas de escaleras y un espacio de eventos y experiencias para jóvenes y mayores, basadas en la Biblia judeocristiana. La réplica del arca pondrá rumbo este verano hacia Brasil  

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 Diego López Marina - ÁMSTERDAM (ACI).- En Holanda el carpintero cristiano y contratista, Johan Huibers, pasó años construyendo una réplica exacta del Arca de Noé, la cual está finalmente operativa para realizar un viaje desde Europa hasta las costas de Brasil a mediados de este año.

Esta construcción tiene las dimensiones reales del arca descrita en la Biblia: 95 pies de ancho, 75.5 pies de alto y 410 pies de largo. Su peso es de cerca de 2.500 toneladas.

Actualmente no existe una nave de este tipo en todo el mundo cuyo largo supere a una cancha de fútbol, su altura se iguale a un edificio de 5 pisos y cuente con un peso superior a 50 elefantes o una ballena azul.

El viaje que hará el arca será de unos 9 mil kilómetros desde los Países Bajos hasta varios puertos de Brasil. El arca estará en Fortaleza para los Juegos Olímpicos de 2016 y en Río de Janeiro para los Juegos Paralímpicos de verano.

Johan Huibers, junto con The Ark of Noah Foundation (Fundación Arca de Noé), un grupo con sede en Pasadena (California), está recaudando dinero para financiar este viaje que será transmitido en vivo durante su visita a Brasil, país donde permanecerá dos años.

El objetivo de la organización, según su sitio de Internet, es recaudar fondos para crear “Ark Hope centers” o centros comunitarios en todo Brasil, que se encargarán de proveer educación, salud y llevar esperanza a través de la Palabra de Dios a los menos favorecidos.

Para la evangelización la nave contará con pantallas de realidad virtual y aumentada que narrarán diferentes temas e historias bíblicas. "La embarcación es una réplica de tamaño natural del Arca de Noé, que además es un centro Bíblico interactivo, informativo y cultural", describe la fundación.

Huibers decidió construirla después de embarcarse en proyectos de ayuda en Bosnia, Albania y Etiopía, pero sobre todo, tras haber soñado que una inundación cubría la provincia Holanda Septentrional en los Países Bajos.

"Ese sueño marca el comienzo de una aventura emocionante en el que Johan superó obstáculos aparentemente insuperables para alcanzar su objetivo final: la construcción de una réplica del Arca de Noé", explica la organización.

Aquel sueño -que describió como una pesadilla en una entrevista con la Associated Press en el 2012- ayudó a poner en marcha el proyecto.

"Quiero que la gente se cuestione y vayan en busca de respuestas, y finalmente, encuentre la salvación a través de Dios y la vida eterna", dijo Huibers en aquella ocasión.

La réplica del arca empezó a construirse en el 2008 y abrió sus puertas en julio de 2012 para el público en general.

VIDEO: Construyen imponente réplica exacta del Arca de Noé

 

Iglesia flotante

En su interior, un centro interactivo, un museo bíblico, una bodega, un teatro, decenas de escaleras y un espacio de eventos y experiencias para jóvenes y mayores, basadas en la biblia judeocristiana.

Johan Huibers, holandés de 58 años de edad, nacido en el “reino de las mil islas”, en el norte de Holanda.

Es padre de familia, un carpintero y constructor de profesión, que quiere dedicar el resto de sus días a ser mensajero de la religión católica, según él mismo explica a Efe.

“A los 24 años conocí la religión y ahora soy feliz pudiendo trasladar al mundo lo que encontré. Siento que Dios puso en mi corazón el deber de ayudar a los demás y eso es lo que voy a hacer con este viaje”, señala en un tono emocionado y feliz.

Este creyente echa la vista a 1992, para recordar algo que ocurrió cuando trabajaba en una librería.

“Estaba en el sofá, con mis tres hijos, y vi que estaban leyendo libros sobre el arca de Noé. Me preguntaron dónde estaba ese barco y les dije que ya no existe”, detalla.

Tras leer la historia, sus hijos le pidieron que construyeran juntos un barco similar, a lo que él bromeó que “algún día” lo harían. Esa promesa se olvidó con los días porque, dice Huibers, tampoco tenían dinero para “financiar semejante proyecto”.

Pero a los 33 años, una pesadilla de una noche resucitó la idea. Huibers soñó que su provincia era inundada por una fuerte tormenta, como le pasó a Noé, y ese fue el día en el que este carpintero holandés puso el primer trozo de madera para construir el arca.

Hace cuatro años terminó la construcción de la colosal embarcación, pero abrió sus puertas como atracción turística. El arca, que se encuentra en Holanda, recibió cientos de miles de visitantes y el apoyo financiero de miles de creyentes.

Esta obra de arte cruzará el atlántico, probablemente, a partir del próximo 30 de junio, según Huibers, quien viajará en su arca por más de 8.500 kilómetros de atlántico hasta llegar a su primer destino: Brasil.

Está previsto que esta iglesia flotante haga parada en diferentes ciudades latinoamericanas, entre ellas Buenos Aires y La Habana, antes de dirigirse a Estados Unidos y Canadá.

Este barco, bautizado como el “arca de Johan” instalará todos los sistemas necesarios para retransmitir el viaje por internet y recibir las preguntas y dudas de todas las partes del mundo.

“Aún tenemos cosas que hacer en el barco, pero estoy deseando iniciar esta aventura que espero atraiga la atención de mucha gente en los destinos”, sentencia Huibers.

De momento, turistas de todo el mundo experimentan cada día en el interior de este barco un viaje a los tiempos de Noé, aprenden sobre religión y sobre los acontecimientos históricos relacionados con el Antiguo Testamento.

“La primera semana visitaron el barco más de 7.000 personas. Yo no me lo podía creer. Por eso decidimos dejarlo como un museo turístico religioso, hasta poner en marcha los planes del viaje y tener financiación”, agrega.

Es un barco “muy, muy grande”, dice Huibers, en referencia al gigantesca arca de 125 metros de largo y 29 de ancho. Su peso es de más de 2.500 toneladas y tiene una capacidad para transportar hasta 5.000 personas.

Por fuera, el impresionante barco, de color gris y marrón, se eleva decenas de metros y cuenta con varias ventanas pequeñas. Varias réplicas de animales, como una jirafa, observan desde la proa de la embarcación.

En su interior, un centro interactivo, un museo bíblico, una bodega, un teatro, decenas de escaleras y un espacio de eventos y experiencias para jóvenes y mayores, basadas en la Biblia judeocristiana.