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50 huecos en una calle dividen a Libertador de Chacao

La última calle del bulevar de Sabana Grande es tierra de nadie para las alcaldías. Choferes y peatones se arriesgan al sortear baches

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Por lo menos 50 huecos hay en una sola una cuadra del bulevar de Chacaíto, entre el cruce de la Tercera Avenida de Las Delicias y la esquina de la avenida Abraham Lincoln, lo que ocasiona múltiples daños a los vehículos –sobre todo las líneas que tienen parada a menos de una cuadra de allí– y malestar en los peatones que se ven obligados a saltar los charcos de aguas servidas que se forman en este reducido trayecto.

El primer hueco es equidistante de las tiendas El Palacio del Blumer y la peluquería Sandro’s. Esquivarlo constituye todo un reto, pues está en el medio de la vía, como un grano de acné pero de aguas servidas, que brota de la piel dañada de ese trozo de pavimento en Chacaíto. Pareciera que al lugar jamás llegó el programa gubernamental de recuperación de vías la Feria del Asfalto, a pesar incluso de que allí convergen las sedes de organismos oficiales como Barrio Nuevo, Barrio Tricolor y Fundacomunal.

El enorme orificio exhibe dos cabillas de hierro, como una boca que se traga de a poco la calle. Algunos choferes optan por montarse en la acera para esquivar no solo ese hueco, sino una seguidilla de baches que le siguen.

Además del visible deterioro de la vía y de la histórica falta de mantenimiento, otra de las causas que inciden en la profundización de las decenas de grietas es el incesante paso de camiones de carga y unidades del transporte público, cuyos cauchos caen justamente allí.

El hueco número 30 coincide justamente con el edificio Unión, a las puertas de la panadería Sabores, al lado de Carmelo Pizza. A la entrada del local hay alcantarillas que pasaron de ser desagües a convertirse en papeleras de los transeúntes. Allí confluye una gran zanja que atraviesa toda la calle. En la misma acera, unos pocos pasos más allá, está la iglesia Jesucristo es el Señor Universal. La fachada de este local también tiene su hueco, uno de los más grandes de la cuadra. A partir de allí hasta la entrada de la estación de Metro Chacaíto el deterioro es de lozas levantadas de las aceras en forma de olas que salpican de agua empozada a los peatones.

 

Desidia urbana. Los conductores dejan a los pasajeros en esta cuadra intransitable, a la que hay que añadirle a los huecos de la vía, la acumulación de basura, el embudo de tránsito, motos estacionadas en plena acera, malos olores, indigentes, carteristas y comercio informal donde se puede conseguir frutas y ramas, maquillaje, bebidas, perros calientes, chucherías y alquiler de teléfonos. Todo este desorden y desidia ocurre en una calle que es frontera entre los municipios Libertador y Chacao, lo que para muchos es la razón por la cual ninguna autoridad asume los problemas de esta zona.

“Es desagradable” alcanza a decir con modorra Johan Castellano, chofer de la línea Prados del Este. “Se nos dañan las ballestas y los amortiguadores, pero ¿qué vamos a hacer? Eso tiene como tres años así”.

Pareciera que el único reducto ileso de esta cuadra es la Librería del Sur, ubicada frente a la antigua sede del cine Broadway, pero basta salir de su burbuja de aire acondicionado para tropezarse con una dosis de realidad que en pocos metros habla de un país que se cae a trozos, como la calle misma.

En la esquina un grupo de nueve jóvenes comparten un mismo cigarro –¿ilícito?– y tosen frente a la mirada evasiva de los transeúntes. Wilfredo Gómez, trabajador del centro comercial Manuelita, aún cree que todo ese encuadre es remediable. Piensa que si todos los sectores llegasen a ponerse de acuerdo podría llamarse la atención de las autoridades y solucionar el problema.