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En el hospital de Los Magallanes solo atenderán emergencias

Los colchones de las camillas de la Emergencia están rotos | Foto María Emilia Jorge

Los colchones de las camillas de la Emergencia están rotos | Foto María Emilia Jorge

El área de Pediatría, en remodelación desde 2007, es refugio de palomas. En el área de partos hay aguas negras al descubierto

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El hospital José Gregorio Hernández de Los Magallanes de Catia está al borde del cierre. Desde el miércoles se suspendieron las consultas, los ingresos, las hospitalizaciones y las cirugías electivas. Únicamente están atendiendo emergencias. “Este es un hospital tipo IV que actualmente no tiene ni terapia intensiva de adultos ni terapia pediátrica neonatal y está a punto de cerrar el servicio de gastroenterología”, advirtió ayer en una rueda de prensa Eloy Bustamante, presidente de la Asociación de Médicos Residentes de ese centro de salud.

Tampoco tienen tomógrafo, el servicio de rayos X tiene un cartel en la entrada en el que dice que por falta de película está fuera de servicio, y en los laboratorios no hay reactivos ni máquinas centrífugas. 

El servicio de agua tampoco está garantizado. En vez de abrir la llave, los familiares de los enfermos deben subir tobos con agua para asearse, a veces por las escaleras. “De seis ascensores más uno de carga, solo funciona uno y lo hace de forma intermitente. Transporta pacientes, familiares, fallecidos y comida”, aseveró Bustamante. Una invasión en la parte trasera del hospital e incluso dentro de uno de los tanques de agua hace que el servicio sea aún más irregular, pues las familias han hecho conexiones ilegales a la red de tuberías del hospital.

Los médicos exigen que el ministro de Salud, Henry Ventura, vaya a las instalaciones. Hoy irán ante la Defensoría del Pueblo.

Palomas y chiripas. En el piso 6, donde está el área de Traumatología y Ortopedia, hay cuartos cerrados. Los que están ocupados, tienen hasta televisores que llevan los pacientes para hacer más llevaderos los meses de espera por una operación.

Gladys Molina es la madre de una niña de 10 años que fue operada del brazo. “A veces no llega el almuerzo o llega tarde. Para que operaran a mi hija tuve que comprar el alambre y los materiales, y tuve suerte que ese día había agua. Aquí trabajan con las uñas”. En otra cama del mismo cuarto hay un niño de un año de edad esperando que lo intervengan. “Por falta de agua y de gasas no lo han podido operar. No podemos irnos porque los antibióticos que le están dando son muy fuertes. El riesgo es que se infecte con otra enfermedad”, dijo su madre, Lorena Veitía.

El piso 7, donde deberían funcionar las salas de Cirugía Pediátrica y Pediatría, está en remodelación desde 2007. Sobre los esqueletos de las camas hay excrementos de palomas, que revolotean en por toda la planta. Según el personal médico, en esta área vivió un indigente hasta hace poco tiempo. En los baños faltan las pocetas y los lavamanos que existieron alguna vez.

El área de partos es de las más deterioradas. En admisión, las camillas no tienen barandas ni para apoyar las piernas en la labor de parto. Los baños no sirven y las chiripas aparecen por las paredes y pisos. Sobre la recepción hay un bote de aguas negras desde hace dos años. Las redes de aguas negras y de gas que están frente al acceso a los quirófanos están al descubierto.

En la emergencia, de los pocos servicios en funcionamiento, los colchones de las camas están rasgados. Obstetricia fue clausurada en 2009 y sigue así.

El Dato
En el Hospital Universitario de Caracas hay un cartel con fecha 5 de mayo de 2015 en el que informan que no hay agujas en el hospital, por lo que no se realizan rayos X ni intervenciones quirúrgicas. El letrero informa además: "No contamos con dexametasona, mascarillas para nebulizar, scalp, examen de orina, PCR”.