• Caracas (Venezuela)

Sociedad

Al instante

La homofobia también se cuela en las revoluciones

Iran Human Rights ha denunciado la muerte de 32 iraníes cuyo único delito ha sido expresar su preferencia sexual

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La escena era tan desgarradora que no parecía encajar en la realidad. Hace dos años, el domingo 7 de septiembre en la madrugada, los verdugos del Gobierno de Irán enviaron a la horca, en la provincia Ahvaz, a tres jóvenes por mantener relaciones homosexuales.
La denuncia, publicada por la ONG Iran Human Rights, informaba que los condenados habían sido señalados de cometer actos contrarios a la sharia. Era esta una de las pocas veces en que el régimen de Ahmadineyad admitía haber ejecutado a hombres por ser gays. Desde entonces, IHR ha denunciado la muerte de más de 32 iraníes, entre mujeres y hombres, cuyo único delito ha sido expresar su preferencia sexual.
La homosexualidad continúa siendo una conducta ilegal en 80 países y es castigada con pena de muerte en Irán, Mauritania, Arabia Saudita, Sudán y Yemen y en algunos lugares de Nigeria y Somalia, según informe divulgado por la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA, por sus siglas en inglés). El año pasado, Burundi se sumó por primera vez a esa lista, al calificar el homosexualismo como un crimen semejante al asesinato.
 
Castigo público. Cuando se lee el informe de ILGA sobre la homofobia, el mundo civilizado observa aterrado como tales legislaciones criminalizan actos sexuales consentidos y privados entre personas del mismo sexo mayores de edad, dejando a los acusados "sin ninguna posibilidad de escape ni medios para pedir ayuda".
Las ejecuciones son siempre públicas, en estadios y plazas, para que sirvan de actos ejemplarizantes a los demás ciudadanos. La organización ILGA todavía recuerda cómo el 25 de febrero de 1998 un tanque militar de los talibanes aplastó durante 30 minutos a 5 jóvenes acusados de prácticas homosexuales. Un mes después ocurría igual con dos chicos de 18 y 22 años, despedazados hasta morir por una pala excavadora. Ambas matanzas se realizaron ante la presencia de público, y en la primera de ellas estuvo presente el líder talibán Mohamed Omar.
Lo de Irán es de vieja data. Los homosexuales son perseguidos desde la llegada al poder de los ayatolas en 1979. De acuerdo con las organizaciones de derechos humanos, más de 100.000 personas fueron condenadas a muerte durante ese tiempo, de los que cerca de 4.000 serían gays y lesbianas, ejecutados simplemente por su condición sexual. Hace 2 años, la imagen aterradora de 2 iraníes, casi adolescentes, colgados de la grúa en una plaza pública de la ciudad de Mashhad, dio la vuelta al mundo.  
“Lo sorprendente de esta situación de intolerancia es que es compartida por gobiernos democráticos occidentales, que se consideran revolucionarios, como es el caso de las frecuentes declaraciones homofóbicas de Evo Morales o la insistencia de Nicolás Maduro en tildar de homosexual a Capriles”, afirma Damián Contreras, de la LGBT de Venezuela.
Contreras, que es abogado y homosexual, asegura que ha debido litigar en tribunales venezolanos porque hay ministerios donde la preferencia sexual es un motivo para despedir a un trabajador “con otros argumentos, como un indemostrable pobre desempeño”.
 
De crápulas y mariposones
“No lo puedo evitar. No significa que no tenga amigos homosexuales, pero buenas personas. Dignas, buenos amigos. En cambio, existe una crápula colectiva formada por transformistas, lesbianas y afines, verdaderamente despreciables”. La perla fue firmada el año pasado por Héctor Seijas, editor de la revista cultural A plena voz, patrocinada por el Ministerio de Cultura.
El escritor revolucionario, quien bautizó su libro en la pasada Filven, terminó su escrito con esa y otras frases, que generaron airadas respuestas de la comunidad gay.