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La historia de los Bolívar se mezcla con la de El Pedregal

El callejón Poleo forma parte de la ruta que también se adentra en las historias de los habitantes del sector popular / Henry Delgado

El callejón Poleo forma parte de la ruta que también se adentra en las historias de los habitantes del sector popular / Henry Delgado

Cultura Chacao y Urbanimia realizaron un recorrido para dar a conocer las tradiciones de la cuna de los palmeros

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La primera dueña del terreno que hoy se conoce como El Pedregal fue María de la Concepción Palacios y Blanco, madre de Simón Bolívar. La mantuana heredó esa tierra de su tío, el padre Sojo, quien además fundó la primera escuela de música que hubo en el municipio Chacao.

El Pedregal era una porción de terreno entre las haciendas San Felipe –lugar que ahora ocupa La Castella– y Blandín –hoy el Country Club–. Los detalles los aprendieron ayer quienes participaron en la ruta que ofrecieron Cultura Chacao y Urbanimia para dar a conocer la historia y las tradiciones de esa zona popular del municipio.

Sofía Selgrad, guía de Urbanimia, además contó que la pila bautismal en la que el Libertador recibió ese sacramento fue hecha de unas piedras que están en el callejón Vikingo de El Pedregal: “Son unas rocas metamórficas que tienen 950 millones de años. Un profesor de geología de la Universidad Central de Venezuela viene 2 veces al año, desde 1970, con sus alumnos a estudiarlas”. Esa pila fue trasladada de la Catedral y es la que ahora puede verse en la Casa Natal de Bolívar.

Tradiciones y personajes. En el recorrido, en el que hubo 15 participantes, no solo se visitan lugares; la ruta también se adentra en la historia de las familias que fundaron el sector. La séptima parada es en el callejón Blanco y en la octava presentan al escritor Manuel Díaz Rodríguez, autor de Peregrina o El Pozo Encantado, una historia de amor que transcurre en El Pedregal. También se visita la "escuelita de Pola", una mujer de 84 años de edad, que desde que tenía 20 se ha dedicado a enseñar a leer, escribir, sumar y restar a 4 generaciones de habitantes del sector.

La penúltima parada es en la casa de Luis Reyes, el palmero mayor de Chacao, quien cuenta a los visitantes cómo han mantenido la tradición por 235 años gracias al amor por la naturaleza, la fe y el respeto al Ávila.

“Queremos dar a conocer los valores de El Pedregal, que es una zona familiar, organizada, con mucho sentido de pertenencia y mucho que aportar”, finalizó Selgrad.