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El hambre se abre paso en Venezuela

Refrigeradores rotos tras el saqueo de una carnicería en el barrio de Petare, Caracas, el 10 de junio de 2016. | Foto: El Confidencial

Refrigeradores rotos tras el saqueo de una carnicería en el barrio de Petare, Caracas, el 10 de junio de 2016. | Foto: El Confidencial

Mientras los saqueos se extienden por algunas regiones del país, algunas familias luchan por alimentar a sus miembros. La combinación de escasez e inflación se está cobrando un alto precio

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La escasez de alimentos básicos, como arroz, harina y granos, claves en la alimentación diaria, se suma a los altos precios de otros como verduras, carne, pollo, huevos o lácteos.

Llernar una cesta de la compra completa se hace una tarea imposible y al alcance de unos pocos. Los saqueos se están volviendo cotidianos. Los últimos y más sonados, esta semana en Cumaná, en el estado oriental de Sucre. En los primeros 10 días de junio se contabilizaron 47 saqueos o intentos en todo el país, más de la mitad de los que hubo en mayo, un conteo que lleva la página Runrunes a falta de cifras oficiales. Y la tendencia apunta a que seguirán aumentando.

Marelis Castillo que ha perdido 24 kilos desde que dio a luz a su última hija de 10 meses. Además tiene dos adolescentes de 16 y 18 años. “Le doy todo a los niños. Uno puede pasar hambre, pero ellos no (…) les digo que no hay, hay que hacer que entiendan la situación, pero igual, cuando tienen hambre, lloran y me piden para comer”.

Los pequeños son los más afectados. En el país hay niños que tienen entre 3 y 5 meses sin tomar leche. Tamara Vivas, dirigente de Voluntad Popular, aseguró que hay infantes con graves síntomas de desnutrición: “Comen agua de avena, de cebada, o agua de maíz con papelón (melaza). Las condiciones en que encontramos al niño eran muy malas. Además de la mala alimentación, la higiene es muy deficiente. Lo tenían con un pañal con un plástico por dentro y una tela para que le durara más”.

La doctora Marizta Landaeta quien pertenece a la Fundación Bengoa para la Alimentación y Nutrición trabaja directamente con centros escolares de Venezuela, suma que el problema en los hogares venezolanos coincide con la reducción de alimentos en los programas escolares. Por lo que las ausencias de estudiasntes han aumentado. “Las madres no tienen qué darles y prefieren dejarlos durmiendo”.

Carmen, quien no quizo ofrecer su apellido, contó que lleva varios días sin llevar a su hijo de 7 años a clase en una unidad educativa de La Vega: “No tengo plata para darle para el desayuno, lo dejo aquí y se despierta más tarde y ya le junto desayuno con almuerzo”.

Para más información El Cofidencial