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“No hay generación de relevo ni quien haga investigación”

María Margarita Salazar-Bookaman | Foto: William Dumont

María Margarita Salazar-Bookaman | Foto: William Dumont

María Margarita Salazar-Bookaman, formadora de estudiantes, alerta sobre la descapitalización del talento

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María Margarita Salazar Bookaman es una verdadera decana. Sin exagerar, ha sido la persona clave en la formación de miles de profesionales de pregrado y posgrado de la Universidad Central de Venezuela, no sólo de la Facultad de Farmacia, que dirige, sino también de Medicina, Odontología y Veterinaria, pues ha dictado Farmacología a alumnos de esas carreras.
Un premio de investigación de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Ohio, de Estados Unidos, llevará su nombre. Tiene como objetivo reconocer la mejor tesis doctoral en Farmacología de Receptores. Los recursos para el Premio María Margarita Salazar–Bookaman fueron aportados por profesores de esa institución, colegas, personal administrativo, egresados y alumnos.
Paradójicamente, en la Universidad Central de Venezuela ha disminuido notablemente el número de becas, señala. El Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología, que era una fuente importante de financiamiento, hoy no está contribuyendo con la formación de alumnos, pese a que un número significativo de egresados del posgrado de Farmacología de la Facultad de Farmacia de la UCV pudieron formarse gracias a esos recursos.
La decana indica que se requieren recursos para cubrir los gastos de manutención de quienes aspiran a dedicarse a la docencia y a la investigación en las instituciones académicas, por lo que deben obtener el doctorado, maestría o especialización, principalmente los profesionales que provienen del interior del país.

Sueldo disminuido. La UCV es la institución que ofrece mayor número de posgrados en el país y cuenta con más de 350 oportunidades en programas de Especialización, Maestría y Doctorado. Salazar–Bookaman señala que la UCV tiene un programa de becarios académicos para quienes se forman para dedicarse a la docencia y a la investigación. “Se requieren con urgencia becas para los que no pueden hacerlo por falta de financiamiento”, agrega.
Subraya que la UCV funciona con el mismo presupuesto de hace 5 años y refiere que un profesor que comienza en la universidad a dedicación exclusiva gana 3.000 bolívares fuertes, aun cuando tenga título de posgrado “Tenemos cargos de docencia, pero al final los declaramos desiertos porque no hay quien venga a concursar por ese salario”.
Destaca que el número de profesores es cada vez menor y no hay quien sustituya a los que se jubilan: “No hay generación de relevo ni quien haga investigación”. Aparte del bajo sueldo, tampoco hay partidas para reposición de cargos.
En el pasado, en la Facultad de Farmacia llegaron a tener hasta 180 profesores de escalafón académico y hoy hay cerca de 60. En el único posgrado de Farmacología del país, se jubilaron profesores de altísimo nivel e investigadores excelentes. “Es muy difícil sustituirlos”, apunta.

Para muestra un botón
María Margarita Salazar-Bookaman señala que posgrado e investigación van de la mano y en la actualidad muchas líneas de investigación del estudiante de cuarto nivel de la Universidad Central de Venezuela están relacionadas con la salud. Entre ellas cita el estudio de marcadores tempranos para el diagnóstico de síndrome metabólico, preclampsia, hipertensión y dislipidemia en la población venezolana; la investigación y desarrollo para el uso de tecnologías de avanzada en la formulación de nuevas fórmulas farmaceúticas; la farmacología de compuestos naturales en líneas celulares del cáncer de mama; la evaluación farmacológica y toxicológica de productos naturales in vivo e in vitro; la síntesis de nuevos compuestos con potencial actividad antimicrobiana, antitumoral y antimalárica; la vigencia de la etnobotánica en zonas urbanas; la búsqueda de marcadores genéticos de riesgo cardiovascular y de cáncer: política y economía del medicamento, entre otras.

“Sí se puede’’
La actual decana de la Facultad de Farmacia de la UCV, además de profesora de pregrado y posgrado, coordina el posgrado de Farmacología y recientemente culminó un libro sobre farmacología general. Como está casada con un tailandés, algunos piensan que María Margarita Salazar-Bookaman tiene esa nacionalidad, sin embargo, es venezolana de pura cepa.
Cuando se enteró del premio que crearon con su nombre, le dijo a sus alumnos “Sí se puede”, al recordar que mucha gente cree que sólo los que están en las grandes capitales tienen oportunidades en la vida. “Yo nací en San José de Areocuar, un pequeño pueblo del estado Sucre. Gracias al apoyo de mis padres y al esfuerzo, conducta y dedicación al trabajo, pude alcanzar lo que soy”.
Para ella no existe la frase “no puedo”. “En mi área hay que tener una vocación de servicio muy grande y sentir que amas la profesión por el carácter social de la carrera. Todo lo que hacemos va dirigido al paciente”.
No sólo ha impartido clases en Caracas, sino también en Barquisimeto, Maracaibo, Puerto Ordaz, Mérida y ha tenido alumnos del Posgrado de Farmacia Comunitaria en nueve estados del país. Además, está pendiente de mantener actualizado a muchos médicos con avances de la especialidad.
Confiesa estar enamorada de su profesión: “Mucha gente no conoce el altísimo campo del ejercicio profesional que tienen estos profesionales en las diferentes industrias como la farmacéutica, alimentos, cosmética. En los hospitales, en las farmacias, en todos los servicios de toxicología del país, Cicpc, en el Ministerio de Salud, en el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel, en el área industrial, en la ciencia y tecnología de alimentos, en el control de calidad y todo lo que tiene que ver con el análisis químico y biológico. En todos esos campos es importante nuestra participación”.