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Los fieles pidieron por la paz y la reconciliación

Procesión de la Virgen de Coromoto en El Cafetal / William Dumont

Procesión de la Virgen de Coromoto en El Cafetal / William Dumont

En seis parroquias celebraron procesión con Nuestra Señora de Coromoto. La peregrinación que salió de Chuao y recorrió el bulevar de El Cafetal concluyó con una misa

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La representación de la madre de Dios recorrió el bulevar de El Cafetal ayer en la mañana para enviar un mensaje de amor y fraternidad a todos los venezolanos. Fue sacada a las 9:30 am de la parroquia San Luis Gonzaga, en Chuao, y desde allí se llevó hasta la calle El Morao, donde monseñor Jesús González de Zárate ofició una mis

La virgen, en su advocación de Nuestra Señora de Coromoto, fue trasladada sobre una alfombra de margaritas, orquídeas y lirios rosados, colocada en un vehículo que guiaba la procesión. Detrás de ella, los vecinos caminaron vestidos de blanco y algunos llevaban franelas con el lema: “Elige la paz y reza por ella”.

Al ver a la virgen, los devotos salieron al borde de la calzada para persignarse ante su presencia, los niños la saludaron y quienes se desplazaban en vehículo le tomaron fotos con los celulares.

Andreína González iba con un coche en el que llevaba a su hija de 9 meses de nacida, y al lado caminaba su madre, Elsa Guerra de Pericchi, de 79 años de edad. La vecina cree que el país necesita oración y unión y dijo que participaba en la procesión para pedirle a la virgen que interceda por la paz en Venezuela.

Sara Pérez, de 18 años de edad, llevaba en las manos un afiche con la imagen de la Virgen de Coromoto. “Dios y la virgen son los únicos que me otorgan felicidad y, gracias a ellos, encuentro un sentido y una esperanza en mi vida, a pesar de las circunstancias que vive el país”, explicó.

Recordar para unir. Personas de todas las edades seguían a la Coromoto, mientras en un camión sonaban canciones. Junto a ti María, Mientras recorres la vida y Del Cielo ha bajado fueron algunos de los cantos entonados, que alternaban con oraciones y rezos. También se leyó la historia del cacique Coromoto, a quien, según la fe católica, se le apareció la virgen en 1652, en Guanare, estado Portuguesa. El relato señala que la virgen le dijo al indio que acudiera a los blancos y pidiera que le “echaran el agua”, el bautismo, y el cacique Coromoto le contó eso al español Juan Sánchez, quien justamente pasaba por allí.

Los altoparlantes de la procesión refrescaron la historia a algunos y se la enseñaron a otros: el cacique Coromoto no quiso incorporarse al grupo de blancos españoles, sino que prefirió irse a la selva, por lo cual no recibió el bautismo. Allí, la mordedura de una serpiente lo hizo volver su corazón a Dios y pidió ser bautizado.

El arcipreste de Las Mercedes, sacerdote Ricardo Guillén, que guiaba la peregrinación, cree que ese mensaje debe interpretarse a la luz del momento histórico que vive el país, en el cual el pueblo venezolano debe ser uno solo y, por encima de todas las cosas, debe obedecer a Dios y respetar su principal mandamiento, que es el de amarse los unos a los otros.