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El fallecimiento desencadenó sentimientos contradictorios

Una Caracas desolada tras el fallecimiento de Hugo Chávez / Henry Delgado

Una Caracas desolada tras el fallecimiento de Hugo Chávez / Henry Delgado

Despedidos de Pdvsa en 2002 o señalados en la Lista Tascón expresaron comprensión y respeto por la desaparición del Presidente

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El anuncio del vicepresidente ejecutivo Nicolás Maduro, transmitido desde el Hospital Militar a las 5:20 pm del martes 5 de marzo, tuvo efectos inmediatos en los venezolanos. La noticia de la muerte del presidente de la república, Hugo Chávez, produjo sentimientos de tristeza y desolación entre sus seguidores y de confusión entre muchos de sus adversarios.
Algunos afectados por los despidos masivos en Pdvsa en 2002 y por haber sido incluidos en la llamada Lista Tascón señalan que el deceso les hizo corroborar que no guardan rencor en sus corazones y aprendieron el valor del perdón.
Juan L., ingeniero industrial que laboró por 13 años en Pdvsa, expresó su pesar por el fallecimiento del Presidente. Pese a que perdió su trabajo en la petrolera durante la crisis de 2002 y a que ha sido objeto de otros despidos debido a la expropiación por parte del Gobierno de varias empresas en las que ha laborado en los últimos 14 años, asegura que luego de lo vivido quiere un país diferente en el que no tienen cabida las venganzas.
“Es una persona, es un ser humano y es lamentable que haya muerto. Los venezolanos tenemos que entender que no se trata de un quítate tú para ponerme yo, que se necesita ser como Nelson Mandela. De haber un cambio, lo menos que quiero es que se repita lo que hicieron los chavistas”, dijo.
G. Y., iniciales ficticias de una trabajadora que pidió resguardar su identidad y que fue despedida de una empresa pública debido a que estaba en la Lista Tascón, vive en una familia en la que reina la polarización. Su madre apoyaba al jefe del Estado. Su hermana, opositora como ella, recrimina a la madre por el duelo y la situación ha generado tensiones en la familia.
“Mi mamá me pidió que la dejara llorar, que tuviera compasión. Después de ese pedido me he limitado a llamarla para saber cómo está, para monitorearla. Mi hermana, en cambio, está molesta y no quiere que ella vaya al sepelio. Estoy impresionada aunque era una noticia que esperaba. Como ser humano, siempre he cultivado que no quiero ser como los radicales, que se alegran por la muerte de otro y odian. No siento alivio por la muerte de Chávez, más bien tenía muchas ganas de llorar porque recordé que en este tiempo mi generación tuvo que hacer de todo para sobrevivir”, expresó.

Polarización. El fallecimiento del Presidente de la República volvió a hacer aflorar la polarización entre los venezolanos. El taxista Alí Asuaje, por ejemplo, cree que la enfermedad de Chávez y de otros mandatarios suramericanos sí fue producto de inoculación. Ve en el vicepresidente Nicolás Maduro el garante de un legado en el que la reconciliación no tiene mucho espacio.
Otro taxista, compañero de Aguaje, que prefirió no revelar su nombre, mostró su desacuerdo con las honras fúnebres para el fallecido mandatario. “¿Sabes qué es triste para mí? Que yo esté en la calle trabajando y maten a una persona en la esquina. Que todos esos policías y militares que le están rindiendo honores a Chávez dejen la ciudad desprotegida”, expresó.