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El "¡exprópiese!" de La Francia quedó en escombros

Hasta 2010, en el edificio La Francia funcionaron por casi 5 décadas 95 joyerías / Manuel Sardá

Hasta 2010, en el edificio La Francia funcionaron por casi 5 décadas 95 joyerías / Manuel Sardá

Se cumplieron cinco años de que el presidente Hugo Chávez ordenó la expropiación de los edificios La Francia, José Mendoza, La Torre y Gradillas

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El Aló, Presidente número 351 no fue como cualquier otro. A tan solo 20 minutos de haber comenzado la transmisión, que se hizo en desde el centro de Caracas, el fallecido Hugo Chávez señaló cuatro edificios ubicados en los alrededores de la plaza Bolívar y dijo: “Exprópiese”.

De ese discurso acaban de cumplirse cinco años que han permitido transformar las fachadas del casco central, pero que para los comerciantes de la zona no han sido suficientes para revitalizar el área.

Los edificios señalados por el presidente fueron La Francia, José Mendoza, La Torre y Gradillas. Los tres últimos muestran cambios, pero La Francia permanece en ruinas. Pasó de ser un centro joyero con más de 60 años de tradición, a un edificio que alberga escombros. Los ladrillos dentro de la estructura están descubiertos y en los pisos superiores se escucha un martilleo constante: “Tenemos dos años trabajando aquí”, dijo un hombre al salir de la estructura, pero no precisó más detalles sobre el edificio expropiado en 2010, con la promesa de que se convertiría en un centro de reuniones con cafés, librerías, restaurantes, venta de artesanía y una escuela de orfebrería venezolana.

Por fuera, como un zumbido, se escucha un constante: “Oro, oro, oro”. Los llamados tarjeteros se han multiplicado desde que cerró La Francia en la esquina de Las Monjas, pese a que en el momento de la expropiación el gobierno los señaló como parte de una mafia que comercializaba metales y divisas. Allí ofrecen a los transeúntes hasta 7.000 bolívares por un gramo de oro. Sigue libre la venta de plata, dólares y euros a precios de mercado negro.

“El cierre de La Francia no solo afectó las ventas, también desmejoró la calidad de los clientes que venían a visitarnos. Para acá venían hasta extranjeros que pasaban primero por La Francia y luego por las joyerías de la cuadra para comparar precios”, recordó Patricia León, encargada de una tienda a pocos metros del edificio clausurado.

Antonio Ochoa afirma que la expropiación del edificio le cambió la vida: “Era propietario de un comercio en el que estuve siete años. Ese era un punto reconocido mundialmente. Ese local lo conseguí con mucho sacrificio, hasta pedí un préstamo bancario y al final teníamos que pedirle permiso a la policía para poder entrar a nuestras tiendas para sacar la mercancía”. Pese a que ha transcurrido un lustro desde que fue ordenada la expropiación, Ochoa no ha recibido indemnización alguna por sus bienes.

Usos cambiantes. Gradillas es la esquina que más ha cambiado su perfil. Donde ahora está la Casa del Vínculo –donde habría vivido Simón Bolívar con María Teresa del Toro– había dos zapaterías y una heladería anteriormente. En el frente del edificio Gradillas, oficinas del Sibci sustituyeron una zapatería. La periodista Vanessa Davies grabó su última etapa de programas en ese local antes de salir de VTV. Ahora el Bistró del Libertador, con mesas sobre la calle, atrae a comensales con capacidad de pago. “Yo ahí no puedo entrar. Un café pequeño cuesta 50 bolívares”, afirmó un trabajador de la zona. Entre los planes está que parte del edificio Gradillas sea una residencia estudiantil.

En la planta baja del edificio José Mendoza –de Gradillas a Sociedad– ahora funcionan un Café y un Cacao Venezuela y en las oficinas de los pisos más altos está la sede de Fundapatrimonio, que tenía alquiladas varias oficinas en el inmueble antes de la expropiación.

Los propietarios de los locales ubicados en ese inmueble tampoco han recibido pago alguno por sus bienes y afirman haber recurrido a todas las instancias de gobierno solicitando la indemnización que les corresponde. “Primero nos dijeron que nos pagarían, que costearían incluso los gastos de la mudanza, pero ahora no nos dan la cara”, dijo uno de los afectados.

Para quienes hacen vida en el centro de Caracas, la recuperación del casco histórico tampoco se ha traducido en mejoras para la zona. Un comerciante afirmó: “Ahora todo lo ocupan comercios del propio gobierno, pero lo que había antes era más productivo”.