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La excesiva solemnidad fue la marca del inicio de la FIL

La excesiva solemnidad fue la marca del inicio de la FIL / EFE

La excesiva solemnidad fue la marca del inicio de la FIL / EFE

La FIL de Guadalajara quedó oficialmente inaugurada hoy a las 12:45 pm con homenajes a la cultura de Israel, al poeta Yves Bonnefoy y al Premio Nóbel Mario Vargas Llosa

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La Feria Internacional del Libro de Gaudalajara comenzó este año una nueva etapa y así quedó en evidencia desde que abrió sus puertas, hace unas horas. Luego de casi 120 minutos de discursos políticos y literarios, el principal encuentro de la liteartura en castellano tomó este año un cariz más cosmopolita que en ediciones anteriores. Quizá uno demasiado mundial.

Esto se debe a la combinación de la concesión del Premio FIL de Lenguas Romances al poeta Francés Yves Bonnefoy y a la selección de Israel como país homenajeado para esta vigésimo séptima edición de la feria.  Incluso desde la entrada al recinto en que se celebra el evento hasta el próximo domingo 8 de diciembre, ya había perdido el talante de celebración de la literatura debido a la fuerte presencia policial, pues se suponía que el presidente israelí, Simón Peres , así como su homónimo de México, Enrique Peña Nieto asistirían al evento. Pero al final ni el uno ni el otro aparecieron. Peres sí estará esta noche en la apertura del Pabellón de Israel en la FIL.

“La invitación de la FIL Guadalajara es el proyecto cultural más importante de nuestro país este año”, dijo la embajadora de Israel en México, Rodica Radian Gordon, antes de agregar que este evento permite que su país concrete diálogos de profundidad con la tradición cultural iberoamiericana. La delegación de Israel está constituida por 30 escritores con obras traducidas en castellano. Entre ellos destaca el cuentista Etgar Kéret, que presentará media decena de libros en el marco de la FIL, así como también el narrador y ensayista David Grossman quien sotendrá mañana una conversación con Mario Vargas Llosa en la apertura del Salón de la Lectura, evento organizado también en el marco de la FIL.

Seriedad y literatura. Los discursos formales de las autoridades de la Universidad de Guadalajara, institución educativa que organiza este evento, así como la seriedad casi acartonada con la que el escritor y diplomático mexicano Homero Aridjis  leyó la conservadora semblanza que escribió de la obra de Bonnefoy –organizada en fechas de publicación de libros y la mención a sus aportes a las letras francesas, así como a su ya célebre vicnculación con los surrealistas de su país, relación que se rompió en la década de los años cuarenta marcaron la pauta de los primeros momentos.

A esto se le sumó el discurso del ganador del Premio FIL 2013 que prefirió referirse al asunto de por qué es necesaria la poesía antes que a otros temas como pudo haber sido, por ejemplo, la relación entre la poesía francófona y la escrita en castellano.  Es decir, se quedó en la acera más cómoda de los discursos y no levantó ni una ceja. Muy distinto a las palabras incendiarias del colombiano Fernando Vallejo que en 2011 arremetía contra a institución política mexicana y contra otras élites de la literatura.

La francofonía y el Siglo de Oro. “Antes que los azares de la vida me hubieran conducido a elecciones diferentes, había leído, al término de la guerra y con mucha emoción, el Cante Jondo de García Lorca en su texto mismo que ofrece pocas dificultades de vocabulario y de sintaxis. Luego pude aproximareme a Góngora, a otros poetas del Siglo de Oro y finalmente a los poemas y a la persona de Octavio Paz, y aunque no poseo el dominio del español, le debo mucho a esa lengua en mi relación con la poesía”, dijo el autor. Cierto que se refirió a algunos clásicos fudamentales de la poesía  en castellano, pero a quien lo escuchaba podía quedarle la sensación de que el autor nacido en Tours en 1923 no conoce el desarrollo que ha tenido en los últimos 30 años la lírica en castellano y que la limita exclusivamente a España y México. O peor, que conoce el desarrollo en tiempo y espacio que ha tnido la poesía hispanohablante, pero que prefirió no tomarlas en cuenta. Aunque esto último parece menos probable.

Tampoco al referise a la tradición Francesa se mostró más contemporáneo el autor de Del movimiento y de la inmovilidad de Douve (1954) –texto con el cual se convirtió en uno de los pinncipales exponentes de las letras de su país– pues el autor que más citó en los 10 minutos que duró su alocución fue a Arthur Rimbaud.

Y así comenzó la FIL, entre la seriedad académica y la tradición poética más clásica. Por eso quien la ha visto en otros años esperan a que mientras se desarrollan esta semana los más de 500 encuentros culturales comience a setírsele más el sabor a guacamole que la ha convertido en el centro de la tradición editorial en castellano.