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Con valores combaten la violencia en las aulas

El programa Aprendiendo a Querer ha formado a 39.000 estudiantes de 79 escuelas del país

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Daniel Silva, de 12 años de edad y alumno del colegio San Judas, afirma que desde que participa en el programa Aprendiendo a Querer tiene más amigos, y que en clase practican lo que leen. “He aprendido valores como la solidaridad y el respeto. Intento ser más amable”, expresó.

Mientras que Renzo Cañizales, alumno de 10 años de edad del instituto Mano Amiga,  asegura que la iniciativa le ha ayudado a entablar mejores relaciones con sus compañeros y a mejorar sus notas. “Me ha dado la fortaleza para seguir adelante con mis estudios”, aseguró.

De acuerdo con investigadores del College of William and Mary, en Estados Unidos, hay evidencia sólida de que el programa Aprendiendo a Querer transmite eficientemente valores comunitarios y vivenciales a niños y jóvenes estudiantes, lo que se traduce en un descenso de la violencia en las aulas de clase. El estudio se realizó mediante la aplicación de cuestionarios a 8.000 alumnos de 12 países de Latinoamérica -incluyendo Venezuela-, y del Reino Unido, antes y después de su participación en el programa.

Según la investigación, se identificaron resultados positivos, de relevancia estadística, en las actitudes de los participantes ante afirmaciones como “las niñas y los niños tienen los mismos derechos”, “está bien encontrarse en desacuerdo con los demás”, “las reglas siempre son importantes” y  “todos tienen derecho a expresar sus opiniones”.


Iniciativa exitosa. Elgis Benítez, coordinadora de Media General del instituto Mano Amiga del estado Miranda, afirma que, en una comunidad como Mariches, los jóvenes han sabido aprovechar el programa al máximo. “Los alumnos han cambiado de manera radical su actitud y su forma de pensar”, expresó. A pesar de que la iniciativa  solo tiene dos años en el instituto, Benítez asegura que el acoso escolar ha disminuido notablemente en el plantel.

Aprendiendo a Querer está estructurado en doce niveles de aprendizaje; cada uno cuenta con un libro para el estudiante y una guía para el maestro. Los libros de los alumnos relatan la historia de un grupo de amigos que va creciendo a la par con ellos y que, por lo tanto, se encuentran en situaciones similares a las de los lectores. Según Benítez, esto permite que los estudiantes se identifiquen con los personajes, pues ven reflejados en ellos sus problemas. “El programa realmente ha calado en el corazón de los jóvenes” aseveró.

Los libros también incluyen técnicas para la toma de decisiones y ejercicios para practicar valores como el respeto, la tolerancia y el trabajo en equipo. Otros contenidos que se abordan en el programa son los mecanismos para prevenir el contagio del VIH, el embarazo precoz y el consumo de drogas.

Este proyecto lo implementó en Venezuela la organización Provive. Según su coordinadora general, Cruz Tovar Lara, también mejora la relación alumno-profesor, puesto que los jóvenes aprenden a comunicarse de forma efectiva, a respetar a las autoridades y a negociar con los maestros; asimismo, los educadores se acercan más a los estudiantes y fungen como sus  consejeros y amigos.

Esta iniciativa comenzó en el país en el 2004. Hasta la fecha, se han capacitado 2.300 docentes de 79 centros educativos, que han formado cerca de 39.000 alumnos . Según Tovar, el programa se encuentra en varios estados venezolanos, como Táchira, Miranda, Vargas y el Distrito Capital. “Nuestra meta es masificarlo e introducirlo en más planteles educativos”, dijo.


Niños y jóvenes compartieron en Expovalores

Ayer se realizó, en el auditorio de la sede principal del Banco Mercantil, el encuentro Expovalores, donde alumnos de educación primaria y secundaria, de diferentes planteles, compartieron sus experiencias y testimonios acerca del programa Aprendiendo a Querer.

En el encuentro participaron seis centros educativos, representados por maestros y estudiantes que hicieron exposiciones, foros y obras de teatro. En estas actividades, los niños y jóvenes mostraron todo lo que aprendieron durante el año escolar. También compartieron en ellas padres y representantes, quienes aseguraron que con la implementación del programa no solo se mejoraba la convivencia en los colegios, sino también en las comunidades y en las familias.