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Una escuela para acercar la casa y alejar la violencia

Inaugurada UE Nelson Mandela en Jardines de Betania, estado Miranda | Foto Omar Véliz

Inaugurada UE Nelson Mandela en Jardines de Betania, estado Miranda | Foto Omar Véliz

La poca capacidad de movilización de las familias, la lejanía de los centros educativos y la inseguridad influyen en la deserción escolar en zonas rurales

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Desirée Hernández debía recorrer tres localidades desde Cúa hasta Charallave para dejar a sus tres hijos en sus escuelas. Salía de Jardines de Betania —en el municipio Tomás Lander— a La Cabrera, a media hora de su casa. En transporte público acompañaba al primero de sus hijos, que estudia tercer grado de básica, hasta su plantel para luego ir a Valle Alto donde entregaría al pequeño con sus maestras de preescolar. El trayecto de la mañana finalizaba en Charallave al dejar al de quinto grado en su colegio.

El recorrido se repetía al mediodía, de regreso, para buscarlos a la salida. Llegaba a casa cerca de las 2:00 pm. En cada viaje debía invertir alrededor de 300 bolívares, solo en los pasajes, lo que representaba un gasto de por lo menos 600 bolívares diarios.

Con la inauguración de la Unidad Educativa Estatal Nelson Mandela, ahora a cinco minutos de su residencia, Hernández consiguió cupos para sus tres hijos en la misma institución, menos para la mayor, en tercer año de bachillerato, pues esta escuela aún no ha abierto las vacantes para tercero, cuarto y quinto año. El plantel tiene capacidad para 1.500 estudiantes, pero hasta los momentos la matrícula está integrada por 703 alumnos, desde preescolar hasta segundo año.

Hernández se siente aliviada, pues los continuos viajes significaban un riesgo para su familia, además del elevado gasto. La inseguridad en los Valles del Tuy y el déficit de centros educativos cercanos a las comunidades, sumado a un precario sistema de transporte, ha agudizado el abandono escolar y la inasistencia a clases en la zona rural del estado Miranda. 

Varios conjuntos de casas forman parte de la urbanización Jardines de Betania, en el municipio Tomás Lander, rodeada de vías de tierra y viviendas de tabla y zinc. Las casas fueron cedidas por el gobierno nacional en 2006 a familias damnificadas de Miranda, Baruta y Sucre. Un total de 321 niños en edad escolar de allí y de comunidades aledañas no estaban matriculados en ningún plantel, de acuerdo con un censo elaborado en 2011 por la Gobernación de Miranda. 

Luz Pineda, vecina de Desirée Hernández, recordó que aún hay quienes deben cruzar la autopista Ocumare-Charallave para llegar a los colegios ubicados en La Cabrera y Piloncito. Desde ese punto de vista, la construcción de la escuela Nelson Mandela en Jardines de Betania representó un alivio para los habitantes de esa comunidad, pero no para el resto de las localidades, porque hay estudiantes que cruzan corriendo esta vía pese a que existe una pasarela.

Durante la inauguración del plantel, el gobernador Henrique Capriles señaló que un accidente ocurrido con un niño en esa autopista influyó en gran medida a que se construyera la institución educativa para Jardines de Betania.


Comunidad protectora. Los problemas de violencia en esta comunidad con la penetración de bandas delictivas retrasaron la construcción de la escuela, que se prolongó por cuatro años, reconoció el secretario de Educación de la Gobernación de Miranda, Juan Maragall.

Edificar una escuela constituye un reto para vencer la pobreza en un país en el que hacen falta por lo menos 2.000 planteles para lo que se requeriría construir por lo menos 500 cada año. La Memoria y Cuenta del Ministerio de Educación registró que solo se construyeron 17 escuelas en todo el país en 2014.

El martes pasado, cuando se inauguró la obra con la asistencia de habitantes de los Valles del Tuy, la gobernación hizo un despliegue de funcionarios de la policía regional en los alrededores del plantel. Maragall indicó que tienen previsto mantener la presencia policial “por varios meses”.

El funcionario está convencido de que las zonas más seguras son aquellas donde la comunidad actúa como escudo protector. Pero entre los padres y representantes de la escuela Nelson Mandela la exigencia de que exista presencia policial permanente es un denominador común.

“Lo que solicitamos es que dejen a los policías aquí, incluso dentro de la escuela. Hay peligro por la inseguridad, además porque está a orillas de la autopista. De hecho, nos exigieron que cada padre traiga y busque a su hijo, que no los dejemos solos, pero muchos padres trabajan. Hay un rumor de que se llevan a los niños de las escuelas”, expresó Jennifer Espinosa, madre de tres estudiantes, de primero, segundo y sexto grado.

Hace un mes, cuando Kendri Monasterios se trasladaba en un autobús a la escuela en Jardines de Betania un grupo de delincuentes le arrebató el teléfono celular y los 50 bolívares que llevaba en la cartera. El joven de 14 años, cursante de primer año de bachillerato, señaló que suelen suspender las clases, incluso durante varios días, cuando asesinan a algún habitante de la zona.

En los planteles ubicados entre Ocumare del Tuy y Charallave siempre han estado habituados a que sea la comunidad organizada la que esté atenta para colaborar y mantener los niveles de seguridad y paz en los centros educativos, pues estos espacios son respetados por los ciudadanos, dijo Adriana Andrade, docente de segundo grado de la escuela Nelson Mandela: “Nosotras no solo somos maestras, también somos policías, abogados, doctores, enfermeras. Hay que trabajar en todo por los alumnos”, agregó Marisela Ortega, docente de tercer grado.


100 millones de bolívares para un plantel. Cerca de 100 millones de bolívares, provenientes del Fondo de Compensación Interterritorial, se invirtieron para la construcción de la Unidad Educativa Estatal Nelson Mandela, en los Valles del Tuy, para albergar una matrícula de 1.500 estudiantes de educación inicial, primaria y secundaria.

Dispone de 12 aulas, 9 baños para los alumnos, 3 talleres de educación para el trabajo, 2 laboratorios de biología, un taller endógeno y uno de dibujo, un laboratorio de física y química, un taller de educación ambiental, un taller de Centros Bolivarianos de Informática y Telemática, biblioteca, sala de computación, patio de formación y 2 canchas deportivas (una techada).

Las aulas móviles provisionales antecedieron a la construcción de esta institución desde 2011 a la fecha. Estaban ubicadas en el sector Piloncito, en los Valles del Tuy, y atendían a 300 niños desde preescolar hasta tercer grado.

El próximo paso en el desarrollo de la escuela Nelson Mandela consistirá en poner en funcionamiento un centro de educación básica para adultos, en horario nocturno.






amontilla@el-nacional.com