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Denuncian asignación de cupos a jóvenes con bajos promedios

El secretario de la Universidad Central de Venezuela, Amalio Belmonte | Sandra Bracho

El secretario de la Universidad Central de Venezuela, Amalio Belmonte | Sandra Bracho

Critican que el Plan de Ayuda Académica Sucre, adelantado por la OPSU, es excluyente

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Las listas de cupos asignados por la Oficina de Planificación del Sector Universitario llegaron a las universidades en julio. Desde entonces, las autoridades de varias instituciones han denunciado una irregularidad: hay jóvenes seleccionados que tienen índices académicos muy bajos. En consecuencia, alumnos con mejor rendimiento quedaron excluidos.

Desde 2009, la OPSU asigna 30% de los cupos de las universidades autónomas. Para seleccionar a los estudiantes el organismo utiliza un sistema multivariable, que considera el rendimiento, la vocación y las condiciones socioeconómicas. El secretario de la Universidad Central de Venezuela, Amalio Belmonte, dijo que este año hubo 187 bachilleres asignados que no cumplen con los requisitos: tienen, por ejemplo, índices académicos de 34 o 50 –lo que equivale a promedios que oscilan entre 11 y 15 puntos–, mientras que quedaron excluidos algunos con puntuaciones superiores a 90.

Belmonte señaló que el problema se presentó en carreras como Derecho, Arquitectura, Medicina, Odontología, Administración, Computación, Nutrición, Economía, Ingeniería, Artes, Psicología y Comunicación Social. Por las dudas que hay sobre la selección, aún no se ha autorizado la inscripción de esos alumnos. Esta semana, indicó Belmonte, el Consejo Universitario tomará una decisión sobre el asunto.

En la Universidad Simón Bolívar se encontraron casos parecidos. Cristian Puig, secretario de la institución y coordinador del Núcleo de Secretarios, informó que 13 jóvenes no cumplen con los requisitos. En total, la OPSU dio cupo a 21 bachilleres con puntuaciones bajas. De esa cantidad, 17 formalizaron la inscripción; 4 de ellos hubiesen entrado de todos modos por la lista de espera, pero el resto –es decir, 13– no hubieran podido inscribirse.  

La Universidad de Carabobo también detectó irregularidades. En la lista de los asignados para Medicina, por ejemplo, el orden de los últimos 7 no respeta la secuencia: es decir, después de un estudiante con índice de 98,28 se encuentra uno con puntuación de 97,54. En la última posición se pasa de una persona con índice de 90,05 a otro con 67,91 –equivalente a 13 puntos de promedio–. Así, quedaron excluidos 7 alumnos con índices superiores a 98 –un poco más de 19 puntos de promedio–.

Lo mismo ocurre, aunque en menor medida, con la lista de Física, Educación, Contaduría, Derecho, Biología y Tecnología Cardiopulmonar. En una reunión del Núcleo de Secretarios, realizada en julio en la Universidad de los Andes, se expuso esa situación y se acordó solicitar información a la OPSU sobre los criterios de selección.

Plan desconocido

Las autoridades de las tres universidades se dieron cuenta de una coincidencia: los jóvenes con bajo rendimiento fueron asignados a través del Plan de Ayuda Académica Sucre. Pablo Aure, secretario de la Universidad de Carabobo, aseguró que desconoce de qué se trata ese programa: “No tenemos los fundamentos, los objetivos ni la base legal”.

Puig señaló que en julio se solicitó información a la OPSU sobre ese programa, pero no hubo respuestas. Después, en septiembre, se envió otra comunicación, pero tampoco obtuvieron explicaciones oficiales. “Ya nosotros inscribimos a los 17 estudiantes y evaluaremos su prosecución, pero estamos a la espera de respuestas porque se trata de algo delicado”, dijo. Agregó que el plan no se ha discutido en el Consejo Nacional de Universidades.

El martes de la semana pasada hubo una reunión entre representantes de la OPSU y autoridades de la UCV para tratar, justamente, ese asunto. El organismo explicó –de acuerdo con Belmonte– que el plan académico da prioridad a las condiciones socioeconómicas y la vocación. “Eso no basta, pues también se deben evaluar las habilidades y potencialidades. No existe indicador más importante que el rendimiento académico y por eso no puede desdeñarse. Hay que ser lo más objetivo posible en el proceso de asignación de cupos, y con este plan la OPSU viola su propia metodología, que es multivariable”, dijo el secretario de la UCV.

Además, apuntó, es muy difícil determinar la vocación de una persona. A su juicio, se deben hacer evaluaciones profundas; en cambio, dijo, la prueba vocacional de la OPSU no es lo suficientemente sólida: “El Plan de Ayuda Académica Sucre es una suerte de populismo académico, en el que hay discriminación. En esos casos ocurre una exclusión de la calidad”.

Debate pendiente

En las universidades hay una discusión pendiente sobre los mecanismos de ingreso. A principios del año pasado se creó una comisión –para evaluar los sistemas de asignación de cupos–, integrada por el Ministerio de Educación Universitaria, representantes estudiantiles, el núcleo de vicerrectores, el de secretarios y otros actores.

Cristián Puig, secretario de la Universidad Simón Bolívar, señaló que la comisión trabajó, pero en junio de 2011 se presentó el reporte final y se cerró. La idea era crear otro comité para definir nuevas estrategias, pero no han hecho las convocatorias. “Hemos dicho que hay que reactivar esas conversaciones, y ahora con más razón”, afirmó.

Durante la reunión entre la Oficina de Planificación del Sector Universitario y la Universidad Central de Venezuela –a propósito de las dudas sobre el ingreso de estudiantes con bajos índices académicos–, se acordó comenzar mesas de trabajo sobre el asunto.

Pablo Aure, secretario de la Universidad de Carabobo, dijo que el año pasado presentaron varias propuestas de sistemas de ingreso. Se expuso, entre otras cosas, la posibilidad de hacer pruebas de exploración, y si el estudiante no aprobaba, podía comenzar un propedéutico. “Son modelos para los que se necesita mayor financiamiento. Todos estamos concientes de que existe el problema, pero no nos hemos puesto de acuerdo sobre cómo solucionarlo”, subrayó.