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La difícil tarea de ser madre en tiempos de crisis

Muchas mujeres venezolanas han tenido que duplicar los esfuerzos para poder  mantener a sus hijos en la actual crisis que vive el país | Foto: i.blogs.es

Muchas mujeres venezolanas han tenido que duplicar los esfuerzos para poder mantener a sus hijos en la actual crisis que vive el país | Foto: i.blogs.es

La actual crisis venezolana ha modificado  los hábitos comunes que tenían lo venezolanos años atrás. Ser madre se ha convertido en un reto para la mujer venezolana. La escasez, la inflación y los altos índices delictivos obligan a las familias a buscar soluciones poco convencionales. El psicólogo Fernando Payares explicó las consecuencias de vivir en tiempos de crisis y planteó posibles soluciones para sobrellevar las dificultades y no perjudicar el desarrollo psicológico familiar  

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Irma de Gómez vive en Puerto Ayacucho, estado Amazonas. Todas las mañanas se levanta para ir a trabajar como empleada en una cantina de una escuela de educación primaria. Al mediodía termina su jornada. Desde ahí se marcha a un liceo donde permanece hasta las 6:00 pm. Ella se desenvuelve como conserje de la institución. Anteriormente, cuando llegaba a su casa, vendía arepas a los transeúntes de la localidad. Pero ahora, debido a la escasez de alimentos, solo mantiene una pequeña bodega donde vende chucherías.

Gómez es madre de cuatro hijos, el menor tiene cinco años, el mayor, quien está a punto de graduarse como bachiller, tiene 17 años. Su esposo, Jorge Gómez, trabaja como taxista, pero actualmente no ejerce el oficio debido a que no consigue repuestos para arreglar el carro que tiene meses sin funcionar.

Cuando la madre trabaja, Jorge Gómez se encarga de las labores del hogar y del cuidado de los niños más pequeños. El hermano mayor, al llegar del liceo, abre la ventana de su casa y se encarga de atender la pequeña bodega hasta que su madre llega al anochecer.

Años anteriores, Irma de Gómez lograba mantener a su familia solo con el empleo de la cantina y el oficio de su esposo. Pero desde hace dos años la situación económica y social del país ha obligado a la familia Gómez a buscar otros tipos de soluciones para poder sustentar el hogar.

Muchas mujeres venezolanas han tenido que duplicar los esfuerzos para poder  mantener a sus hijos en la actual crisis que vive el país. El tiempo que consume el venezolano en largas colas para conseguir alimentos impide que las madres compartan junto a sus hijos el tiempo necesario.

Educar a los niños y adolescentes se ha vuelto un reto para las familias venezolanas en el actual contexto que vive el país. En muchos casos, las madres se agobian ante la impotencia por no poder ofrecer “lo mejor para sus hijos”.

Sin embargo, frente a los momentos de crisis, siempre surgen soluciones que permiten aminorar el impacto social que pueda perjudicar el desarrollo psicológico de los miembros familiares.

En una entrevista para El Nacional, Fernando Payares, psicólogo egresado de la Universidad Central de Venezuela y profesor de la Universidad Católica Santa Rosa, explicó las consecuencias y posibles soluciones de la crianza de los hijos en situaciones adversas como las que se viven actualmente en el país.

Payares considera que existe una gran tendencia en desplazar las emociones negativas del entorno social hacia el entono familiar.

¿De qué forma afecta la crisis política y social directamente en el núcleo familiar?

— En la actualidad estamos viviendo momentos agudos en la estructura familiar. No solamente por algunas deserciones de la figura paterna en el contexto venezolano, sino también por todas las presiones ajenas al núcleo de la familia.

Quieran aceptarlo o no, las carencias económicas y el deterioro de la calidad de vida de los venezolanos condiciona emocionalmente al individuo. Eso se puede desplazar negativamente hacia los niños y adolescentes.

Por lo general se da de forma inconsciente. Si eres padre y tuviste un mal día porque duraste horas en una cola para comprar comida, no permitas que esa rabia desmejore el bienestar de la familia.

— ¿Qué efectos nocivos puede provocar el desplazamiento de esas emociones violentas en el desarrollo psicológico de los niños y adolescentes?  

 — Lo más peligroso es que los niños y adolescentes crezcan entendiendo, erróneamente,  que la violencia es la única forma de solucionar problemas.

Si se permite que un niño precondicione la idea “violencia=solución”, eso va a quedar plasmado en él. Ese vínculo hay que cortarlo. Los padres deben explicar cuáles son las consecuencias de la violencia a largo plazo.

Este tipo de conducta queda reflejada en todos los hechos violentos que han ocurrido mientras la gente hace cola para comprar comida.

Cuando los niños se crían en entornos violentos hay que ver también el daño que se le hace a la sociedad a largo plazo. Existe una alta posibilidad  de que esos ciclos se repitan cuando ese individuo crezca y sea padre de familia.

— ¿Cómo evitar ser condicionado por la violencia del día a día con la que  lidia el venezolano para que no afecte en la integración familiar?

 — Se deben mantener los valores pese a lo que ocurre en nuestro exterior. Hay que explicarles a nuestros hijos que la violencia deteriora la calidad de nuestra condición como ciudadanos. Es difícil hacerlo, pero es nuestro deber fijar esas ideas.

El objetivo de los padres sería racionalizar, aclarar que eso no es un comportamiento cívico, que podemos ser mejores ciudadanos cada día. Hay que llevarlos al mundo de la razón.

Todo ese estrés, toda esa ira no se debe desplazar al hogar y a los hijos. Han aumentado los índices de linchamientos porque la gente quiere expresar esa rabia. Dirigirla a tus hijos sería el peor error que se puede cometer. Tampoco a tu pareja porque si tu atacas a tu compañero indirectamente atacas a tus hijos.

  — ¿De qué forma se puede minimizar el estrés provocado por la impotencia de no satisfacer plenamente todas las necesidades de los hijos?  

 — En el actual contexto venezolano tenemos que cambiar las configuraciones mentales que teníamos cuando la crisis no estaba tan acentuada. Si no entendemos que estamos en una situación distinta a las de épocas anteriores, eso puede generar una presión adicional en la madre que lentamente va a deteriorar  su estado de ánimo cuando se sienta culpable  por no poder darle lo mejor a sus hijos.

Que tú no puedas darle lo mejor a tus hijos no te hace mejor o peor padre.  

“Yo debo ser el mejor padre”,  “tengo que darle lo mejor a mis hijos”, “tiene que estudiar en la mejor universidad”, “mis hijos tienen que tener lo mejor”. Estas ideas  crearán una angustia mayor ante los problemas familiares.

He tenido casos de pacientes que están endeudados con la tarjeta de crédito y se niegan a decirle no a las peticiones de un hijo. Eso crea una presión adicional. Tienes que adecuarte a través de estrategias a la situación que está pasando.

— Ante la imposibilidad de salir con los hijos por no poder costear una salida al cine o a una heladería ¿Cómo hacer para fortalecer los vínculos familiares a través del compartir?

 Se deben crear nuevos espacios. Ya a los jóvenes no se les puede sacar como se hacía antes, ir a un lugar y gastar dinero, tenemos que afianzar los lazos como hacían algunos padres anteriormente para satisfacer esas necesidades de recreación. Crear vínculos en los espacios familiares.

Antes no teníamos Internet, no existían teléfonos celulares y había niños felices. No se debe confundir conformismo con adaptación. Invito a las madres a adaptarse a ese contexto de la mejor manera para garantizar al máximo el bienestar y la calidad de vida de su familia.  Conversar con los hijos sobre la nueva situación es fundamental.

— ¿Es posible que un niño entienda que se está viviendo en una situación difícil?

— Los niños tienen la capacidad de entender que la situación ha cambiado  y la madre tiene la responsabilidad de  explicárselo de la mejor forma. Educar a los hijos y  hacerles saber que hay un nuevo contexto es obligación de los padres. 

 — ¿Qué debe hacer una madre soltera para sobrellevar la responsabilidad de ser padre y madre a la vez?

 Gran parte de las familias venezolanas están conformadas por madres solteras. Cuando eres mujer y cabeza de familia es necesario  buscar vínculos de apoyo con familiares y amigos.

Las preocupaciones se comparten con personas que están pasando por la misma situación. De ser necesario, es conveniente hablar con vecinas y amigas.

“Esto no me puede estar pasando a mí”

Lo que le está pasando a usted les está pasando a muchas familias. No se sienta deprimida, ensimismada, o en un hoyo. Comience a preguntar cómo esas personas están lidiando con la situación.

En la medida en que se interconecten las personas, se podrán mejorar las estrategias para afrontar la situación y minimizar el impacto psicológico del deterioro de la calidad de vida.

No es conformismo, la mejor salida de esto no es pensar constantemente lo negativo del país. Es reflexionar qué estrategias puedo aplicar para sobrevivir en esta situación. 

Sustitución de roles

Toda la responsabilidad del mantenimiento del hogar no tiene que recaer en una sola persona. En estos momentos se deben variar los roles. Es parte de los decisores del hogar elegir qué estrategias se van a utilizar para obtener el máximo beneficio frente a estas situaciones negativas. La organización es fundamental.

Evitar el comentario “yo soy el responsables de la casa". Por el contrario, cambiarlo por “todos somos responsables y todos podemos salir adelante”. Para eso es necesario sustituir roles. A medida en que esas responsabilidades sean compartidas, cambiará la falsa creencia de que un solo miembro debe hacerse cargo de toda una familia. Si la madre tiene hijos mayores puede ser de gran ayuda en el hogar.

 — Ante la ausencia de la madre y el padre en el hogar ¿Cómo ve la relación del libre albedrío que tienen los niños con la televisión y el Internet?

  Muchas madres utilizan el Internet o la televisión como una forma de entretener al niño con la finalidad de tener tiempo libre. Los padres deben ejercer su responsabilidad como cabeza de familia. El Internet no educa a sus hijos, a los hijos los educa usted.

La ausencia del padre y la madre en el hogar puede ocasionar que el niño o adolescente pase mucho tiempo jugando en la calle. Si la religión de su hijo se convierte en la religión de la calle, aténgase a las consecuencias. 

Valores religiosos

Las religiones oficiales crean actos conductuales que promueven el desarrollo de las sociedades. Si se ejercen, independientemente cual sea su creencia, el niño crecerá con bases morales que le permitirá tener un fundamento sólido de referencia.

 —  ¿Puede indicar, de forma breve, consejos puntuales para las madres venezolanas?

Meta en común

Las familias deben tener una meta común, sea un viaje, la graduación de sus hijos, comprar algo para el hogar. Tenemos que reconfigurar esas metas comunes porque los costos de vida se han elevado.

Mucha gente ha sido exitosa desde las condiciones más miserables. El mejor ejemplo son los países que han sobrevivido a guerras devastadoras como Japón y Alemania.

Se puede crear una nueva meta común, desde algo tan simple como hacer reuniones los fines de semana. No se deben exigir metas que sean imposibles satisfacer.

Salud sexual

Si usted tiene condiciones de estrés constante, el rendimiento en su vida sexual no será igual. Eso va a desgastar la relación en la pareja y puede repercutir en el entorno familiar. O peor aún, se pueden crear triángulos en la que las partes busquen afuera lo que no encuentra en el hogar.

Es responsabilidad de la pareja abrir espacios para la intimidad sexual. No descuide su sexualidad porque eso también es parte de la vida en familia. 

Estados afectivos

Usted es el único responsable de sus estados afectivos, usted puede sentirse bien o sentirse mal. No permita que un contexto social nocivo erosione a su familia, esa es su decisión.