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El destino errático del Helicoide

 Apoyan que el Helicoide se convierta en un centro cultural | Foto: Omar Veliz

Apoyan que el Helicoide se convierta en un centro cultural | Foto: Omar Veliz

Más allá de albergar al Sebin, la PNB y una escuela, gran parte del edificio se utiliza como resguardo de mesones y sillas. Es un gran depósito 

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La osadía arquitectónica del Helicoide solo es comparable con su abandono. Inspirada en la mítica Torre de Babel, comparten la ambición por alcanzar el firmamento y el destino de permanecer inacabadas. La primera era una pirámide envuelta por una rampa ascendente. La segunda moldeó la montaña de Roca Tarpeya con un espiral doble. Ambas quedaron inconclusas.

La parálisis del Helicoide data de 1962, desde entonces se han concebido más de 20 proyectos que buscan darles un uso a sus instalaciones. El 7 de julio, Ernesto Villegas, ministro para la Transformación de la Gran Caracas, anunció a través de su cuenta de Twitter que se evalúan las condiciones del edificio para convertirlo en un centro cultural, pero antes será necesario revivir sus instalaciones y remover de su interior las cientos de sillas y mesones apilados en salones que nadie visita. El edificio es un gran depósito. 

Hay un cafetín que permanece cerrado, al igual que los dormitorios dispuestos para uso de los cuerpos de seguridad que hacen vida en el lugar. Hay un comedor bloqueado con una cadena oxidada. Un centro de estudios de inteligencia es lo único que muestra sus puertas abiertas y que da alguna señal de vida, una vez que se sube más allá de la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia y de la Unidad Educativa Nacional Alí Primera.

Junto a la noticia de los planes del centro cultural, por el espiral del Helicoide corrió otro rumor en contravía. Los representantes de la escuela fueron los primeros en alzar la voz cuando se enteraron de que llegarían reclusos comunes, como parte de un plan de la Vicepresidencia de la República para descongestionar retenes policiales, donde hay 13.000 personas detenidas sentenciadas esperando un cupo para ingresar a una cárcel. “Para nosotros lo más importante es que se mantenga la escuela, que incorporen más espacios recreativos e incluso lograr que el colegio tenga bachillerato”, declaró Carlos Cañizález, padre de un alumno de la institución. “Es una estructura amplia que tiene todas las condiciones para convertirse en un gran centro cultural, que podría incorporar una escuela de talleres y oficios”, opinó Maricedes Guadagnoli, subdirectora de la escuela. La docente considera que llenar el lugar con organismos de seguridad del Estado los hace vulnerables y que es arriesgado para maestros y estudiantes.


Rescatar detalles. El destino del Helicoide ha sido errático. Fue pensado como un gran centro comercial para recorrer en carro por el arquitecto Jorge Romero Gutiérrez, acompañado de Pedro Neuberger y Dirk Bornhorst, en 1955. Orlando Marín, especialista en historia de la arquitectura, recuerda que en las cinco décadas que han transcurrido desde que se paralizó el lugar ha albergado damnificados y se ha propuesto que sea un centro ambiental, un museo e incluso un cementerio de nichos. “El Helicoide es un símbolo de la modernidad que no pudo ser, y eso dice mucho de lo que somos como sociedad”

Al arquitecto Oscar Tenreiro, durante el primer gobierno de Rafael Caldera le fue encargado realizar un estudio de posibles usos para la obra: “Solamente habían pasado 10 años de la paralización, hicimos la propuesta de convertirlo en sede de la Biblioteca Nacional, lo cual podría ser visto como algo sui generis, pero funcionaba”. El proyecto consistía en superponer un nuevo edificio sobre la estructura y prescindir de la cúpula que para ese entonces no había sido instalada. Tenreiro aduce dos razones para que no se haya podido concretar el proyecto: la falta de actitud innovadora de ciertos sectores profesionales en el país y la transición entre el gobierno de Caldera y el primer mandato de Carlos Andrés Pérez.

Hannia Gómez, vicepresidenta de la Fundación Docomomo Venezuela, afirma que hacer del Helicoide un centro cultural es la mejor opción. Lo describe como un edificio único en el mundo, especial, singular, llamativo y extravagante, por eso es partidaria de que cualquier intervención procure rescatar parte del proyecto original: “Hay detalles en las ventanas y en los cerramientos que le permitirían recuperar el esplendor propuesto por Romero Gutiérrez. Caracas no puede darse el lujo de perder esa gran construcción arquitectónica, con el estilo de los años 50”.

Gómez indica que ello implicaría quitarle el uso policial; en eso están de acuerdo Tenreiro y Elías González, presidente de la Sociedad Venezolana de Arquitectos Paisajistas. Para González, la gran densidad demográfica que rodea el edificio es una garantía para el éxito de un centro cívico: “Cualquier intervención debe considerar todo el espacio, no debe ser a medias”.


Proyecto Helicoide
Uno de los objetivos del Proyecto Helicoide es lograr el reconocimiento del legado arquitectónico moderno en Venezuela. Celeste Olalquiaga, directora de la iniciativa, explica que parte del trabajo consiste en incluir a las comunidades de San Agustín y San Pedro.

“Vamos a ofrecer talleres creativos que promuevan la memoria de su relación con el edificio. También llevaremos a cabo un puerta a puerta para solicitar material testimonial. Sin embargo, es fundamental entender que el Helicoide y las comunidades aledañas no son vecinos fortuitos sino dos caras del proceso moderno: el Helicode representa la utopía moderna fallida y los barrios, la distocia moderna que se desarrolla en su lugar. Después de todo, más de 50% de la arquitectura caraqueña es la llamada informal. Este enorme contraste le confiere un valor histórico muy particular al Helicoide".

El proyecto plantea realizar exposiciones y publicaciones que den cuenta de la complejidad del edificio, y lo que lo rodea y lo ha rodeado a lo largo de los años. “Cualquier proyecto para el Helicoide debería incluir tres elementos: el administrativo, para salvaguardar y proteger su carácter de patrimonio nacional, aunque solo está catalogado como Bien de Interés Cultural; el cultural, para permitir el acceso público a esta estructura única en el mundo; y el comercial para estimular la economía del área”.


Cárcel política
En el segundo gobierno de Rafael Caldera se mudó la extinta Disip al Helicoide, y se condicionó lo que es la cúpula un centro de inteligencia y con tabiquería dieron forma a unos calabozos. Por el lugar han pasado desde José Gómez, el astrólogo que vaticinó que el presidente Caldera iba a morir en 1997, pasando por Henrique Capriles Radonski, Iván Simonovis, Lázaro Forero, Henry Vivas, Lina Ron, Yasmín Manuitt y el narcotraficante José María Corredor Ibagué, alias "Boyaco", que se fugó del sitio en 2005, cuando el actual ministro de Interior, Miguel Rodríguez Torres, dirigía la Disip.

Este año los calabozos han tenido mayor rotación, con las detenciones masivas que ha hecho el gobierno durante las protestas. Luis Rangel ha hecho del Helicoide un lugar de visita obligado cada semana. El joven es el encargado de la presidencia del centro de estudiantes de Trabajo Social de la UCV desde la detención de Sairam Rivas, cuando desmontaron los campamentos en la madrugada del 8 de mayo. “Ir allá es un proceso muy burocrático”. Rangel especificó que debe identificarse en varios sectores, dar el número de cédula de identidad, dirección y su relación con la persona que va a visitar. Para entrar definitivamente ha tenido que superar un interrogatorio formal.

El horario de visitas es de 11:00 am a 3:00 pm, de lunes a viernes; y los sábados de 11:00 am a 5:00 pm. Los días de visita de Rivas son los miércoles y los sábados.

En el Sebin hay 23 estudiantes detenidos, entre ellos Manuel Alejandro Cotiz, Christian Gil Villanueva, Abril Tovar, Gerardo Carrero, Nixon Leal, Dioris Albarrán, Gerardo Resplandor, Carlos Pérez, Ángel Contreras y Anderson Briceño. En el lugar habrían alrededor de 80 personas detenidas. 

“Ellos están bien, considerando su situación. La visita no se realiza en la celda, sino en una sala acondicionada para ese fin. Algunas veces podemos ver a varios al mismo tiempo y otras solamente a uno de ellos”, dijo. Para visitarlos hacen turnos de 20 minutos, de modo que todos los compañeros puedan entrar.

El Helicoide tiene una superficie total de 101.940 m², de los cuales fueron desarrollados 77.748 m², allí habría 360 locales comerciales.