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El apagón desató una carrera contrarreloj para regresar a los hogares

En las paradas de transporte público los ciudadanos hicieron largas colas para tomar el autobús / William Dumont

En las paradas de transporte público los ciudadanos hicieron largas colas para tomar el autobús / William Dumont

En muchas oficinas y comercios se decidió el regreso de los trabajadores a sus casas. Las calles estuvieron congestionadas porque el Metro dejó de funcionar, al igual que los semáforos

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De inmediato se activaron las alarmas. Pasadas las 12:30 pm, las calles de Caracas se convirtieron ayer en un termómetro del apagón registrado tras una avería en la línea de transmisión 765KV entre los estados Guárico y Aragua, y que dejó sin servicio a la mayor parte del país.

Al oeste de la ciudad, las aceras de Catia, en la avenida Sucre, estaban repletas de los miles de usuarios que tenían que esperar por algún vehículo de transporte colectivo, tarea difícil por la interrupción del servicio de Metro. Otros con más premura cayeron como abejas en el panal sobre las líneas de mototaxi, que ofrecían una alternativa a la congestión de las principales vías, en las que no funcionaban los semáforos.

Mucho más despejada estaba la avenida San Martín, también en el municipio Libertador, donde había otro mar de peatones y algunos hacían compras nerviosas en las cadenas de farmacias que abrieron sus puertas después de la 1:20 pm, cuando se restituyó el suministro de energía en zonas de Caricuao, La Vega, La Paz y El Paraíso. En la autopista Francisco Fajardo también se registró un tránsito propio de horas pico, con un inusual flujo de carros particulares.

Alexander Villamizar fue uno de los que reaccionó a tiempo, mucho antes de quedar apresado en el denso tráfico capitalino. “Mi jefe me dio la oportunidad de irme, pues al enterarnos de que el apagón tenía dimensiones nacionales no había garantía de que el servicio se restituyera rápido”, afirmó el joven, que trabaja en un local comercial de Catia y se dirigía hacia Plaza Venezuela. Como él, a otra empleada que vive en San Antonio de los Altos le dieron permiso de retirarse a tiempo. “El negocio siguió abierto, pero tengo entendido que así se iba a mantener hasta el anochecer”.

Sin la histeria colectiva que originaron otros apagones, Melinda Luján, residente de San Martín, observó con asombro el civismo con que la gente actuaba en la calle. “Como no es la primera vez que pasa,  muchos salieron apurados, pero nunca nerviosos. El problema es que nos acostumbremos a que eso pase. Esto no debería ocurrir, pues una ciudad oscura es servirles la mesa a los malandros en la noche”.

Movilidad interrumpida

La situación en el este de Caracas parecía, por instantes, la grabación de una película. Desde que se fue la luz, las personas decidieron dirigirse a sus casas como pudieron.

En las paradas de transporte público los ciudadanos hicieron largas colas para tomar el autobús, pero muchos desistieron y optaron por irse caminando.

Los viandantes se multiplicaron en calles y avenidas de Caracas. Al congestionamiento de algunas arterias viales se sumaron las reparaciones que realizaban ayer en la tarde trabajadores de Hidrocapital en la avenida Francisco de Miranda, por lo que los conductores tuvieron que desviarse hacia la Cota Mil y Los Palos Grandes.