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“El derecho a la igualdad de oportunidades queda debilitado”

“Se debe mejorar la gestión para que se incremente la participación”, dijo Herrera | William Dumont

“Se debe mejorar la gestión para que se incremente la participación”, dijo Herrera | William Dumont

Mariano Herrera, director del Centro de Investigaciones Culturales y Educativas, considera que la Resolución 058 no garantiza la equidad y que legal confunde los roles

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Mucho se ha hablado sobre el impacto de la Resolución 058 que ordena la creación de los consejos educativos: que se desvía el sentido de la educación, que el rol del director se diluye, que podría dejar la puerta abierta a la politización. Mariano Herrera, director del Centro de Investigaciones Culturales y Educativas, cree que, en efecto, eso es así.

Pero, además, pone el acento en una preocupación particular: a su juicio, cuando se transfiere mucha responsabilidad a las comunidades se acentúa la desigualdad. Critica que el documento tenga tantos vacíos y que el proyecto no se haya consultado con todas las instituciones interesadas.

—¿Considera que la Resolución 058 reduce el poder de los directores?

––Sí, de alguna manera, porque el consejo educativo se concibe como un órgano ejecutivo y en muchos comités no está prevista la incorporación del director. Además, hay confusión en los roles de los comités y, de algún modo, el que sale más afectado es el director: muchas de sus funciones las asumirían instancias que no son del sistema educativo sino de la comunidad. Con esta resolución se permite, en principio, que haya personas que tomen decisiones técnicas que corresponden al directivo.

—¿Esa reducción del poder del director afectaría la calidad de la educación?

—No sólo la calidad, sino también la igualdad. Hay responsabilidades y obligaciones que están en manos de la propia comunidad. Por ejemplo, un comité de infraestructura estará obligado a garantizar que la escuela se encuentre en buenas condiciones. No es el Estado, sino el comité. Entonces, si estás en una escuela de un sector rural, donde la gente no tiene ingresos ni para comprar una pintura, la situación será distinta que la del este de Caracas, donde hay personas con muchos ingresos. En nuestra educación hay segregación: no se mezclan los sectores socioeconómicos en las escuelas. Por eso, con este comité el derecho a la igualdad de oportunidades queda debilitado.

–Pero ese problema no se solucionaría con una resolución, sino con la atención del Estado a las desigualdades

–Creo que una resolución nunca debe decir que la obligación de padres y representantes es garantizar que la estructura esté en buenas condiciones. Yo creo que ese es un error, pues en pro de una exagerada apertura a la participación de todos en todo se producen estos inconvenientes. Primero, desigualdades. Segundo, hay confusión de roles: un técnico puede garantizar el cumplimiento de parámetros de estructuras. Las comunidades tienen el derecho de exigir, pero no pueden hacer trabajos técnicos a través de un comité. Se confunde el sujeto de derecho con la persona que tiene la responsabilidad. Es como si en un hospital los pacientes fueran los encargados de comprar las jeringas.

–¿Cómo llevar a la práctica esta estructura tan compleja en ámbitos con baja participación?

–No creo que sea muy fácil. Se llevará a la práctica en escuelas urbanas o liceos muy grandes, donde ya hay centros de estudiantes y otras estructuras. Pero en escuelas rurales o pequeñas, ¿de dónde van a sacar a los papás para crear 11 comités? Además, cada comité debe presentar informes trimestrales.

–¿Se sobrecargarán de trabajo pocas personas?

–Se van a encargar de eso los activistas y ese es el peor problema de la resolución. Esto le abre las puertas, en nombre de la democratización, al activismo. Si fuese un activismo social, uno podría decir que está bien. Pero no es así. En el contexto actual lo que hay es activismo político. Entonces, los grupos que pueden copar los comités probablemente sean parte del activismo político que ya está en las comunidades.

–¿Qué se debe hacer para que los padres participen más?

–Lo que fomenta la participación es que la escuela ofrezca algo que sea sentido por la comunidad como una necesidad o un interés. Cuando la escuela responde a las necesidades de los niños y las estructuras están en buenas condiciones, hay más gente dispuesta a ayudar.

–¿Pero eso se puede lograr con una resolución o es algo que depende de la práctica?

–Creo que eso se puede poner en una resolución. Puede decir, por ejemplo, que el director promueva actividades que den satisfacción a la comunidad. Con esta resolución se impone que la participación debe mejorar la gestión, pero debe ser al revés: se debe mejorar la gestión para que se incremente la participación.

–¿Cuál debe ser el límite de la participación de los consejos comunales? ¿Hasta qué punto ese trabajo puede ser positivo?

–He presenciado cosas positivas con los consejos comunales cuando ayudan a las escuelas. Por ejemplo, con el poder que tienen para manejar recursos pueden financiar la construcción de aulas. Pero ahí también se presta a la desigualdad: habrá consejos comunales mejor organizados y orientados a ese tipo de actividad, pero hay otros enfocados en algo distinto. Además, en las instancias a las que puede acudir la escuela no figuran las empresas privadas. Hay cosas que se logran por la flexibilidad de las escuelas en la búsqueda de cooperación, y eso pareciera que no está abierto en esta resolución. Habría que discutirlo.