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No se cumplió meta de desocupar refugios

Familias que no son damnificadas han ocupado los albergues. Alojados aseguran que hay irregularidad en la adjudicación de casas y retrasos en la construcción de urbanismos

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Karina -nombre ficticio- cumplió dos años y cuatro meses viviendo en el refugio que fue habilitado en la Torre El Chorro, en La Hoyada. Ella, junto con su esposo y su bebé de tres años de edad, forma parte de las familias que hasta la fecha, pese a la promesa gubernamental, no han recibido vivienda. Aunque el 11 de enero, el ministro de Vivienda y Hábitat, Ricardo Molina, aseguró que antes de abril los 11.800 grupos familiares que para entonces permanecían en albergues debían estar en sus casas, aún hay refugios que no han sido clausurados.

En Caracas, algunas familias que vivían en refugios han sido reubicadas en sus casas. Pero la meta del ministro Molina aún se ve lejana en albergues como las tribunas A y C de La Rinconada, el edificio Líder de La Florida, el estadio de Palo Verde, el Sambil de Candelaria, la Torre Este de Parque Central y la Torre El Chorro, donde permanecen damnificados sin respuesta. La principal preocupación de Karina -que ha criado a su hija entre los casos de violencia e inseguridad, que son frecuentes en ese hogar provisional- es que la construcción en el urbanismo donde le asignarían un apartamento está paralizada.

"El edificio que nos corresponde es la Oppe40 de la avenida Libertador, pero no nos dicen cuándo lo van a entregar porque ninguna institución da respuesta, ni el Ministerio de Vivienda y Hábitat ni el Presidente encargado. Lo que más nos preocupa es que en febrero invadieron ese edificio y, aunque los invasores fueron desalojados, desde el 18 de febrero está paralizada la construcción", dijo. Refugios invadidos. Los albergues se han convertido en una oportunidad para quienes no tienen vivienda, aunque no sean damnificados.

En enero, aproximadamente 100 familias del barrio José Félix Ribas, que aseguraban encontrarse en situación de riesgo, tomaron el estadio de Palo Verde. Hasta el año pasado la instalación deportiva albergó a 79 grupos familiares que perdieron su vivienda en 2010. "Cuando llegamos acá no había damnificados; vamos para cuatro meses viviendo aquí y en cada habitación puede haber hasta cinco familias", afirmó una de las mujeres que invadió el sitio. Aseguran que hacen gestiones para que los dejen quedarse en el estadio y que todos están inscritos en la Misión Vivienda. "Nos da miedo volver al barrio porque se está cayendo", argumentó. De los 4 pisos que funcionaban como refugio en la Torre Este de Parque Central, uno fue totalmente desocupado.

Al albergue ingresaron 980 familias a principios de 2011. El piso 3 de la torre está a cargo del Centro Simón Bolívar, que se encargó de sacar literas, cocinas y todo lo que dejaron atrás los refugiados, para recuperar el área. Aún quedan familias sin hogar en los pisos 6, 7 y 8. "En el piso 7 quedamos 36 familias y se han ido 42. En el piso 6 viven 40 familias y en el piso 8 viven 11, pero a ese piso nosotros ni nos acercamos, porque vivimos con miedo de que se forme una balacera. Esa gente se metió ahí a lo macho y no hubo Dios que los sacara. Tienen 4 meses ocupando el piso. La gente del Gobierno de Distrito Capital -padrinos del refugio- conoce la situación, pero no han podido hacer nada", narró una damnificada.

Cada vez que se vacía una habitación, los alojados en el piso 7 de la Torre Este las ocupan ellos mismos, como medida de seguridad. En el Sambil de Candelaria hay una situación similar. Cuando una persona recibe la adjudicación de vivienda, otro familiar o amigo toma la habitación a la espera de que lo incorporen en la lista de quienes recibirán un apartamento. Esta semana denunciaron que los que no estén censados serán desalojados del albergue; sin embargo, el Ministerio de Comercio que apadrina el sitio lo negó.

A ese refugio ingresaron 883 familias en 2010 y quedan alrededor de 300. Son 5 pisos del estacionamiento que ocuparon en principio, pero el piso 4 ya está vacío. "Nunca van a terminar de salir porque hay 300 familias en data, pero en realidad son como 500 las que permanecen aquí", dijo un refugiado.

Puntos rojos. En un recorrido por varios albergues de Caracas se comprobó que esos sitios han sido utilizados para hacer campaña a favor del Presidente encargado, Nicolás Maduro. Es el caso de los refugios localizados en el edificio El Líder, en La Florida, y en la Torre El Chorro en La Hoyada. Allí fueron colocados puntos rojos en las entradas para repartir propaganda electoral y el Plan de la Patria. Una damnificada explicó que el material propagandístico se los provee todos los días un camión que visita los refugios: "No votar por Maduro es desleal. El que tenga ojos que vea porque sí nos están entregando las viviendas".

Cifras discordantes. Provea contabilizó desde el 1° de mayo hasta el 31 de diciembre de 2011, 23.588 viviendas entregadas. La cifra es menor que las 146.718 viviendas anunciadas por el Gobierno. La situación se repitió en 2012, cuando el Órgano Superior de Vivienda y Hábitat reportó 200.080 inmuebles, aunque las cifras de la ONG registraron 87.203 entregados, cifra 43,6% menor a la indicada oficialmente. En 20 meses de la Misión Vivienda, el Gobierno reportó un total de 346.798 viviendas adjudicadas, en cambio Provea contabilizó 110.791. "La opacidad es la norma del proceso de adjudicación en la Misión Vivienda.

Las instituciones no han informado la lista de beneficiarios, y aunque se estableció que las familias damnificadas serían prioridad en las asignaciones, después de 300.000 casas entregadas persiste la situación de quienes habitan en refugios como consecuencia de las lluvias", señaló Rafael Uzcátegui, investigador de la organización. Para la ONG, la falta de transparencia es causal para que surjan irregularidades de todo tipo.