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Ordenaron al IVSS pagar indemnización

TSJ sentenció a favor de 10 personas que afrontaron en 1993 secuelas físicas por contaminación tóxica, en un hospital de Aragua

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El Instituto Venezolano de los Seguros Sociales tendrá que pagar 2,61 millones de bolívares para indemnizar a 10 personas que afrontaron secuelas físicas como consecuencia de la contaminación tóxico-química que ocurrió en marzo de 1993 en el Hospital José Antonio Vargas, ubicado en Palo Negro, Aragua. Así lo decidió la Sala Político Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia, que resolvió la demanda interpuesta hace 8 años.

De las 10 víctimas que serán indemnizadas 9 eran empleadas del centro asistencial (una se desempeñaba como analista de personal y las otras trabajaban como enfermeras o camareras) y la otra era, entonces, una niña de 8 años de edad, hija de una de las demandantes, que había sido llevada al hospital por su mamá por presentar fiebre y vómito.

La contaminación del lugar estuvo relacionada con la manipulación indebida de sustancias que se emplearon para limpiar los ductos de aire acondicionado.

Algunas de las víctimas se encontraban en el hospital al momento de la referida contaminación, otras fueron obligadas a atender en diversos centros asistenciales a pacientes que estaban afectados por lo ocurrido con el aire acondicionado y algunas empezaron a sufrir enfermedades por haber efectuado labores de limpieza en el lugar después de que supuestamente había sido descontaminado, so pena de ser despedidas.

Dolores de cabeza, enfermedades cardíacas, descalcificación de huesos como la columna vertebral, obstrucción de las vías respiratorias, anemia, quistes, dolores en músculos y articulaciones, limitaciones funcionales, así como lagunas mentales y disminución de la capacidad de concentración son algunos de los padecimientos que en la actualidad sufren algunas víctimas.

El caso más grave fue el de Niluvi Gómez Contreras, que para entonces tenía 8 años de edad. En el escrito se indica que desde que estuvo expuesta a la contaminación en cuestión ha presentado alteración de las funciones cognoscitivas -memoria, inteligencia y aprendizaje- y que su rendimiento intelectual está considerado como retardo mental leve.