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La conmovedora historia de Beatríz Montes y su lucha contra el cáncer

El oncólogo le recomendó vivir una vida tranquila, situación que se tornó dificil tras la reciente falla en la distribución de medicamentos

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Beatriz  Montes, sobreviviente de cáncer de mama, relató su conmovedora historia a El Nacional, motivada por el fuerte desabastecimiento de medicamentos en el país.

Beatriz  es una mujer alegre y rozagante, aunque todavía se le ven los efectos de las quimioterapias; sin embargo, ella lleva y busca a sus hijas al colegio todos los días, además continúa trabajando.

Fue diagnosticada en 2010 con cáncer de mama y desde ese momento inició un complejo ciclo de quimioterapias y radioterapias. Su recuperación fue positiva y en 2012 le dieron el alta médica, permitiéndole librar su primera batalla con la enfermedad exitosamente.

Confesó que en 2014 su vida familiar cambio drásticamente: pasó por un divorcio que la hizo recaer, comenzando a librar su segunda batalla.

En uno de sus exámenes posteriores encontraron una macha en su hígado y otro tumor; la historia se repitió. Beatriz, responsable y diligente, realizó sus radioterapias y quimioterapias, siguió todos los tratamientos y logró superar al cáncer nuevamente.

Indicó que lo primero que recomiendan los oncólogos es llevar un ritmo de vida tranquilo, pero es muy difícil porque ni la enfermedad ni ella puede controlar los agentes externos.

Ese mismo año su padre fue diagnosticado con cáncer de páncreas en un estado muy avanzado, los médicos intentaron todo tipo de terapias pero no pudo soportarlas.

Aseguró: “siempre he pensado que el cáncer llegó a mí primero para poder ayudar a mi papá, pero también para ayudar a otros que lo necesiten”.

El padre falleció y ella decayó anímicamente y con la patología, reiniciaron las quimioterapias y radioterapias. Hoy continúa con las quimios pero necesita aplicarse dos ampollas de Herceptin de  440 mg cada 21 días.

Admitió que a ella nunca le faltaron medicamentos y que se los aplicó con normalidad hasta diciembre del año pasado. En enero del 2015 fue a la farmacia y se encontró con la sorpresa de que el Herceptin no aparecía, y desde esa fecha no se aplica el tratamiento.

Beatriz, entre lagrimas confesó: “cuando una de mis hijas me pregunta ¿cuándo vas a terminar el tratamiento? No puedo responderle porque no está en mis manos”, además comentó que sus hijas quedaron huérfanas de padre hace un mes: “eso me obliga a mantenerme viva, porque no puedo dejarlas solas”, concluyó.