• Caracas (Venezuela)

Sociedad

Al instante

Se completó la cruzada por el papel

Bobinas de papel que enviaron de Colombia llegaron a El Nacional / Leonardo Guzmán

Bobinas de papel que enviaron de Colombia llegaron a El Nacional / Leonardo Guzmán

Las 75 bobinas enviadas por el grupo colombiano Andiarios fueron entregadas ayer a El Impulso, El Nuevo País y El Nacional

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La travesía del papel enviado por Colombia para los medios nacionales tuvo muchos nombres: caravana, cruzada, viacrucis, expedición y, en algunos momentos, odisea o calvario. Fueron 11 días de viaje, pero los más agrestes, sin duda, se vivieron en el cruce fronterizo de Paraguachón.

15 horas tomó completar los trámites de inmigración de la primera gandola, que cargaba 30 toneladas del insumo. 8 horas le tomó al periodista Nelson Matta, enviado especial por el diario El Colombiano de Medellín, pisar legalmente suelo venezolano. Él pudo hacerlo, pero sus compañeros Mario Franco, fotógrafo de la agencia Colprensa, y Julián Espinosa, coordinador multimedia de El Tiempo, no corrieron con la misma suerte; pese a que los tres venían acompañando las llamadas “tractomulas” desde su salida de Cartagena el 1° de abril.

“Pedro Guerra, presidente de Algracol –empresa encargada del traslado en Colombia–, nos dijo que conocía de casos en los que los trámites aduaneros pueden demorar hasta dos meses. Cuando estuvimos estacionados el 2 de abril, desde las 4:00 pm hasta las 10:00 pm, dijimos: ‘Eso puede pasar, es una realidad”, señaló Matta.

Durante todas esas horas, cinco personas permanecieron apretujadas en el camión: el conductor, Guerra, Matta, Espinosa y Franco. Ese tiempo lo aprovechó Espinosa para hacer algunos videos del paso fronterizo, dos de los cuales fueron borrados de la memoria de su cámara por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana, que alegaron razones de seguridad nacional.

Al percatarse de todos los inconvenientes, decidieron mantener la segunda gandola, cargada con las 22 toneladas de papel periódico restantes, del lado colombiano de la frontera. “Estábamos varados entre dos países, separados por una cuadra. No podíamos pasar ni regresar”, agregó el reportero de El Colombiano.

Hablaron con los guardias y estos les dijeron que no habría problema si se iban y regresaban a la mañana siguiente. Fueron a un hotel cercano a la frontera en el lado colombiano, pero por seguridad, ante el temor de que incendiaran la carga, Algracol envió a un celador a custodiar el papel. El 3 de abril, a las 5:00 am, estaban nuevamente en el puesto fronterizo. Los mismos funcionarios que les dijeron que podían irse, ahora alegaban que debían esperar 72 horas para entrar al país. Después de mostrar sus credenciales y las gestiones hechas ante el Ministerio de Comunicación e Información de Venezuela, solo Matta pudo ingresar en el territorio nacional.

Papel en Venezuela. El 3 de abril el papel periódico enviado en calidad de préstamo por la Asociación Colombiana de Editores de Diarios y Medios Informativos por fin estaba en suelo nacional. La gandola cargada con 30 toneladas llegó a la bodega de almacenaje en Guarero, estado Zulia, a las 8:17 am. El segundo camión, con las 22 toneladas restantes, lo hizo alrededor de las 3:00 pm. El trámite de migración en Paraguachón solo le tomó 40 minutos.

Correspondía entonces hacer los trámites aduaneros para nacionalizar la carga.

El papel permaneció en una bodega de la empresa Venesc, C. A, mientras se legalizaba el monto de los fletes y se hacía la inspección de la mercancía.

El 9 de abril, 6 días después, las autoridades aduaneras verificaron que la documentación estaba al día y cumplía las exigencias legales, por lo que procedieron a entregar el acta de verificación y quedó nacionalizado el papel.

Matta aseguró que en Colombia el proceso de migración y aduanero, en conjunto, únicamente les tomó una hora realizarlo.

De aquí en adelante, el traslado fue acompañado, además de Matta, por Juan Fraile, reportero de Caracol Radio, y Juan Vílchez, del diario venezolano El Impulso, uno de los beneficiados con el envío. 

Temor a la guarimba. El 10 de abril, las 75 bobinas de papel periódico se cargaron en tres gandolas, esta vez con conductores venezolanos. Los vehículos abandonaron Guarero a la 1:14 pm. Dos de los camiones iban cargados con 16,7 toneladas de papel y el tercero con 18,9 toneladas. Pasaron por Paraguaipoa y Sinamaica, en la Guajira zuliana y al llegar a Maracaibo tomaron la Circunvalación 2 hasta el puente sobre el lago Rafael Urdaneta.


En Carora, estado Lara, se separó la carga.

Octavio Durán y Heriberto García, conductores de cada una de las gandolas cargadas con 16,7 toneladas de papel, decidieron que no entrarían a Barquisimeto, donde sería entregado el material para El Impulso.

“Temían que se politizara el acto o encontrarse con una guarimba y que les quemaran el papel y sus vehículos”, contaron los periodistas que acompañaron el trayecto.
 
Este miedo también lo sintieron los gandoleros colombianos. “Hubo que convencerlos para que nos dejaran guindar la pancarta que identificaba la iniciativa ‘Todos Somos Venezuela. Sin libertad de prensa no hay democracia’. Durante el recorrido hasta Venezuela, incluso, hubo que detenerse tres veces porque el letrero se caía en la carretera. Finalmente, cuando llegamos a Maicao, decidimos quitarlo por razones de seguridad”, recordó Matta.

Esa misma noche Durán decidió manejar, sin detenerse, hasta Caracas. El 11 de abril, a las 7:30 am, ya se encontraba en Tazón, esperando que abrieran el paso para los vehículos de carga pesada. García prefirió descansar un poco y a las 4:00 am retomó el recorrido hasta Caracas.

La tercera gandola, con 18,9 toneladas, la conducían los hermanos Luis y Luis Morales. Salió de Carora a las 5:00 am y a las 7:00 am llegó a Barquisimeto. Atravesó la avenida Libertador y pasó junto al Obelisco, uno de los símbolos de la ciudad occidental. A las 8:05 am llegó a la urbanización El Parque, donde se ubica la sede del diario. Al percatarse de que se trataba del papel enviado por Andiarios varios de los transeúntes les tomaban fotos, desde los edificios ondeaban banderas de Venezuela y los trabajadores del diario y de la comunidad cercana recibieron el envío con pancartas de agradecimiento a Andiarios y a Colombia.

Alicia González, colombiana con más de 20 años viviendo en el país, también asistió. “¡Qué viva Colombia!”, gritó. Aseguró ser lectora de El Impulso y de El Nacional desde que llegó al país y confía en que pronto los impresos nacionales puedan tener acceso a las divisas para comprar su materia prima.

Representantes del medio aprovecharon para entregar a los periodistas colombianos una imagen de la Divina Pastora, hecha por la artista plástico Edith Cacho, como gesto de agradecimiento.
 
A las 10:00 am, una vez realizada la descarga de las 12,26 toneladas correspondientes a El Impulso, los hermanos Morales continuaron el recorrido hacia Caracas. Media hora después salió de Lara y empezó el trayecto por Yaracuy, pasando por los poblados de Yaritagua, El Ceibal, Chivacoa y Nirgua. A las 12:13 pm llegó al estado Carabobo, hubo lentitud para salir de Valencia, pero a las 2:09 pm atravesó el túnel de La Cabrera y a las 2:10 pm pasó bajo el aviso que da la bienvenida al estado Aragua.

Entonces, la segunda gandola ya había llegado a El Nacional para completar la entrega de 33,45 toneladas de papel. A la 1:30 pm los trabajadores del periódico se reunieron en el estacionamiento de la sede para darle la bienvenida. David Rincón, acompañante de García, dijo que se retrasaron por un accidente ocurrido en la Autopista Regional del Centro, a la altura de Tejerías. A las 3:04 pm pasó la tercera gandola por el lugar donde levantaban ese accidente. A las 4:02 pm, el vehículo pasó junto al monumento que ofrece la bienvenida a Santiago de León de Caracas y llegó a El Nacional media hora más tarde con las 6,36 toneladas para El Nuevo País.

Esta cruzada terminó, pero Andiarios anunció el envío de otras 62 toneladas para El Impulso en mayo. Miguel Henrique Otero, presidente editor de El Nacional, también está concretando la ayuda de otros impresos en el Caribe.