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A los comedores universitarios casi no llega comida

En lo que va de 2016 el comedor de la UCV estuvo activo solo 12 días, en los que gastó 32 millones de bolívares | William Dumont

En lo que va de 2016 el comedor de la UCV estuvo activo solo 12 días, en los que gastó 32 millones de bolívares | William Dumont

Representantes de servicios estudiantiles de la UCV y USB piden al ministerio reestructurar costos de las bandejas de alimentos y garantizar insumos y recursos

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José Landaeta es de Maracay, pero vive residenciado en Caracas, donde estudia Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela.

Al comenzar la carrera, el comedor gratuito del campus se convirtió en un salvavidas para él y fue mucho lo que ahorró en desayunos, almuerzos y cenas. Hoy, no tiene esa opción; el estómago y el bolsillo lo padecen.

El año pasado la escasez de alimentos y el déficit de presupuesto en las universidades autónomas se materializaron en menos bandejas de comida. "De tres pasaron a dos, de dos a una... luego no hubo nada", contó el estudiante.

En lo que va de 2016 el comedor de la UCV estuvo activo solo 12 días, en los que gastó 32 millones de bolívares.

"En este momento no tengo trabajo. No puedo hacer cola por comida, debido a mi horario de clases. Me ha tocado resolver con amigos. A veces compro un kilo de papa y como varias veces al día. También pasta o arepa sola", contó Landaeta. "Da pena, pero es un sacrificio que hay que hacer. No contaba con que las cosas se iban a poner así", agregó.

Armando Guerrero, director del comedor, explicó que conseguir proveedores fue un primer obstáculo para el funcionamiento del servicio, debido a las trabas burocráticas que comprende la Ley de Contrataciones Públicas.

Aurimer Meza, directora de la Organización de Bienestar Estudiantil, precisó que en 2013 tenían hasta 15 proveedores, y este año consiguieron dos.

Luego vino el retraso en los pagos mensuales que otorga el Ministerio de Educación Universitaria, que llegaron hasta el mes de marzo.

Meza señaló que la disminución del poder adquisitivo de los grupos familiares, además del hecho de que un estudiante no tenga el beneficio del comedor, hace que algunos deserten por la necesidad de trabajar.

Sin recursos. El dinero disponible, a la fecha, cubre dos días de comida para los más de 5.700 estudiantes que usan el comedor, calculando que el ministerio cumpla con suministrar carne o pollo, compromiso que asumió hace 3 meses.

Guerrero indicó que en la UCV requieren a diario 1.500 kilos de proteicos cárnicos para cubrir almuerzo y cena. Si el ministerio asegura esta parte del plato la bandeja del almuerzo costaría 315 bolívares; de lo contrario, el costo sería de alrededor de 1.000 bolívares.

El lunes, en la Universidad Simón Bolívar, sede Sartanejas, se reanudaron las labores de uno de los dos comedores, pero solo están ofreciendo almuerzos. El motivo: la deuda que mantiene el ministerio con el concesionario que maneja el lugar.

"La semana pasada tuve que traer comida de mi casa y solo un día comí carne. A mi mamá se le hace muy difícil conseguirla; si lo hace, es a precios exorbitantes", confesó Kevin Chacón, mientras hacía fila para entrar al comedor MYS, que atiende a diario a alrededor de 2.200 personas. Añadió que la calidad de la comida que ahí ofrecen ha bajado mucho.

Una vez adentro del comedor se lee en una pancarta: "No es huelga de hambre, es huelga con hambre". Sentado a la mesa, Diego González, estudiante de Ingeniería de Materiales, observa su bandeja: carne molida, arroz blanco y ensalada rayada. Extrañó la sopa, el jugo y el postre que solían ser parte del menú.  Otra joven admitió que si el cierre del comedor los agarra desprevenidos, calma el hambre con un cachito o chucherías, porque el costo del almuerzo en los cafetines es muy alto.

Yulent Bravo, directora de Servicios de la USB, explicó que el ministerio debe reestructurar la estructura de costos. Sus cuentas indican que si el ente garantiza las proteínas cárnicas el plato cuesta 563 bolívares y no 350 bolívares como dicen sus autoridades. Agregó que los suministros que les envían no alcanzan para el mes.

Tomarán el control alimenticio

"Se están haciendo las coordinaciones para garantizar el buen funcionamiento de los comedores universitarios. Nos deslastramos de algunas mafias y asumimos todo el sistema de alimentación de las universidades", informó en rueda de prensa Jorge Arreaza, ministro de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología.

El viernes pasado, en una reunión con el ministro de Alimentación y representantes de la comunidad universitaria, aseguró que en los últimos 3 meses se han distribuido casi 200.000 kilos de carne a las instituciones de educación superior, y que ahora comenzará una nueva fase para darles los carbohidratos.

Arreaza aseguró que es necesario zafarse de "mafias de concesionarios y proveedores especuladores" y que las casas de estudios comiencen a producir para cambiar los patrones de consumo. También planteó la posibilidad de incorporar a las madres procesadoras de alimentos a los comedores universitarios.