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El civismo está sectorizado en la ciudad

No hay una ordenanza que articule los cinco municipios | Foto William Dumont / Archivo

No hay una ordenanza que articule los cinco municipios | Foto William Dumont / Archivo

Sociólogos alertan que existe una anomia en la urbe, mientras que las alcaldías pierden competencias para trabajar de forma mancomunada. La última campaña masiva fue en 1983 

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Es lunes. 6:30 am en Plaza Venezuela. La luz del semáforo cambia a color amarillo. El motorizado y los vehículos aceleran antes de que se encienda la luz roja y quedan encima del rayado, pero los transeúntes de a pie buscan la solución. Sortean los carros porque su paso en la vía ya no les pertenece, pero no les importa, solo solucionan. Los peatones corren, alzan la mano y paran un autobús en el medio de la calle y se montan con medio cuerpo tambaleando fuera de la puerta, pero se suben. Otros bajan al subterráneo. En el altavoz del Metro se escucha: “Mantengan sus pertenencias resguardadas”. Una mujer lanza golpes a la gente para entrar al tren y vocifera: “¡No ves que vengo con un bebé!”.  El otro usuario contesta: “¿No ves que no cabe más gente? Si no te gusta paga un taxi”. Y así empieza el día en la capital.

Al caos caraqueño los sociólogos lo diagnostican como “anomia”, que no es más que “la ausencia de ley”. Su solución: “educar para el civismo”. La última campaña masiva de pedagogía ciudadana se hizo en noviembre de 1982. Se le llamó “La cultura Metro”. Trabajadores del sistema de transporte acudieron a dictar charlas en los colegios sobre las normas del Metro y se abrían las estaciones, aún sin inaugurar, para que los usuarios lo conocieran y hasta pasearan en los trenes.

En los periódicos se distribuyó un panfleto con 18 normas y advertencias de sanciones que se aplicarían desde el 3 de enero de 1983. El texto del encartado invitaba a la lectura anunciando una guía para “viajar, disfrutar y conservar el más rápido, moderno y eficiente sistema de tránsito colectivo que tanto merecen los caraqueños” y se enumeraban las directrices. La número 17 citaba: “Transgredir las instrucciones o impedir el desempeño de los empleados del Metro será severamente sancionado”. Cuatro meses después Elizabeth Fuentes publicó en El Nacional un texto con el título: “Debajo de Caracas la vida es otra. En el fondo el país tiene remedio”

La gobernabilidad perdida. En la capital hubo sanciones mancomunadas. En 2001 el Cabildo Metropolitano promulgó una ordenanza para los 5 municipios de Caracas sobre convivencia ciudadana que se modificó en 2006. Establecía parámetros para que el ciudadano se comportara en la calle y había sanciones: la ingesta de bebidas alcohólicas en lugares públicos, los peatones que no respetaran las señalizaciones de tránsito, los ruidos molestos, desechar residuos sólidos sin cumplir horarios eran penados con 10 unidades tributarias o servicio comunitario.

Con la pérdida de competencia de la Alcaldía Metropolitana, luego de la promulgación de la Ley Especial del Régimen Municipal a Dos Niveles del Área Metropolitana de Caracas de 2009, las sanciones de la ordenanza quedaron inválidas aunque cada municipio tiene sus propias normas.

“La convivencia ciudadana es un tema principal de las competencia metropolitanas, pero  el nivel de coordinación después de esa ley obedece a criterios políticos partidistas y eso termina afectando a sus ciudadanos”, expresó el presidente del cabildo Metropolitano, Alejandro Vivas.

Otra pérdida de competencias de las alcaldías que afecta la convivencia ciudadana es la formación de los jueces de paz que se encargan de resolver conflictos entre los vecinos. Desde 1994 las alcaldías debían hacer el apartado presupuestario para que la Justicia de Paz funcionara en las comunidades, pero la ley se reformó en 2012 y el Ejecutivo Nacional debe otorgar el dinero a través del Tribunal Supremo de Justicia y este ente se encarga de la formación.

Diego Area, director Desarrollo Social Alcaldía de Sucre, explicó que en el municipio aún no se eligen los jueces de paz porque el Consejo Nacional Electoral este año no puede prestar el apoyo. Acotó que frente a la “traba burocrática” el municipio decidió crear nueve centros de mediación para que la comunidad aprenda a hacer conciliaciones y evitar la violencia.

Formación en civismo sectorizada. Carla Natera, presidenta del Instituto Municipal Autónomo de Transporte y Estrategia Superficial de Sucre, explicó que se dispusieron mimos para evitar que los peatones y conductores infrinjan la ley y los buenos ciudadanos reciben un premio. También comenzó el plan piloto en Petare Norte llamado “Aquí se transportan ciudadanos” para que los conductores supieran tratar a la tercera edad y personas con discapacidad.

En El Hatillo se creó un departamento nuevo llamado Participación Ciudadana. La directora Manuela Bolívar acotó que hay un programa de pedagogía ciudadana para que el hatillano sepa cómo contribuir al orden urbano, conozca cómo mantener las calles limpias, procesar la basura y dictan talleres de propiedad horizontal para que los vecinos respeten sus linderos. 

“Hay altos niveles de conflictividad, pero es un tema país. Nos cuesta entendernos. El hecho de tener un árbitro nos ayuda establecer acuerdos”, expresó Bolívar. 

Vilma Rigoris, directora Apoyo al Capital Social de Chacao, anunció que se tiene previsto una escuela de Formación Ciudadana. Por ahora, se trabaja con la participación de las comunidades todos los martes, con la presencia del alcalde en las reuniones para adquirir compromisos.

Soluciones de los expertos
La socióloga Mabel Mundó explicó que uno de los factores que inciden en la pérdida del civismo lo ocasiona los cambios institucionales y las leyes promulgadas sin consenso, sino por vía de habilitante. Las leyes se han hecho de forma violenta y sin discusión y la ciudadanía no las madura ni conoce los cambios”, expresa la socióloga. Su diagnóstico: la anomia en la ciudad.

“No hay acuerdos entre autoridades que van a aplicar la ley y si a eso se le añade que no hay sanciones al que no la cumple, entonces no está funcionando la ciudad y se genera la anarquía”, expresa Mundó

Sus sugerencias para la creación de formación ciudadana son:
1. Recuperar conciencia ciudadana con propaganda en los medios de comunicación.
2. Enseñar el sentido de las leyes y que se discutan en asambleas ciudadanas.
3. Trabajar en una ordenanza mancomunada que establezca normas y sanciones por igual en todos los municipios.
4. Hacer cumplir las sanciones.
5. Acuerdo entre alcaldes.

EL DATO
Desde 2012 perdió vigencia la ordenanza de Convivencia Ciudadana del Área Metropolitana que establecía normas y multas de hasta 10 unidades tributarias para quien no supiera convivir en la ciudad. Ahora cada municipio promulga sus normativas de forma separada. Otra pérdida de las alcaldías es la formación y financiamiento de los jueces de paz para solventar los problemas menores entre los vecinos y evitar la violencia. Ahora la batuta la tiene el TSJ a raíz de la promulgación de una nueva ley de Justicia de Paz en 2012.