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Diablos Danzantes de Yare bailaron bajo la lluvia

Cuatro nuevos fieles al Santísimo Sacramento fueron recibidos luego de ser bendecidos

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Petra Rafaela González, de 98 años de edad, participó como de costumbre en el ritual de los Diablos Danzantes de Yare. Lo hace con fe porque desde que tiene 20 años se incorporó en ese mundo cuando tenía dengue hemorrágico. Después de pedirle al Santísimo Sacramento por su salud, prometió pagar la promesa de por vida. Y la cumplió.

A González le faltan casi 24 meses para cumplir los 100 años de edad, pero eso no es impedimento para sentirse orgullosa de lo que ha logrado en la tradición. Su cuello no soporta la cantidad de collares que recibe todos los años. Es la primera capataz, una de las líderes de los Diablos Danzantes de Yare que tiene la potestad de corregir, desde una silla de la iglesia, a quienes hagan algún movimiento irregular.

Este año, el ritual de los Diablos Danzantes de Yare fue diferente. Luego de bailar bajo un sol inclemente, luego de la 1:00 pm, continuaron su danza bajo la lluvia pasada. La escena estuvo acompañada de varios pétalos de rosas que fueron disparados desde la entrada de la iglesia del municipio San Francisco de Yare del estado Miranda.


Tradición y disciplina

 La tradición y la disciplina de los Diablos Danzantes de Yare se conservaron como todos los años. Este fue el primer Corpus Christi que se celebra después de que la Unesco los declarara Patrimonio de la Humanidad. Ayer, luego de una misa de dos horas, el padre Francisco Mijares, conocido como “Pancho”, pidió a los capataces que supervisen que los diablos cumplan con las normas religiosas. Advirtió que quienes no cumplan con el procedimiento corren el riesgo de que les quiten la máscara. Este año fueron bendecidos cuatro nuevos fieles al Santísimo Sacramento e incorporados al grupo de los promeseros. En esta oportunidad, como parte de las actividades del Corpus Christi, fue condecorado el canciller Elías Jaua.