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Antes de casarte con el hombre equivocado

La Iglesia fue fundada en 1961. Su primera boda masiva sólo contó con 33 parejas | Foto: Reuters/ Kim Hong-Ji

Boda | Foto: Reuters/ Kim Hong-Ji

30% de las divorciadas asegura haber sabido que todo estaba mal desde el comienzo

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Mientras Amanda, una vendedora de bienes raíces de 33 años, caminaba por el pasillo para juntarse a su novio, enfundada en un carísimo vestido nupcial y con un costoso anillo de compromiso en su dedo anular, ella no sentía otra cosa que no fuera temor.

"No quiero continuar con esto", pensaba al tiempo que daba los pasos para llegar al altar. A tan solo dos horas de la ceremonia ella se había ido a la playa con sus dos hermanas a nadar, y cuando había llegado la hora de prepararse para la boda, sintió que no quería salir del agua. "Era como saber que tienes una cita de trabajo, pero que no quieres ir a la misma", dice.

Amanda había estado junto a su novio, un atractivo hombre de negocios, durante cuatro años antes de comprometerse, y aunque él no hacía que su corazón palpitara a mil por hora, ella le amaba. "Éramos muy buenos amigos, y pensé que sería un gran esposo y padre, aunque en realidad yo no estaba enamorada", confiesa. "Caminé hacia el altar pensando '¿Qué me pasa?' Durante la ceremonia no logré tener contacto visual con mi novio". Cinco años y dos hijos más tarde, su vida sexual era nula, y ella quería separarse. "Me hubiera gustado que mi esposo me traicionara", dice. Finalmente él se dio cuenta de que ella era infeliz y dio por terminada la relación.

De acuerdo con investigaciones recientes conducidas por Jennifer Gauvain, una terapista de Denver, Colorado, un 30% de mujeres divorciadas confiesa que ellas sabían internamente que estaban cometiendo un error mientras caminaban hacia el altar, pero que siguieron caminando de todas maneras. "Solo muy pocas se detienen. La pregunta obvia sería: Si saben que se están casando con la persona equivocada, ¿por qué lo hacen?", pregunta Gauvain.

La respuesta quizás sea que para comenzar habría que culpar a Cenicienta. "Las mujeres son criadas bajo impresiones irreales de lo que se supone debe ser el amor. Las niñas leen cuentos de hadas en los que las mujeres son salvadas por el príncipe, y cuando son mayores, el mismo mensaje es reforzado a través de comedias románticas en la que el amor siempre prevalece a pesar de los escenarios más inverosímiles. Así que las mujeres aprenden que el amor siempre puede funcionar, incluso cuando no es saludable", añade Gauvain.

Y claro, también está de por medio el famoso reloj biológico. En el caso de Amanda, el tic tac de su reloj no le dejaba en paz, y ella estaba lista para empezar una familia. "El número 30 se lee como una fecha de expiración cuando una mujer no está casada", dice Ganuvai, no solo porque la edad adecuada para ser madre está acercándose a un fin, sino también porque se ha dejado atrás, en la etapa de los 20, una serie de romances pasajeros, y se han cometido errores profesionales y personales. Es el momento de verse como adultos y no volver a equivocarse con esos asuntos. Y, claro, ese apuro por llegar al altar empeora las cosas. "Aunque las mujeres no lo confiesen en voz alta, sienten un gran alivio una vez que reciben el anillo. Comprometerse puede ser un triunfo, y si se trata del hombre errado, la felicidad del compromiso minimiza este hecho", señala Gauvain.

También está de por medio el 'boom' del negocio matrimonial, que eleva la fiebre de las bodas. Las propuestas son muy elaboradas e incluyen muchos detalles. Los videos son tan atractivos que no hay quien no quisiera casarse, y las ceremonias y recepciones lucen como de cuentos de hadas... en fin, todo pareciera estar hecho a la medida para que todos se casen y sean felices para siempre, como en ese mundo de la fantasía.

"Las mujeres a menudo se olvidan de que el matrimonio no es solo una gran boda, sino también el cambio de convertirse en pareja, estar casados luego de haber estado solos y haber vivido sus vidas individualmente. Eso no es tan fácil manejar", señala en su reconocido libro 'Emocionalmente comprometida' su autora, Allison Moir-Smith.

Pero, ¿cómo distinguir entre alguien capaz de salir corriendo a última hora y alguien que se arrepiente en el momento de dar el 'Sí'? "Los nervios provienen de la ansiedad:

¿Se emborrachará el mejor amigo del novio? ¿Estará la comida en su punto? ¿Se marchitarán las flores? En cambio, el deseo de salir corriendo proviene de las dudas sobre la relación. Si se piensa en cosas como "¿Estoy listo/a?", "Seguro que las cosas mejoran luego de la boda" o "Este matrimonio tiene sentido porque hemos estado saliendo de por vida", tenga por seguro que usted estará dudando de si esta unión debe o no darse", señala la doctora Gauvain.