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Las caras del hambre: evidencia de desesperación y cansancio en el país

Las imágenes de los venezolanos haciendo infinitas colas para comprar comida le han dado la vuelta al mundo, pues son un ícono de la Venezuela “socialista” del siglo XXI

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La desesperación por conseguir alimentos se siente en cada rincón del territorio nacional. Sumidos en la angustia, los venezolanos hacen largas colas para comprar algo de comida y así alimentar a sus familias.

Especialistas indican que los niños y jóvenes son los más propensos a sufrir las consecuencias que está generando la crisis alimentaria en el país. Ante el cuadro de escasez de productos básicos, la nueva generación podría padecer de osteoporosis o anemia.

Las principales universidades del país realizaron su última Encuesta de Condiciones de Vida en 2015; los estudios indicaron que 87% de los encuestados no les alcanzó su sueldo para la comida del mes. También reveló que -a principios de 2015- 12,1% dejó de comer tres veces al día.

Este año, no se esperan mejores resultados con la tarjeta de alimentación de 18.585 bolívares mensuales y una canasta alimentaria familiar en 184.906 bolívares.

Los rostros de la crisis alimentaria evidencian la miseria en Venezuela

Con una inflación que supera el 170%; (según una estimación del Fondo Monetario Internacional) y una escasez en la mayoría de productos básicos, comer se ha convertido en una lucha diaria para los ciudadanos.  

El Nacional Web hizo un recorrido por varios supermercados de Caracas y constató el calvario que viven algunos ciudadanos para llevar alimentos a sus casas.

“Estoy haciendo cola desde las 3:00 am y solo he conseguido papel higiénico (...) En mi casa comemos una dos o veces al día, cuando hay, cuando no tenemos hay que aguantar. A mí me duele por mis hijos y por mis nietos, ellos son los que sufren. Esto no lo pasamos ni con el golpe de Estado”, dijo una mujer mayor que, por seguridad, no reveló su identidad

Las imágenes de los venezolanos haciendo infinitas colas para comprar comida le han dado la vuelta al mundo, pues son un ícono de la Venezuela “socialista” del siglo XXI. La angustia y el cansancio ahora forman parte del ciudadano común.

“La solución es que el gobierno saque los alimentos a la calle, porque el pueblo está cansado de pasar hambre”, espetó un hombre quien también prefirió quedar en el anonimato.

Impactos negativos en la población

Marianella Herrera, coordinadora del Observatorio Venezolano de la Salud, advirtió: “Si una mujer embarazada se expone a una situación de escasez de alimentos y no come bien, tiene un déficit de nutrientes. Esto afecta la expresión genética de cómo se comporta en un escenario metabólico y en los riesgos de obesidad, de diabetes, de hipertensión. Estamos empezando mucho más temprano a generar daño”.

Por su parte, Susana Raffalli, nutricionista experta en seguridad alimentaria, expresó mayor preocupación por los más jóvenes: “Lo que está pasando ahora en términos de desnutrición perjudica especialmente a la población infantil de forma irreparable. Es un problema intergeneracional. No hay justicia restaurativa posible para el daño cognitivo que el Estado, como gestor del sistema alimentario, genera en los niños”.

Alerta de anemia y osteoporosis

La nutricionista Roxana Sandoval explicó a El Nacional Web que la difícil situación para adquirir comida, debido a la escasez y altos costos, impulsa el desarrollo de anemia y osteoporosis en la población.

“Está claro que los venezolanos, sobre todo los de clase media baja y baja, no están consumiendo las tres comidas diarias. Muchos comen hasta una sola vez. Esto podría generar enfermedades como anemia en la población”, señaló.

Sandoval aseguró conocer de casos de personas que han sido ingresadas a clínicas con los valores bajos por desnutrición. “Han llegado diciendo que solo comen arepita con mantequilla por las mañanas y por las noches”, contó.

Expuso que las tallas de los jóvenes venezolanos podrían llegar a ser más pequeñas si no se encuentra solución a esta crisis. “Los más pequeños de la casa son los más afectados. Necesitan calorías y proteínas, además de calcio en su plena etapa de desarrollo de huesos (…) Los niños son los más propensos a sufrir osteoporosis si no consumen debidamente los lácteos”, mencionó.

¿Por qué hay menos comida?

Rodrigo Agudo, especialista en producción agroalimentaria, señaló que entre 2000 a 2013 todos los países de Latinoamérica aumentaron las exportaciones, menos Venezuela. Explicó que la inversión disminuyó en 90% y se triplicaron las importaciones. De 12.000 millones de dólares pasó a importar 55.000 millones de dólares. Además, se abandonó la producción agrícola y la importación de alimentos pasó de 12% a 18%”, dijo.

“Hoy ya no tenemos dólares para importar. Se calcula que este año las importaciones alimentarias estén por debajo de los 7.000 millones de dólares, es decir, 41% menos que en 2012. La caída significa más hambre”, sostuvo.

Destacó que la reconstrucción del proceso agrícola es fundamental para rescatar la economía venezolana. “Cada día producimos menos y la agricultura es la única fuente de ingreso en 15 estados del país y en otros 4 estados 40% del producto interno bruto se basa en la agricultura”, argumentó el experto.

Falta de comida: primer motivo de protesta en el país

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social determinó que en mayo la falta de comida fue la primera causa de protesta en todo el país, habiendo 172 protestas registradas. Seguidamente, el mal funcionamiento de los servicios básicos fue la segunda causa, con 144 protestas.

El OVCS registró en mayo de 2016 al menos 641 protestas por diferentes razones, no sólo por falta de comida. Esta cifra equivale a 21 protestas diarias en todo el país, 37% más que en mayo de 2015 cuando el número de protestas llegó a 469. En total, teniendo en cuenta todas las razones para protestar, se han documentado 2.779 protestas este año.