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Una cantera en San Julián enciende las alarmas en Caraballeda

Desde 2013 existe una carta de intención para explotar oro y mármol en la cuenca. Vecinos quieren evitar un ecocidio similar al ocurrido en el río Naiguatá y quedar sin reservas de agua

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En enero del año 2013 se firmó una carta de intención entre Venezuela y Rusia para explotar canteras de San Julián y Cerro Grande, parroquia Caraballeda, en el estado Vargas. El acuerdo establecía un aporte de 5 millones de dólares para la infraestructura de las canteras y maquinaria pesada que se instalaría en el lugar. La empresa Desarrollo Estructurales y Mineral (Demivargas) participó por la Gobernación de Vargas en la firma de esta negociación.

Tres años más tarde, aunque no hubo avances con este convenio, las alarmas se han encendido en los 38 consejos comunales de la comuna Guaicaipuro, en esa localidad. El proyecto de explotación se retomó y la empresa constructora Manhattan, contratada por Demivargas, inició la remoción de sedimentos del cauce el 17 de febrero y se calcula que, a más tardar, en noviembre comenzará a operar.

Ya se prepara la vía de acceso. En mes y medio la empresa Manhattan ha removido más de 5.000 toneladas de arena y piedra en por lo menos 3 kilómetros de río. El material no ha salido del cauce, dicen trabajadores que laboran en el lugar, porque están preparando la vía de acceso para la cantera. Aunque el trabajo estaba avanzado, las lluvias previas a Semana Santa afectaron los tramos trazados. “La vía se construiría por arriba, pero está muy poblada; además es costosa. Se aplicará el cauce como vía, igual que en Naiguatá”, explicó uno de los trabajadores.
 
Oro, mármol y granito. Para la geólogo Mariela Gómez, desde el año 2000 existe información de la presencia de mineral de oro, granito y mármol en las cabeceras de los ríos, ubicados en corazón del Ávila. Un trabajo de investigación que realizó el geólogo ecuatoriano Stevenson Gaibort, lo advertía: “En ese entonces la Sociedad de Geólogos hizo un pronunciamiento sobre el grave impacto ambiental de explotarse estos yacimientos de mármol en vista de la sugerencia que arrojaba el informe. En el trayecto del cauce del río San Julián hay bloques rodados que provienen de esas cabeceras, lo que indica el potencial que existe en el lugar”.
Mencionó que un año después del deslave de 1999 se conformó un equipo de investigación coordinado por Gaibort, con participación de los ingenieros Marcos Zúñiga, Stoyan Trendafilov y Hecmilet, y la Gobernación de Vargas.

El equipo encontró vetas de mármol que, a juicio de Gaibort, deberían ser explotadas económicamente.

En ese entonces el ingeniero Franco Urbani, de la Sociedad Venezolana de Geólogos, dijo que en el litoral central hay muchos depósitos de mármol, que son rocas de carbonato de calcio, con las cuales podría eventualmente producirse cemento.
Hizo referencia a que estos yacimientos se encuentran en el Parque Nacional Waraira Repano. Las canteras existían, inclusive con voladuras, pero estaban muy cerca de los sitios poblados y fueron cerradas.
Destacó Gómez que existe un alto riesgo de mantenerse la explotación de minerales en la cota cero por los posibles taludes de tierra que pueden desprenderse como consecuencia de la intervención indiscriminada en la montaña, como ocurre con la cuenca del río Naiguatá.
 
Rechazo anticipado. Existe un temor adicional: quedarse sin agua. “La empresa Manhattan ha rehusado reunirse con la comuna Guaicaipuro, han hablado con algunos voceros, pero no con esta instancia que debe tener conocimiento pleno de los proyectos en la parroquia”, dijo Luis Villegas, representante legal y coordinador de dirección de la comuna. Comentó que el gobernador Jorge Luis García Carneiro anunció recientemente que solo estaban limpiando el cauce del río y que la empresa aprovecharía los materiales, pero si los están vendiendo en ferreterías están explotando el material. “Desconocemos de algún proyecto sobre la cantera en la zona y, de ser cierto, el pueblo se va a oponer. Esa montaña es nuestra principal fuente de agua, con acueductos que datan inclusive desde 1960 y que funcionan por gravedad. Son cinco comunidades que dependen de este sistema, además del principal que procesa Hidrocapital y surte a toda la parroquia”.
Hizo referencia a que ya hubo un rechazo masivo en 2013 cuando intentaron instalar la cantera.

Roger Cedeño, miembro del consejo comunal Palmar Este, se refirió a la cantidad de pozos que ayudan a paliar la sequía en sectores de Caraballeda. “Es la montaña nuestro principal reservorio de agua y de intervenirse para explotar minerales el impacto no será diferente al de Naiguatá. Allí la gente fue sorprendida en la buena fe. Con manipulación y amedrentamiento se impuso la cantera, lo que no ocurrirá en Caraballeda”, advirtió.

Señaló que la empresa Manhattan es panameña, por lo que investigan sobre su legalidad para operar en el país. 

Destrucción en Naiguatá

Desde hace 10 años en Naiguatá se explota la cantera. “Desapareció el río y lo que hay es una autopista de arena en los 2 kilómetros que recorrí, pero el trayecto se pierde de vista hacia la montaña”, dijo la diputada Milagros Eulate quien visitó la zona en febrero. Gustavo Basalo, vocero del consejo comunal San Francisco de Naiguatá, dijo que son más de 7 kilómetros destruidos. “Caben dos estadios en las zonas de bosque devastadas”. La población de Naiguatá no ha recibido ninguna compensación por la explotación minera. Solo hay contaminación y sequía.