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A un año del brote del chikungunya el virus deja huella y aún amenaza

La chikungunya es una dolencia de origen africano que significa literalmente "estar doblado de dolor"./ AP

chikungunya | Foto: Archivo

La molestia en las articulaciones reaparece en la mitad de los afectados. Advierten que 68,52% todavía es susceptible a padecerla

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EPIDEMIAS En la primera semana de junio de 2014 se detectó el primer caso en el país

Ya pasó un año desde que se identificó el primer caso de fiebre chikungunya en Venezuela. Muchos de los afectados nunca recibieron un diagnóstico oficial del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel, único ente autorizado para realizar las pruebas confirmatorias. Sin embargo, sus médicos aseguraron que sufrieron el mal y tiempo después de haber superado la fase aguda  –en la que la fiebre supera los 39°C y los dolores encorvan a la persona– aún resienten los efectos del virus en sus articulaciones.

Con ese grupo de pacientes se cumple la estadística divulgada por la Organización Mundial de la Salud: al menos una de cada dos personas con el virus, entran a la etapa crónica, es decir, quedan con secuelas de la enfermedad.

El traumatólogo Juan Requesens Gruber, por ejemplo, se autodenomina como el caso número 7 identificado en Caracas. El médico enfermó a mediados de julio del año pasado. El dolor lo llevó al reposo absoluto por 10 días, según narró a El Nacional durante su convalecencia.

Requesens Gruber fue atendido por la infectóloga Ana Carvajal. Sus muestras de sangre fueron enviadas al INHRR, instituto que descartó la enfermedad. “Aunque me dijeron que era negativo tenía todos los signos clínicos. Después del reposo estuve otros 15 días con dolores. Nunca he estado asintomático. En ocasiones, me duelen las articulaciones con mayor estrés o movimiento. Al final de la tarde siento molestias en las manos, en los tobillos y en los pies”, explica.

El especialista en patologías de la rodilla señala que como médico también le ha tocado recibir a pacientes con secuelas postchikungunya. “Tengo unos ocho pacientes a los que operé de la rodilla que reportan inflamación en la zona. Con otros tuve que esperar a que cediera la inflamación para operarlos. He visto pacientes con problemas en el hombro después de la enfermedad a los que he enviado a rehabilitación”, indica.

Otra de las afectadas que todavía siente molestias es Marianela Pérez, quien enfermó en octubre de 2014. “Se me pasan y luego vuelven. Me duelen las muñecas y las rodillas. Después de que me enfermé tuve que ir a un reumatólogo. Soy zurda y se me inflamaron los nervios y tendones de la mano izquierda. No podía ni escribir. Después se me complicó el lado derecho. Cualquier esfuerzo me causa dolor en los brazos. El médico dice que es porque la enfermedad tarda en salir del cuerpo. Todavía no puedo decir que estoy curada”, cuenta la mujer.

Batalla de cifras. Doce meses después del hallazgo del primer caso de chikungunya se desconoce el número exacto de personas afectadas con el virus. En ese tiempo el Ministerio de Salud ha prometido boletines especiales con información sobre el número de pacientes, pero no los ha publicado. Por el contrario se dejaron de publicar los informes de enfermedades de notificación obligatoria y se omitieron los datos sobre la presencia y control de los vectores aedes aegypti.

Pese a la opacidad, la Organización Panamericana de la Salud lleva registros parciales de la enfermedad por país y los divulga semanalmente en el Informe de la Situación de Fiebre Chikungunya en el Continente Americano. Según el documento, Venezuela dio cuenta de su situación hasta la semana 17 de este año, que corresponde al lapso del 19 al 25 de abril. Aunque no se citan fuentes, para ese período el organismo internacional informa de 12.482 casos sospechosos y solo 296 confirmados en los primeros 5 meses de 2015. El año pasado, la OPS informó que hubo 36.946 casos de la enfermedad en el país. Al sumar las cifras se obtiene que en un año de la enfermedad en Venezuela, hay un total de 49.724 personas que sufrieron el arbovirus. No se informa del número de fallecidos por complicaciones asociadas a la enfermedad.

Las proyecciones de la Red Defendamos la Epidemiología Nacional discrepan de los datos de la OPS. José Félix Oletta, vocero de la red perteneciente a la Sociedad Venezolana de Salud Pública, indica que de acuerdo con los formularios EPI-12 –con los que los médicos reportan al ministerio los casos y que no han sido divulgados– hay discrepancias entre las cifras.

“Los casos diagnosticados como CHIKV (chikungunya) de 2014, de acuerdo con los EPI/12 que nosotros obtuvimos fue de 172.417 y no los 36.000 aproximadamente que oficialmente se informó a la OPS hasta la semana 51 de 2014. El total de casos sospechosos y confirmados de 2015 y 2014 sería 185.195. Esto correspondería a una tasa de 609,09 por cada 100.000 habitantes. Es decir 0,6% de la población, lo cual no es cierto. Lo correcto para calcular el número real de casos y el impacto de la epidemia sobre la población en un año o tasa de ataque es sumar esa cifra, al número de casos febriles en exceso durante el mismo período”, precisa.

Oletta informa que el número de casos febriles sin explicación el año pasado fue de 2.207.020 casos, que sumados al número de casos confirmados y sospechosos de chikungunya, lleva la cifra a 2.392.215 casos probables, por lo que la tasa de incidencia es de 7.867,83 afectados por cada 100.000 habitantes. Los cálculos de la red indican, además, que al menos por cada persona que acudió al médico con fiebre otras 3 no lo hicieron.

“Es decir que al menos 7,86% de la población de Venezuela fue afectada. Eso corresponde a los registrados que acudieron a consulta. Al sumarlas a las no registradas en servicios médicos tenemos un total de 31,47% de la población afectada equivalente a 9.568.860 personas”, apunta.

Las cifras de la red indican que solo 3 de cada 10 venezolanos quedaron inmunizados contra el virus, por lo que todavía 68,52% de la población es susceptible de padecer la enfermedad. 

La amenaza del virus zika

El virus zika, primo del dengue y el chikungunya, amenaza a Venezuela. La enfermedad tiene síntomas similares a los anteriores: fiebre súbita, dolores articulares. Sin embargo, es menos violenta que sus pares.

Otra vez el zancudo aedes aegypti se erige como el responsable de su propagación en América. El insecto también es responsable de la transmisión de la fiebre amarilla y la encefalitis equina venezolana.

El virus zika fue diagnosticado recientemente en el estado brasilero de Roraima, fronterizo con Venezuela. La zona es de alto tráfico entre venezolanos y brasileros por la proximidad con la población de Santa Elena de Uairén, en Bolívar.

La OPS emitió un alerta a los países de la región para que se preparen ante su inminente llegada. El Ministerio de Salud difundió un documento en el que informa de los síntomas e indica que se debe notificar al ente sobre casos sospechosos.

Pese a la amenaza sanitaria la falta de información epidemiológica oficial impide conocer el número de casos febriles existentes, así como la caracterización de las enfermedades circulantes en el país.

13

decesos por chikungunya denunció la Red Defendamos la Epidemiología en 2014. En septiembre de ese año, 8 personas murieron por un síndrome febril hemorrágico desconocido en Maracay. Min Salud solo relacionó 3 con la enfermedad

20,8

millones de personas, equivalentes a 68,52% de la población es susceptible a una eventual rebrote de chikungunya en la temporada de lluvias