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17 bolívares más al día recibirá un becario

(Liceo Andrés Bello) En educación media se incrementará el número de beneficiarios de 95.000 a 200.000 | Foto: Omar Veliz (Archivo)

En educación media se incrementará el número de beneficiarios de 95.000 a 200.000 | Foto: Omar Veliz (Archivo)

El subsidio sigue siendo insuficiente para la alimentación diaria, pagar una residencia y comprar guías

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Un estudiante universitario de escasos recursos recibirá 17 bolívares diarios adicionales por concepto de aumento de 30% en las becas, anunciado por el presidente Nicolás Maduro el miércoles pasado. El monto apenas alcanzará para cubrir un pasaje ida y vuelta en transporte público (a 8,50 bolívares cada boleto) y no es suficiente para comprar un jugo de medio litro –actualmente cuesta 20 bolívares– en una panadería.

El incremento hará que las becas universitarias pasen de 1.500 bolívares –correspondiente a la beca regular que entrega la Oficina de Planificación del Sector Universitario– a 2.000 bolívares. De aplicarse el mismo ajuste a las otras modalidades de financiamiento, la beca-trabajo quedaría en 2.340 bolívares y la preparaduría estudiantil en 2.925 bolívares. La ayuda sigue siendo insuficiente para pagar las tres comidas diarias, el alquiler de una residencia y los materiales de estudio.

Pese a que los estudiantes cuentan con comedores para compensar sus gastos, las insuficiencias presupuestarias de las universidades dificultan que el servicio pueda ofrecerse con normalidad. El comedor de la Universidad Central de Venezuela, por ejemplo, dejó de brindar desayunos y cenas, y solo ofrece almuerzos entre las 11:30 am y las 2:00 pm, lo que obliga a los jóvenes a comer en otros establecimientos a precios elevados.

“Con un país con una inflación por encima de 100% y que los recursos para estudiar sean importados, el aumento no satisface las demandas del estudiante”, dijo Alfredo Graffe, presidente de la Federación de Centros de Estudiantes de la Universidad Simón Bolívar.

La beca regular equivale a 35,4% del salario mínimo, de 5.634,47 bolívares a partir del 1º de febrero, y a 11,6% del valor de la canasta alimentaria, que se ubicó en diciembre en 17.230,42 bolívares, según el Cendas-FVM.

Un alumno de la Universidad Simón Bolívar que resida en Guarenas, por ejemplo, no puede consumir las tres comidas en la universidad y debe pagar pasajes de traslado al precio regular, pues el servicio de transporte está limitado en el horario debido al déficit de unidades. Se requieren 18 autobuses para cubrir las rutas hacia el litoral y Sartenejas. Alrededor de 15% de la matrícula en la USB tiene beca estudiantil.

Además, entre cuatro y seis meses se ha demorado el Ministerio de Educación Universitaria en entregar el dinero. “Los pagos no se dan a tiempo. Cuando te dan los retroactivos ya la inflación se comió ese aumento”, señaló Graffe.

Un becario de la Universidad de los Andes –donde 5% de la matrícula recibe subsidio económico– debe cancelar por lo menos 3.000 bolívares mensuales por una habitación en Mérida y alrededor de 400 bolívares por cada guía de estudio, señaló Jorge Arellano, presidente de la Federación de Centros Universitarios de la ULA.

Algunos representantes estudiantiles abogan porque un aumento justo de la beca sería aquella que alcanzara el monto del salario mínimo. Otros apoyan la idea de que se equilibre en función del valor de la unidad tributaria.

Becas van a la misión. Maduro también anunció el aumento de 200 a 500 bolívares el monto de las becas a la educación media, al tiempo que incrementará el número de beneficiados, de 95.000 a 200.000. Los recursos serán destinados a la Misión Jóvenes de la Patria, adscrito al Ministerio de la Juventud, pero se desconocen los criterios para seleccionar quiénes serán los beneficiados.

El Ministerio de Educación también otorga este aporte económico a estudiantes de bajos recursos en planteles oficiales de educación inicial, primaria y secundaria, escuelas técnicas robinsonianas y zamoranas, y a la educación especial, indica la página web. Esto con el fin de servir de estímulo para la prosecución escolar. Los criterios para elegir a los becarios son la limitación socioeconómica del estudiante y si el plantel está en un municipio de más pobreza. No se exige tener un alto rendimiento.

La especialista en políticas públicas educativas, Josefina Bruni Celli, considera que la medida no responde a un programa masivo de becas. La entrega de subsidio económico en bachillerato tampoco es un proyecto novedoso. En los años 90 el Ministerio de Educación contaba con pequeñas iniciativas de financiamiento cuya influencia fue disminuyendo con el tiempo, expresó Bruni Celli.