Martínez contó que nunca pensó que pasar de una estabilidad laboral medianamente buena para depender de esta tarea: “Esto es lo último, pero no podía dejar morir de hambre a mis hijos”, dijo con la voz entrecortada. Unos amigos lo invitaron, pidió permiso a un parcelero y ahora pasa hasta seis horas al día entre la basura.

“Lo primero que hacemos es organizarla. Clasificamos lo que vamos encontrando. Cartón, plástico, vidrio y lo que es más rentable como los aluminios y el cobre. Si corres con suerte puedes encontrarte alguna cosa de valor, pero eso casi nunca sucede”, asegura Martínez, quien dice obtiene un ingreso semanal de hasta seis mil bolívares.

Francisco Godoy es propietario de una parcela y afirma que el negocio ha cambiado por la crisis que atraviesa el país: “Cada vez llega menos cantidad y con menos material negociable (…). Hay desempleo, hay hambre”, reseño Diario La Verdad.

Desde hace 25 años, Godoy permite que tres hectáreas de su terreno sean utilizadas para abandonar parte de los desechos de la municipalidad. Junto a sus dos hijos también vive de la basura. Cuenta que antes ellos mismos clasificaban los desechos, pero “ahora la necesidad de la gente ha convertido a la basura en un trabajo para todos, familia, amigos y hasta desconocidos vienen a pedirme permiso para entrar y buscar”.

Explica que asigna un porcentaje de ganancia de lo que produzcan. “Vamos a 60-40 de lo que saquen. Unos días vienen unos, después otros. Al mes puedo darle trabajo hasta a unas 20 personas entre hombres y mujeres”.

Los precios por kilos en el mercado van desde Bs. 10 para el cartón, plástico Bs. 20, aluminio: Bs.100; y cobre Bs. 1200-1400.

Para más información Diario La Verdad