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El agua se pierde en Caracas en tiempos de racionamiento

Vecinos de San Agustín aseguran que las aguas blancas se estuvieron derramando de abril a diciembre de 2015. La reparación duró solo tres meses | Foto Henry Delgado

Vecinos de San Agustín aseguran que las aguas blancas se estuvieron derramando de abril a diciembre de 2015. La reparación duró solo tres meses | Foto Henry Delgado

Hace nueve días arrancó otro plan de racionamiento para el área metropolitana de Caracas que pareciera no incluir los botes que proliferan por la ciudad

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En la esquina Boyacá, en San Agustín, justo en el cruce de las calles Sur 9 con Este 14, hay un caucho Firestone modelo Shogun intentando contener un bote de agua transparente que corre por toda la calle y que avanza hasta la esquina Junín para desembocar en la autopista Francisco Fajardo.

“Pusimos el caucho allí el día martes porque los carros corren y bañan a la gente. Es un bote que tiene mucha fuerza y que repararon en diciembre porque trancamos la vía, pero llevaba ocho meses botándose, al punto que rozaba los cables de la electricidad y los niños se bañaban en la fuente”, relata Luis Gómez, vecino de la zona.

Gómez asegura que debajo del caucho hay un tubo matriz roto y no descarta que los habitantes de la zona opten por romper la calle para llamar la atención de las autoridades. Confiesa que no comprende cómo no llega agua a su casa, pero sí se bota en la esquina.

El martes 8 de marzo Evelyn Vásquez, presidente de Hidrocapital, aseguró a través de VTV que el organismo ha reparado alrededor de 7.000 averías, entre fugas de agua potable y aguas servidas, durante el cronograma de racionamiento, el número 4 anunciado por la empresa estatal desde 2014. Sin embargo, pese a este trabajo, las aguas blancas brotan en las calles de Caracas.

En el callejón El Loro, en El Valle, no han tenido la suerte de contar con alguna de esas refracciones. Edgar Arias lleva 58 años viviendo en el sector y afirma que desde hace por los menos un lustro no reparan la tubería que surte de agua al cerro, donde viven aproximadamente 1.500 familias.

“Hace como cinco años metieron la tubería del gas y rompieron el asfalto. Con los movimientos y los trabajos dañaron el tubo de agua y desde entonces se bota permanentemente. El agua se desperdicia y llega hasta arriba. Todo el mundo se queda sin el servicio. Entonces resolvimos trancar la llave”, indicó Arias.

Los botes proliferan por la ciudad y no distinguen entre barrios y urbanizaciones. Son una paradoja para los caraqueños que deben ceñirse a un plan de racionamiento que dividió el área metropolitana en 23 sectores y ven cómo se desperdicia el vital líquido corriendo por calles, avenidas y aceras.

En la subida de Los Naranjos es histórico el bote, así como el que está hacia la vía del parque Vizcaya en Santa Paula. También hay por los lados de la Escuela Técnica en Campo Rico, a la salida del túnel de la avenida Libertador, por los lados de El Rosal, a una cuadra del Sambil, y con mucha fuerza corren las aguas debajo del puente de Los Dos Caminos, en un riachuelo que surge de una tanqueta colocada apenas a tres metros de un poste de electricidad en la avenida Francisco de Miranda, justo detrás del Instituto Regional del Deporte.