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Vivir entre ruinas

Quedan 2.131 familias en las zonas de emergencia habitacional | Foto: Francesca Commissari

Quedan 2.131 familias en las zonas de emergencia habitacional | Foto: Francesca Commissari

Zonas de Blandín, Federico Quiroz y La Pedrera siguen habitadas, a pesar de los decretos que obligan a su desalojo

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Hay sectores que se resisten a desaparecer. Por más que las viviendas se desmoronen o que los escalones que conducen a callejuelas se desintegren, hay quien prefiere el peligro de lo conocido a la incomodidad de los refugios. En zonas como Federico Quiroz, Blandín y La Pedrera, sobre las que existen orden de desalojo y prohibición de ejecución de cualquier tipo de construcción, aún permanecen 2.131 familias. Se incumple así con los decretos de desocupación que se emitieron después de la declaratoria de emergencia por lluvias, de la que se cumplirán 3 años el 30 de noviembre.

Carlos Padrón, director de Gestión de Riesgo de la Alcaldía de Libertador, recordó que los sectores más afectados en ese momento fueron Blandín, Federico Quiroz, Altavista, la Cota 905 y La Pedrera. “El Estado no ha tenido capacidad de mantener las zonas libres de invasiones. Hay permisividad política, y cuando ocurre una tragedia quienes más sufren son los niños”, opinó Jorge Molina, director de Prevención y Protección Ambiental de la Alcaldía Metropolitana.

Espera una llamada

San Isidro, Altavista
La ropa sigue guindada de las ventanas de las casas de San Isidro, aunque les falten trozos de paredes. Ahí se conocen por el albergue en el que estuvieron. Las enfermedades de Ana Graciela Delgado la obligaron a regresar hace un año y adoptar la modalidad del refugio solidario. Una vez por semana visita el lugar en el que la alojaron, en El Paraíso, y espera la llamada que le indique la adjudicación de un apartamento en Ciudad Tiuna. A diferencia de Delgado, Elida Polo no espera nada, ni siquiera salir del barrio. La casa junto a la suya la demolieron, en cambio la que estaba en frente sí la tumbó la lluvia. “Mi esposo reinstaló la electricidad. A la gente del Imgrad no la he vuelto a ver después de la tragedia”.

Demolición inminente
La Matica, Los Frailes de Catia

Los escalones que conducen al callejón Venezuela, en el sector La Matica de Los Frailes de Catia, saltan ante cada pisada. Los escombros de las viviendas derrumbadas se mezclan con la maleza y obligan a los caminantes a agachar la cabeza para sortear la entrada a la calle. En La Matica conviven los que no quisieron irse con las familias recién llegadas. Kelly Tovar, de 18 años de edad, llegó al sector hace un mes. “Vine a acompañar a mi hermana, que se mudó hace dos meses”. Viven en una casa que parece susceptible a caer con la más leve de las brisas. Cuatro adultos y cuatro niños –la mayor de cuatro años de edad– se mudaron a la casa porque su anterior inquilino, que hoy vive en un refugio, los alojó. “Esto lo van a demoler, sabemos que estamos aquí momentáneamente”.

En La Matica colapsaron los servicios. De noche, la luz de las áreas comunes es la que se cuela desde las ventanas de las casas. El agua llega gracias a unas tuberías improvisadas pagadas con el aporte de cada una de las familias que optó por quedarse.
Luz Cuero ni siquiera está censada porque cuando la lluvia arreció se fue a casa de un familiar. “La gente va y viene. Inclusive quienes recibieron vivienda vuelven los fines de semana a darle una vuelta a su casita”.

Le huyen a la lluvia
Blandín

Por cada familia desalojada en Blandín, hay una vivienda demolida. En el sector Manga Joba no permiten que nadie llegue a invadir. “Estamos organizados, por cada persona que se quiera meter, llamamos a la policía y en seguida los sacamos”, subrayó Jhon Orozco, quien poco a poco ha ido agrandando su vivienda para dar cabida a tres familias. No quisieron ir a refugios, pero cada aguacero los obliga a correr entre los restos de lo que queda de la casa vecina para subir a la carretera vieja Caracas-La Guaira a esperar que pase la lluvia. “Cuando llueve fuerte el agua alcanza hasta un metro de altura y vemos bajar enseres por la calle”, agregó Mariela Rondón.

Los cinco subsectores que constituyen Blandín fueron decretados área de emergencia el 14 de marzo de 2011. Desde entonces fue declarada zona inhabitable. Han salido alrededor de 1.000 familias y permanecen 190.
 
La montaña cruje
La Pedrera

Ratas, cucarachas, culebras y alacranes merodean las viviendas de La Pedrera, en Antímano. Salen de entre los escombros de las demoliciones e intentan meterse en las casas que permanecen habitadas. Las demoliciones recientes de la zona han causado que colapsen las cloacas y empeore la vialidad. En La Pedrera la montaña sigue crujiendo. La promesa de desalojo la hizo el presidente Chávez en 2010, pero no fue sino hasta el 13 de agosto de este año que Nicolás Maduro firmó el decreto para convertirla en área de emergencia habitacional. En ese momento quedaban 834 familias en el sector. En octubre, 68 de ellas fueron trasladadas a refugios en Catia. “Pensamos que los desalojos iban a ser constantes, pero después de eso no han ocurrido más. La mayoría de quienes estamos aquí queremos irnos porque entendemos que no hay futuro. El agua llega por la tubería una vez por semana. Los voceros de cada plan nos mantenemos en contacto con la Vicepresidencia desde 2012; antes de eso estábamos olvidados”, aseguró Carolina Brito, del consejo comunal María Auxiliadora. 
 
"Mi casa está que se cae"
Federico Quiroz

Desde la puerta de Mercedes González se ven caer al cerro las aguas servidas de la vivienda que tiene en frente. A su lado, unas láminas de zinc oxidadas y unos muros de bloques a medio derribar son un recordatorio de lo que se vivió en el callejón Rojas de Federico Quiroz el último trimestre de 2010, cuando las lluvias de ese período hicieron que el sector fuese declarado como la primera área de emergencia habitacional, atendiendo a las disposiciones de la Ley Orgánica de Emergencia para Terrenos y Viviendas. El decreto fue publicado el 14 de febrero de 2011, ordenaba el desalojo inmediato de la zona y prohibía cualquier construcción u ocupación de inmuebles en el barrio. Hasta la fecha han salido a refugios o a Ciudad Caribia 1.600 familias, pero quedan por desalojar 1.175. “He vivido aquí por más de 20 años. No me quise ir cuando la tragedia de Vargas y tampoco en 2010. Si voy a salir, no quiero ir a un refugio sino para mi casa”, afirmó González.

En las puertas de las viviendas están escritas con marcador las iniciales del Instituto Municipal de Gestión de Riesgo y Administración de Desastres de la Alcaldía de Libertador. Quienes permanecen allí han aprendido a lidiar con las filtraciones y esperan que el próximo aguacero no termine de llevarse los cimientos de sus casas. Están constituidos en mesas de trabajo a la espera de la adjudicación de una vivienda que no llega desde hace tres años. “Mi casa está que se cae. Aquí vino el alcalde Jorge Rodríguez y Nicolás Maduro, cuando era canciller, y todavía estamos esperando que nos saquen porque el cerro se sigue deslizando”, dijo Damaris Pestana.

El decreto del fallecido Presidente Chávez no fue el primero que prohibía las construcciones, reparaciones, remodelaciones e invasiones en Federico Quiroz; Jorge Molina, director de Prevención y Protección Ambiental de la Alcaldía Metropolitana, aseveró que cuando Freddy Bernal era alcalde de Libertador había una orden similar sobre el lugar.

“Nos han dicho que tengamos todo preparado porque en cualquier momento pueden venir a sacarnos”, dijo Pestana. 

Lo Dijo
Hugo Chávez, presidente fallecido. 13 de febrero de 2011
“Cuando hay un área de peligro inminente es porque es inminente y no puede seguir viviendo nadie y el gobierno asume la responsabilidad, junto al pueblo, de llevar a esas personas a un sitio digno, que si no es la vivienda definitiva todavía, es un refugio digno o un sitio de tránsito”.