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Viviendas prometidas en La Urbina aún no pasan de carpas

En cinco terrenos de La Urbina hay campamentos de personas que esperan viviendas | Foto: Williams Marrero

En cinco terrenos de La Urbina hay campamentos de personas que esperan viviendas | Foto: Williams Marrero

Amparados en un decreto de Hugo Chávez de hace cuatro años, cientos de familias instalaron carpas y cuartos de madera dentro de galpones y estacionamientos con la finalidad de exigir una casa

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“¡No, no, no, esto no es ninguna invasión! Esto es un decreto de Chávez”, afirma convencido uno de los jóvenes que desde hace ocho meses vive en el galpón “Los Hijos Ciudad de Dios”, mientras muestra la Gaceta Oficial número 39577 que, a su juicio, lo autoriza a instalarse en la calle 3 de La Urbina, junto con otras 120 familias.

“El propio dueño del galpón andaba en algo raro porque nos pidió que le dejáramos sacar sus cosas. Estuvo cinco días seguidos llenando gandolas de material importado. Lo que quedó aquí es basura”, explica José Rada, otro habitante del sitio que cambió el cuarto en el que vivía con su madre, en Mariches, por la ilusión de una vivienda digna en La Urbina.

Rada es uno de los miembros de las 120 familias que viven dentro de este galpón, que si no fuera por el encierro de sus paredes parecería una gran orilla de playa. El lugar está repleto de largas hileras de carpas, que se alternan con algunas cocinas y uno que otro colchón. En la parte trasera del galpón hay una amplia carpintería en la que los hombres trabajan con dedicación la madera abandonada por el supuesto dueño del sitio.

“Aquí hacemos sillas, mesas, camas y púlpitos para las iglesias. Esto es un terreno expropiado por Chávez para fabricar viviendas. Entonces nosotros, los habitantes de las comunidades aledañas que no teníamos casas, nos vinimos para acá. Por eso es que no se puede hablar de toma”, puntualiza Rada, mientras los más jóvenes muestran videos del momento cuando las familias ingresaron al galpón.

Ayer se cumplieron cuatro años de que el entonces presidente Hugo Chávez firmó el decreto número 7915, publicado en la Gaceta Oficial 39577, que ordena la adquisición forzosa de los bienes muebles y bienhechurías de seis lotes de terreno ubicados en la urbanización La Urbina, que en total suman aproximadamente 21.700 metros cuadrados en los que construirían 574 apartamentos.

El decreto tiene como objeto construir viviendas dignas, con carácter de urgencia, para las familias damnificadas de los “fenómenos recientes”. Se refería a las lluvias registradas en el último trimestre de 2010.

Cuatro años después aún no hay casas levantadas en el lugar, solo carpas y cuartos de madera. Las carpas se han vuelto comunes en La Urbina. Nada más en la calle 3 de la urbanización hay otros tres espacios ocupados y en la calle 2 otro más dentro de un estacionamiento detrás del centro comercial Los Jardines.

“Fuimos a Pdvsa y al Ministerio de Vivienda. Ellos nos ayudarán a levantar un proyecto”, dice Rada, para añadir que en caso de no concretarse el aporte gubernamental, la cooperativa tendría su propia solución: “Tenemos nuestro plan b. Si no viene nadie del gobierno nos pondremos a construir con una máquina que tenemos de hacer bloques”, advirtió.

La Cooperativa Los Hijos Ciudad de Dios es la referencia de la calle 3. Pocos metros más a la derecha, al final de la vía, está el colectivo Siembra Socialista. En 55 cubículos de trozos de madera, zinc y lona viven 180 personas que sueñan con la construcción de 72 viviendas. Algunos metros a la izquierda hay otro lugar ocupado: el alto portón blanco de la entrada informa que allí funciona la Nueva Comuna Socialista Ezequiel Zamora. Dentro de este terreno solo hay un autobús desvalijado.

Uno de los cuidadores del sitio asegura que ese terreno fue ocupado el 9 de octubre de 2011 y pertenece a 10 colectivos ya censados cuyos integrantes estarían en este momento viviendo en El Fortín, otro establecimiento expropiado que funge de refugio en la avenida principal de La Urbina.

Enfrente de la carpintería está otro colectivo, los Guardianes de la Patria. Son 17 carpas y un cubículo de madera levantados dentro de lo que fue un estacionamiento de autobuses. “No somos invasores. Somos custodios de un terreno que estaba solo”, aclara Érika Corrales, vocera del grupo, quien se apura en señalar que allí hay pocas familias porque sus miembros están trabajando, pero que en ese lugar esperan a que se edifiquen viviendas para 200 familias.

Al igual que los otros voceros, Corrales niega que el ingreso del colectivo a este lugar, que también funcionaba como estacionamiento de autobuses, haya sido ejecutado de forma violenta. “Los autobuses salieron relajados porque ellos sabían que este terreno era expropiado”, enfatiza la vocera, quien muestra una cartelera con fotos de payasitos jugando con niños para testimoniar que en el sitio solo vive gente decente. Los autobuses ahora usan toda la calle como garaje.

El 11 de junio ocurrió una de las tomas más recientes de La Urbina, en un terreno en la calle 2, detrás del centro comercial Los Jardines. El grupo se llamaba Aguerridos luchadores por la patria; luego de ser estafados por una mujer que aseguraba ayudarlos, se cambiaron el nombre por Comunidad Organizada Piedra Viva MR-17 y retomaron el lugar el 17 de agosto de 2014, de allí parte de su nombre.
“Hablamos con Ricardo Arrechedera, responsable de Vivienda y Hábitat del estado Miranda, y nos dijo que esto no estaba permitido pues era una invasión. Nos citó para el 1° de octubre en su despacho y nunca llegó”, relató Acosta, quien luego enumera todos los entes oficiales que ha visitado sin tener respuesta alguna. Vicepresidencia, Palacio de Miraflores, Corpomiranda son algunos de los lugares recorridos por esta mujer, quien dice ser damnificada de Vargas del año 1999 y quien cree que por no “haberse aguantado” 15 años en el refugio La Dignidad de Catia, perdió la oportunidad de tener su casa propia.