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Virginia Betancourt: Si hay educación hay ciudadanía

El 11 de abril de 1935 nació en San José de Costa Rica en un hogar en el que la unión familiar y la educación iban de la mano. Es hija única de Rómulo Betancourt y de Carmen Valverde | Foto: Alexandra Blanco

El 11 de abril de 1935 nació en San José de Costa Rica en un hogar en el que la unión familiar y la educación iban de la mano. Es hija única de Rómulo Betancourt y de Carmen Valverde | Foto: Alexandra Blanco

Dirigió la gestión bibliotecaria del país durante 24 años. Con un equipo de profesionales puso en marcha la Red de Bibliotecas Nacionales, que han servido como un sitio de encuentro para fomentar la lectura

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Virginia Betancourt Valverde es una luchadora tenaz e incansable que no se rinde ante las dificultades. En medio de una biblioteca donde los libros que más destacan son los de Historia, afirma que “la vida debe ser vivida para ser feliz”. De hecho una cualidad que siempre la acompaña es la sonrisa, que no perdió en ningún momento.

Durante 24 años estuvo al frente de la gestión bibliotecaria del país. Con un equipo de profesionales emprendió la tarea de poner en marcha la Red de Bibliotecas Nacionales, que ha servido como lugar de encuentro para fomentar la lectura en la sociedad. Dejó el cargo en 1999.

El 11 de abril de 1935 nació en San José de Costa Rica en un hogar en el que la unión familiar y la educación iban de la mano. Es hija única de Rómulo Betancourt y de Carmen Valverde. Su padre, además de escritor, orador y político, fue presidente de la República en los períodos 1945-1948 y 1959-1964. Su madre, también de Costa Rica, era maestra de preescolar.

“Mi interés por la educación no fue producto de una casualidad sino de mi formación desde niña; la lectura y escritura siempre fueron un aspecto importante en mi vida”, afirma.

Los estudios de educación primaria y media los cursó entre Chile, Estados Unidos, Cuba, Costa Rica y Venezuela. Desde muy pequeña estuvo ligada a la política y en varias oportunidades le tocó vivir junto con sus padres varios exilios, lo que le enseñó muchas cosas. Cuenta entre risas que cuándo tenía 4 años de edad su papá le dijo que había que inscribirla en una escuela porque estaba relacionada con tantos adultos que su lenguaje era como el de ellos y no como el de un niño.

Además de la política, también estuvo rodeada de personajes que sentían pasión por la literatura, uno de sus mentores, a quien recuerda con respeto y admiración, es el político e insigne educador Luis Beltrán Prieto Figueroa, fundador de la Federación Venezolana de Maestros y del Instituto Nacional de Capacitación Educativa.

A medida que fue creciendo se hizo cada vez más consciente del valor de la lectura, la escritura y el análisis. En uno de sus regresos del exilio, aún muy joven, se dio cuenta de que en el país la palabra no era importante, y fue allí cuando comenzó su interés por la promoción de la educación.

Dice con alegría que cuando tenía 13 años enseñó a leer a un guardia nacional, lo que la llenó de mucha emoción. Y desde entonces quedó convencida de que la educación era la mejor manera de contribuir con la democracia y la libertad en Venezuela.

En 1958 ya estaba graduada en Ciencias Sociales en Puerto Rico y en Sociología en Chicago, Estados Unidos. Luego se dedicó con más empeño a la promoción de la educación con la colaboración de otros venezolanos sumados a la causa, que sin darse cuenta se convirtieron en un grupo de lucha educativa importante para el país. En ese momento se iniciaron las campañas para impulsar la publicación de libros nacionales, capacitación de profesores, acceso a la información y planificación de bibliotecas públicas, la primera de ellas fue la Mariano Picón Salas, en Caracas. “La biblioteca se convirtió en un lugar de encuentro”, expresa.

—¿Cómo debe ser vista la educación?

—La educación es un camino de riquezas que toda persona tiene y debe aprovechar para ser feliz. Si hay educación hay ciudadanía

—¿Qué importancia tienen los docentes en esa tarea?

—El docente desempeña un papel muy importante en la sociedad. Un profesor, especialmente de educación básica, que tiene alumnos que no han recibido una inmersión en la lengua, debe tomarlo con gran compromiso y hacer que el primer encuentro del niño con la lengua: la palabra, la escritura y la lectura sea agradable, amena y sobre todo divertida.

—¿Qué le dice a los niños?

—Que la vida es bella y para disfrutarla es muy importante comunicarse con las personas, escuchando, hablando y pensando.

Entre creaciones y premios

Además de directora de la Biblioteca Nacional, Virginia Betancourt fue fundadora-presidente del Banco del Libro, cofundadora y presidente de Fundalectura. Actualmente es directora de la Fundación Rómulo Betancourt.

En 1979 la Unesco la distinguió con el Premio Internacional del Libro. También ha recibido la Orden de las Artes y Letras de Francia, en 1991. El Premio Nacional de Humanidades del Consejo Nacional de Cultura, en 2000. Medalla de Oro de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecas, en 2005, entre otros muchos reconocimientos. En 2008 publicó Vida en familia y recibió un doctorado honoris causa de la Universidad del Zulia.

Lo dijo

“Lo bueno y lo más callado de los libros es que siempre esperan por uno"  Virginia Betancourt, 1999.